El Lobo

 

Lobo Asecha al Diablo¡Hola! Soy Jesé Retoño. “Como un lobo enfurecido, oraré.”
¿Cómo estás?
Te saludo en el nombre de Cristo. Que la paz de Cristo esté contigo.

Yo sé que hasta hoy no me van a creer, y no hay nadie en este mundo que crea en mí, solo Cristo y mi madre celestial. Pero continuaré con mi trayecto según lo mandado por mi padre celestial y por Cristo, quien lo llevo en mi alma y en mi vida.

Fuí llamado desde mi niñez, para este momento y también para, muchas otras situaciones que el todo poderoso tenía ya previstas para la iglesia y la humanidad, esto es desde los orígenes. Yo Jesé Retoño, el todo poderoso y mi madre celestial, me visitaron desde mi niñez, allá en mi pequeño pueblo de San Luis Rio Colorado, en el estado de Sonora, México.

Solo quiero decirles a todos los que me están siguiendo, que escuchen mi mensaje, que se mantengan en sintonía aquí en Piedrecita, y que conozcan el mensaje del Dios vivo, mensaje que el Dios que vive por los siglos, me ha transmitido. Yo soy, aquel del que un día Cristo habló en el nuevo testamento, y para esto he venido al mundo. Mis padres, son seres humanos como todos, y yo soy un pecador; pero Cristo me llamó desde mi niñez, y me transformó en una herramienta de su gracia.

Por mi misión divina, he sido maltratado y ofendido por la iglesia, y Cristo está demasiado ofendido, porque la iglesia ha torcido el evangelio, ha desviado a muchos de la verdad, y ha insultado a este mensajero. Sin embargo, ya pasó el tiempo desde mi niñez, y sabiendo yo, que un día cuando fuese mayor de edad, llegaría mi tiempo. Y les digo a todos en el mundo y en la iglesia, mi tiempo ha llegado.

Los más escépticos y sabios, obispos, cardenales, teólogos y todo aquel que cree que yo soy un mentiroso, sepan que el Dios vivo, va a mostrar su brazo y su designio, por boca de un sarnoso, odiado por todos en la iglesia, pero ignorado por la humanidad

Yo sabía, que mi tiempo ya había llegado, pero el Dios vivo, aun no me había permitido que yo empezara y revelara su voluntad y sus apariciones. Sí, a este perrillo sarnoso, ya se le fue dado el aviso de dar el inicio de mis apariciones y de mostrar a la iglesia y al mundo la voluntad del que vive por los siglos.
Yahveh—El Existente y Cristo, es mi padre celestial, yo fui levantado y apoyado por mi madre santísima, la siempre virgen de Guadalupe, y fui preparado para este momento de la humanidad. Les digo a todos, este no es exactamente el momento, es solo el inicio.

Yo, Jesé Retoño, les pido que escuchen el mensaje del santísimo. Yo, les digo a todos, ha llegado el tiempo. Mi tiempo, el que Cristo me asignó desde mi niñez, ya llegó, y me toca cumplir mi misión como profeta del santísimo. A sabiendas, que la iglesia ya eliminó el profetismo, pues ahora ya todos son llamados profetas; pero han de saber que Cristo está muy ofendido, por rebelarse contra él y contra mi padre celestial.

Quiero invitarlos a todos en la iglesia y en el mundo a orar y a pedir misericordia a Dios, por nuestras vidas y por el perdón de tantas ofensas hechas al santísimo en el altar, y por las injurias a mi padre celestial, y por las ofensas que la humanidad ha lanzado contra mi madre santísima, la Reina del cielo.

Las ofensas e insultos, hechos por la iglesia a este perrillo sarnoso, han marcado mi alma, y las he cargado como clavos incrustados en el cuerpo de Cristo; pero Dios mi padre celestial, ha marcado el tiempo, y el tiempo ha llegado. Oremos.

Quiero usar mis herramientas, las que Dios me dio, para la salvación de muchos. Soy un mecánico y quiero componer muchas vidas para la gloria de Dios. Los invito a orar, por la pandemia que estamos pasando todos en el mundo y por los pecados de la iglesia y la humanidad.

Como un lobo enfurecido, defenderé a aquellos que se apeguen a la verdad, y orare por la fe de los que aun busquen salvar sus vidas. Luchare contra el enemigo de las almas, para que puedan ver la luz divina.

Están todos bien venidos a orar junto conmigo. Yo pediré a mi madre celestial, que se apiade de muchos, y muchos podrán ver su salvación, si aman y obedecen a mi madre santísima.
La paz de Cristo sea con todos.
Oremos.

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