El Mecánico

 

Jese-Retono-Mecanico

 

¡Hola! Soy Jesé Retoño.
¿Cómo estás?
Te saludo en el nombre de Cristo. Que la paz de Cristo este contigo.

Les recuerdo, que muy pronto estaré con ustedes trayéndoles mi nuevo tema, “Viaje al Purgatorio”. Es el inicio de mi misión celestial.

Hoy deseo extenderme un poco más, sobre mi biografía. Como verán ustedes, yo no llevo mi biblia en mi mano y no soy sacerdote. No soy ni diacono y ni líder importante en la iglesia, ni tengo pinta de evangelizador, soy un hombre con familia y con una vida dedicada a servir a Dios, según mis posibilidades. Eso sí, en lugar de biblia, llevo una bolsa de herramientas, a donde quiera que yo voy.

Después de llegar del trabajo, siempre busco tiempo para sentarme detrás de mi escritorio y me pongo a escribir y a reflexionar en Dios y en este mi ministerio “Piedrecita”. Hoy fue un día nuevo, y arreglé dos refrigeradores comerciales de unos clientes; pero durante el trayecto, mientras manejo mi camión de trabajo, siempre voy pensando en Cristo. A Dios no me lo puedo quitar de mi mente, ni de mi alma, ni de mi sangre, ni de día, ni de noche, lo amo más que a mi vida.

Recuerdo las palabras de Cristo: “En verdad les digo, que los publicanos y las prostitutas, se les adelantan al reino celestial” (Mateo 21, 31). Me siento tan insignificante. Creo que un hombre pecador como yo, en realidad no puede ser digno, de ser mejor que paganos y prostitutas. Creo que los paganos y las prostitutas, merecen mucho más que yo.

Pero de una cosa si estoy completamente seguro. Se que no fui tanto yo quien busqué a Dios; pero él me buscó desde mi niñez, mejor dicho, me llamó desde que estaba en el vientre de mi madre. No lo sé, pero lo amé sin pensarlo. Dios, más bien, él me encontró, él vino ante mí y me extendió su amor. Yo no me saqué la lotería y ni me interesa ninguna cosa o valor humano; mi alma solo vive apegada a mi Padre celestial. Mis ojos, ven más allá de esta vida y solo sueño con volver al lado de mi Padre eterno.

Quiero que sepan, que las cosas hermosísimas, que conozco junto a Dios, han sucedido en esta vida, mientras estoy en este mundo, y lo que he vivido y aprendido ante Dios, es vida verdadera. Yo no he muerto ni por un minuto, como muchos, y luego vuelven a contarnos sus experiencias del más allá. Yo estoy vivo aquí entre ustedes en el mundo. No lo sé, pero sin que yo valga nada, me he encontrado vivo en este mundo y experimentado, lo que ningún ser humano o cristiano, estando en este mundo, se le ha permitido, a lo largo de la historia de la iglesia y de la humanidad.

Lo impensable, lo imposible, lo que ningún ser humano, o ningún sacerdote de la santa iglesia católica, apostólica y Romana, jamás creyó posible, a mí me sucedió y me sigue sucediendo. Y me refiero a la “santa iglesia católica, apostólica y Romana”, porque es la única formada e instituida por Cristo. Pero después de experimentar, gloria sobre gloria, deseo que muchos sean bendecidos y millares se alegren y puedan un día salvar sus vidas. En mí, se ha cumplido lo dicho por Cristo en el nuevo testamento, y pronto daré testimonio de la verdad.

¡Sí! No por mi voluntad, sino por el amor y anhelo de mi Padre celestial y de mi divino Hermano Jesucristo. ¡Sí! También porque mi corazón solo palpita por la gracia de mi Padre eterno y mi hermano Jesús. ¡Sí! También, porque es mi Madre Celestial, quien ha rogado mucho por mí y porque la amo mucho. Gracias “María” madre mía, por estar siempre a mi lado. Gracias por preocuparte por mí, porque por tu intercesión, mostraré al mundo y a la iglesia, tu santa voluntad. Y sepan que “Pedro” está incluido, cuyo mensaje deberá llegar a oídos del jefe de la santa iglesia católica.

Sí, soy un mecaniquillo de segunda, soy un perrillo sarnoso; pero en mi pobreza, soy más feliz que millares de seres humanos. Además, sé que fui llamado desde la eternidad, para vivir al lado de mi Padre celestial y al lado de Cristo mi hermano y también junto a mi madre celestial.

Yo, soy “Jesé Retoño”, los amo y no dejaré de mostrarles el camino que los lleve directo a Dios mi Padre celestial, y podrán ver a Cristo, tal como yo lo veo hoy.
No se aparten de “Piedrecita”. Pues deseo que Dios esté siempre con todos y que también todos ustedes, puedan llegar a ser muy felices junto a Dios. Lo sé, yo no me considero mejor que cualquiera en el mundo, pero he visto la gloria que mi padre me ha dado. No me siento mayor que ninguno; pero más bien, Dios me ha puesto un aguijón, para que no me engría. Dios me ha dado la gracia, para bendecirlos a todos ustedes y llevarlos a ser santos, como a Él y a Cristo les gusta.

Voy a usar mis herramientas, para llevar a muchos a la gloria de mi Padre celestial. De ahora en adelante, les mostraré como usar las herramientas que yo les voy a dar, para que sean santos, en medio de la tempestad.
Cristo mi hermano, los saluda y los bendice, con su paz.
Mi Madre, la reina del cielo, siempre se preocupa por todos, y yo soy un mensajero de mi Madre santísima.

Nuevamente, les recuerdo, muy pronto estaré presentando mi nuevo tema, “Viaje al Purgatorio”, el inicio de mis apariciones celestiales. Están todos invitados.

Hasta luego, quédate en Piedrecita y espera escuchar la voz de Cristo mi hermano divino.
Saludos.
Atentamente vuestro hermano el menor.
Yo soy, una herramienta de la paz de Cristo. Yo soy mecánico y he venido a componer tu vida. La paz de Cristo sea siempre contigo.
Jesé Retoño.

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