El Prójimo es el Enemigo

 
El Prójimo es el Enemigo

 

El Prójimo es el Enemigo

Piedrecita, Ministerio de Evangelización e Instrucción Religiosa

 
¡No cabe duda, nuestros sacerdotes son verdaderamente más testarudos de lo que pudiésemos imaginar!

Este sábado 07/09/16, fuimos a misa de las 6:30pm de la tarde y sucedió lo que precisamente no debe de decir un sacerdote en la homilía. Cada vez que un sacerdote da un mensaje antievangélico, el público católico, que es muy ignorante de su religión, no nota cuando un sacerdote les enseña insensateces. La fama, el prestigio y el poder económico de la iglesia, han causado que aunque el sacerdote enseñe barbaridades, el público lo cree todo, lo acepta y lo aplaude incondicionalmente.

Indudablemente, este es el precio de la fama, y con este poder se puede manipular a las masas incondicionalmente. Los fieles católicos creen ciegamente en el sacerdocio, y con esta herramienta, el sacerdocio puede engañar a los fieles fácilmente.

Durante la homilía o sermón dominical, la soberbia y el poder autoritario del sacerdote, se notó a leguas. El sacerdote, teniendo como tema principal el prójimo, el cual fue la lectura del domingo, y precisamente se trató de la parábola del buen samaritano: Lucas 10, 29-37. La ignorancia doctrinal y el pobre conocimiento teologal del sacerdote, se notó, pero con una soberbia extrema.

La voz ronca y fuerte del sacerdote, era como si pretendiera que es un gran señor en la doctrina de la iglesia, pero más bien, no miró la pobre, inservible y miserable enseñanza que dio a su audiencia, y ante Cristo mismo.

El mensaje o sermón dicho por este sacerdote, fue prácticamente una bofetada a Cristo, aunque todo se miró como si nada hubiese sucedido y todo el mundo aplaudiendo y alabando a Dios. ¡Gloria a Dios, hermanos!

Antes de continuar con nuestro tema, yo—Jesé Retoño, les quiero decir, que me es muy difícil ser como la mayoría de los evangelizadores en la iglesia; yo, verdaderamente, no quisiera ser tan claro y tan exigente en cuanto a la deficiencia moral que nos atañe a todos en la iglesia.
Yo sé que sería más cómodo y complaciente para todos en la iglesia, el que yo mejor evangelizara, sin enunciar defectos internos de la iglesia, ¡Sí! Esos defectos que marcan nuestras infidelidades a Cristo y que son parte de nuestra triste y ensoberbecida realidad.

Defectos que preferimos ocultarlos, porque son muchos o demasiados. Talvez sería mejor taparme los ojos y ver solo para delante, así como lo hacen casi todos. ¡Sí, Claro! Volverme sumamente positivo o muy bueno, como la gran mayoría. ¿Quizás sería aún mucho mejor que me volviera súper ecuménico?, según las sabias interpretaciones ecuménicas actuales de la iglesia contemporánea. Pues en Cristo resucitado ya somos una iglesia liberada, todos en el mundo somos hermanos y de pilón, en Cristo ya somos salvos.

Tal vez, sería mejor que les hablara de las maravillas del poder del Espíritu Santo, y ponerme a entonar canticos de alabanzas a Dios, levantar las manos al cielo y callar ante la injusticia, así como lo hacen todos en la iglesia, en especial los grupos de oración carismáticos. Talvez, sería mucho mejor que les contara de la gloria de Cristo, la que tiene reservada para todos los que cumplen con las leyes de mi Padre celestial. ¡Sí!, porque los que cumplen ¿Quién sabe cuántos podrían ser en realidad? A lo mejor nadie. ¡Sí! talvez sería más hermoso que todos conocieran de una buena vez, las maravillas que Dios tiene reservado para todos aquellos que lo buscan con corazón recto y que viven en santidad. ¡En santidad! ¿Quien vive en santidad?

¡Si claro! Esto sería mucho mejor que mencionar nuestras flaquezas o pecados. ¡Al fin y al cabo, ya la tenemos echa! ¡Ya somos salvos! Este es el nuevo evangelio ecuménico, mal interpretado por miles de líderes, evangelizadores y sacerdotes actuales, pero promovido por la iglesia.

¡Sí, claro! Ya somos salvos, según nuestros sacerdotes, con tan solo recibir el cuerpo y la sangre de Cristo. Este evangelio es muy fácil y no requiere de ninguna cruz, basta con ser buenos según nuestros criterios o filosofías, pues hasta los mismos protestantes, ateos, católicos mediocres, adivinos, vagabundos, borrachos, drogadictos, homosexuales, prostitutas, políticos, etc., etc., todos pasan a comulgar durante las misas católicas. ¡Qué hermosa familia! ¡La variedad hace que la vida sea mucho más maravillosa! Ahora todos podemos pasar a comulgar sin necesidad de dejar nuestra vida de pecado. Pues, nuestro Señor Jesucristo dijo, que todo el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna. ¡Por supuesto que a todos les encanta un traguito de vinito y un panecito redondo! ¿Qué de mal tiene eso?

¡Cristo, su evangelio y sus leyes celestiales, ahora valen un soberano cacahuate!

¡Sí! Tal vez sería mejor ocultarlo todo, callar y vivir una santidad hipócrita, así como lo hacen casi todos en la iglesia. ¿Es que creen acaso que porque pasan a comulgar, no son muchos o la gran mayoría unos sacrílegos? ¿Es que acaso porque pasan a comulgar no están insultando a Cristo? Bofetada tras bofetada se le da a Cristo cada domingo. ¡Y los sacerdotes frescos! Como decía mi suegra, ¡Agusto Juanito en el norte! ¡Si claro! los sacerdotes como siempre, celebrando misa y despreocupados de la grey, pues todos son santos ante los ojos del sacerdocio. ¡Gloria a Dios! y los demonios bailando a lo lindo en el altar.

Quizás, si yo hago lo mismo que todos, seguro que sería mucho más placentero para muchos sacerdotes y obispos; pues así, quedaría yo bien con la mayoría de líderes y tal vez me ganaría muchos aplausos. Yo sé, que si hiciera como la mayoría de los evangelizadores, yo sé que me engañaría a mí mismo y no podría con mi oprobio y ni con mi vergüenza ante Cristo.

Yo sé que si desobedezco a Cristo, no podría con mi dolor y ni con la vergüenza ante mi Padre celestial y ni podría con la amargura que le causaría a mi Madre santísima. Yo sé que a mi Madre celestial, le causaría una aflicción mucho más grande que la que ya tiene. Entonces a mí me quedaría el saco, tal y como dijo Cristo mi hermano; Lucas 9, 61-62. Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.

Cristo me asignó una misión y llegado el tiempo, tendré que cumplir ante la humanidad y ante la iglesia misma, y mi Madre celestial está esperando que yo cumpla con la voluntad de su hijo amado. Por eso les digo a todos, por favor, les ruego con el corazón de mi Madre santísima en mi mano, cambien sus vidas. Dejen de hacer el mal, dejen de obrar el mal y de violar las leyes de Dios; dejen de hacer lo que a Dios le ofende. Los sacerdotes deben corregirse y deben de ser santos, sencillos y humildes. El mundo entero debe de orar mucho al altísimo.

Ya se también, que hay demasiados sacerdotes y líderes, que piensan que me las estoy dando de un dios, o que me las doy de redentor, o que talvez soy la cuarta persona de la santísima trinidad; pero ni me engaño y ni engaño a nadie. Cuando digo que Cristo me asignó una misión, no me refiero a la misión universal que tenemos todos en la iglesia como enviados de Cristo a evangelizar.

Yo sé que todos los laicos tenemos el sacerdocio común y los sacerdotes el ministerial y que todos estamos llamados a cumplir con una misión evangélica ante Cristo y ante la iglesia misma. Pero, Yo, “Jesé Retoño”, me refiero a una misión adicional que Cristo me encomendó; misión que ya estaba asignada desde los orígenes, y que daré especificaciones, llegado el momento.

¡Me siento muy triste! Pues la iglesia no sabe escuchar, tiene el corazón empedernido y la soberbia acordona el trono de Pedro. Pedro ha vuelto a negar a Cristo, se ha vuelto un tibio y afino con el mundo. Pedro ha negado a Cristo, no solo tres veces, pero hasta treinta veces. Zacarías 11, 7-13: Ellos pesaron mi jornal: treinta siclos de plata. Yahveh me dijo: ¡Échalo al tesoro, esa lindeza de precio en que me han apreciado! Tome, pues, los treinta siclos de plata y los eché en la Casa de Yahveh, en el tesoro. ¡Sí!, en efecto, es que al sacerdocio solo lo podemos hacer que escuche a Cristo, comprándolo con dinero, solo así puede poner un poco de atención a los pobres y a los más pequeños.
¡La vergüenza y el oprobio, asechan a la casa de Pedro y sus apóstoles!

Por favor, ya no ofendan más a Cristo, pues mi Padre Celestial ya está sumamente ofendido y ustedes no saben lo que podría pasarnos a todos en el mundo en cualquier momento. Les aseguro, que si no fuese por mi Madre celestial, ya hace rato que la humanidad estuviese en tremendos llantos y dolores. Mi ministerio “Piedrecita”, se encuentra en un periodo de tiempo asignado por mi Padre celestial, y tengo que cumplir con un mandato asignado por Cristo, en este tiempo. ¡Sí! Ya sé también que hay muchos sacerdotes, que se sienten dioses en sus parroquias y que piensan que yo soy un blasfemo. Pero, mi Madre celestial sufre mucho: por los sufrimientos que a la humanidad le esperan, si no cambiamos nuestras vidas.

Ya sé que para muchos sacerdotes, lo mejor sería que la diócesis me volviera a dar otra orden de excomunión, y con ello pretender que todos hacen la voluntad de Cristo. ¡Si claro!, esto es lo que a la iglesia de hoy en día le encanta hacer. A la iglesia de hoy en día le encanta mostrar su poder eclesial. Sin embargo, yo prefiero amar como lo hace Cristo y a pesar de todos los insultos que recibo constantemente, a pesar de todo, yo quiero traerles a todos el mensaje que Cristo desea que todos en el mundo y en la iglesia conozcan.

¡Oren, oren, oren mucho! Y no cubran los defectos, sino que deben reconocerlos y enmendarlos.

Confiésense ante su confesor el sacerdote católico de su comunidad eclesial, sacrifíquense por el reino de los cielos y no vuelvan a pecar. ¡No vuelvan a pecar! Por favor ¡No vuelvan a pecar! Apártense de todo lo que ofende a Dios.

Muchos sacerdotes, incluyendo a mi párroco, me consideran un neurótico, un desequilibrado mental. Todo aquel que promueve la paz, el evangelio de Cristo, el orden, el silencio, la oración durante la celebración eucarística, la responsabilidad ante Dios y el amor a Cristo en la iglesia y en el mundo, es considerado un perturbador y un anticristo. Esto sucede dentro de la misma iglesia católica. ¡Por Dios! Mi mismo párroco, pidió públicamente después de misa este domingo 24 de septiembre, 2017, que este tal, se fuera a otra iglesia, pues iglesias hay muchas. Nuestro párroco, es el que promueve el escándalo, el desorden y el odio en nuestra propia parroquia, cuando él es el que debería de dar ejemplo de buena conducta, sencillez y santidad.

Con tanta razón, decía el apóstol Santiago 3, 6-9. La lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos, pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre; en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento, está llena de veneno mortífero.
A pesar de la corrupción en el sacerdocio, la iglesia católica, es la única formada por Cristo y no hay salvación fuera de ella. En definitiva, nuestros sacerdotes, deben ser corregidos, pues Cristo no acepta a quienes violan sus leyes, incluyendo al sacerdocio.

Recuerden, el que usted tenga su propia religión o credo, no significa que sea la que Cristo formó y por lo tanto no hay salvación. Usted puede creer en la biblia y sin embargo, rechazar a Cristo y a su santa iglesia católica. Por eso, el confesarse con uno mismo, o decir que yo me confieso orando solo o sola, con Dios, no es ninguna confesión; pero solo la confesión debe de ser ante un sacerdote católico, tal y como Cristo lo instituyó. El perdón de los pecados, solo puede obtenerse directamente con Cristo y esto se logra, pero solamente ante un represéntate de Cristo aquí en la tierra, y los representantes legales ante Dios, son los sacerdotes de la santa iglesia católica.

No hay ninguna necesidad de volverse a confesar, si usted se confiesa con un corazón contricto. Ni tampoco hay necesidad de volverse a confesar, si usted restituye los daños causados a otros, y si después de esto usted no vuelve a su vida de pecado anterior. Si usted cumple con esto, usted no tiene necesidad de estarse confesando continuamente, y si se mantiene fiel a Cristo, y en plena santidad, no habrá nunca necesidad de estarse confesando continuamente, a menos que usted lo considerase necesario.

Preocúpense y responsabilícense mucho por las necesidades económicas presentes de su iglesia local, ayuden a sus parroquias con sus ingresos económicos o temporales, para que podamos todos ayudar en las necesidades presentes de nuestras comunidades diocesanas y de nuestras comunidades parroquiales. Ayuden mucho a sus sacerdotes en cuanto a sus vidas personales, pues ellos necesitan mucho de nuestro apoyo, tanto orando por ellos, amonestándolos sobre sus errores y no exponerlos o invitarlos a convivir ante tentaciones que ofendan sus almas y a Dios.

Amen mucho a María mi madre celestial, recen el santo rosario todos los días y pídanle perdón a Cristo el redentor, el único Dios verdadero.
Les aseguro, el tiempo es breve y la esperanza se acaba.

Continuando con nuestro tema…

Piedrecita, quiere resaltar como nuestros sacerdotes abusan de su autoridad. El público en su gran mayoría, debido a su gran ignorancia de las leyes divinas y de los deberes sacerdotales, desconoce cuándo los sacerdotes mienten. Basado en este gran detalle de los católicos, ellos los sacerdotes, dicen y hacen según les place. Esta actitud despiadada de nuestros sacerdotes débiles en doctrina y fuertes en su terquedad o necedad, hace que millares de inocentes se pierdan en la ignorancia religiosa o doctrinal, de la santa iglesia católica.

Esta actitud soberbia e hipócrita de muchos sacerdotes, ha llevado a la perdición de miles y miles de almas, quedando sus vidas truncadas, condenadas al suplicio eterno, y separadas de Dios para la eternidad.

Después de leer la lectura de dicha parábola, y después de leer la parte donde Jesús le pregunta al legista o sabio, ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los ladrones? El legista, dijo que “El que practicó la misericordia con la víctima o con el que había sido asaltado”. Jesús le dijo al legista: “Véte y tú haz lo mismo”.

Jesucristo afirmó que el prójimo era, precisamente el mismo que éste hombre sabio había reconocido, es decir, el que se apiadó del necesitado.

Jesucristo, afirma categóricamente, que el prójimo es el que se apiada de los demás, como ya expliqué en el artículo anterior acerca del prójimo en otra ocasión. Nuevamente, hay que recordar que una parábola tiene la finalidad de dar un mensaje con un cuento o fabula, pues se emplea una comparación o cuento, para implicar o dar una enseñanza.

La realidad de la parábola, es que era Cristo mismo, quien está diciéndonos sin ninguna soberbia, que “Él, es el prójimo”. Cristo, es el que se apiada de nosotros los enfermos, pues el pecado implica una enfermedad ante Dios y Dios quiere compadecerse de nosotros; por eso, Él viene a ser el prójimo o el que se apiada de nosotros.

Pero el sacerdote en esta misa del sábado por las 6:30pm, dándose de gran sabio, tan solo para quedar bien ante su audiencia, dijo que “el prójimo es nuestro enemigo”. Dicho de otro modo, el sacerdote afirmó rotundamente que Cristo es nuestro enemigo. Las reflexiones e interpretaciones personales de estos sacerdotes carismáticos y súper espirituales, los ha llevado a distorsionar el evangelio, y a enseñar todo lo contrario de lo que Cristo ha querido en el mundo. ¡Amen! a si dijo el sacerdote.

Piedrecita, enfatiza la inmadurez doctrinal o religiosa, y la soberbia de estos sacerdotes que tienen el poder o autorización de una diócesis para engañar a las multitudes, dar mensajes equivocados y llevar a las multitudes por el camino opuesto a Cristo. El sacerdocio, ya lleva décadas transmitiendo errores evangélicos, y si el sacerdocio dijo que todo el mundo es el prójimo, entonces todos ven a los demás como el prójimo, creando la confusión y descarriándolos en contra de Cristo.

¡Arriba el concilio vaticano II! Pues este concilio ecuménico, promovió que el prójimo es todo el mundo, y todos los hombres de todas las naciones somos hermanos; cuando Cristo afirmó que era solo Él y el que se apiada de los demás.

¡Por desgracia el ecumenismo de la iglesia ha enseñado a todos los hombres a verse como hermanos y a rechazar el verdadero mensaje de Cristo! No hay nada de malo en verse como hermanos, por el contrario, es una invitación maravillosísima; pero si hay muchísimo mal en el no entender de qué está hablando Cristo o a que nos referimos en tal ecumenismo eclesial.
Una vez que el clero comete un error evangélico, millares se dañan doctrinalmente y espiritualmente, causándoles tremenda confusión en la doctrina, y con ello creando mal entendimiento del evangelio enseñado por Cristo mismo.

El Concilio Vaticano II, ha sido un gran augurio dentro de la iglesia, pero, por desgracia, nada de los deberes de los seglares, ni de los deberes sacerdotales y ni de los obispos, han tenido ningún auge. Por el contrario, la soberbia, el capitalismo, el liderazgo, el egoísmo y la confusión de religiones o credos, han triunfado en el trono de la iglesia.

Pero, no solo los sacerdotes, sino que prácticamente todos los obispos, líderes y evangelizadores en la iglesia, siguen enseñando este mismo error. El sacerdocio, se dedica a enseñar, tanto en sus comunidades eclesiales, como a través de medios de evangelización radio parlante y revistas, que el prójimo es el próximo. El sacerdocio y los líderes, verdaderamente creen que Cristo está pintado y ellos son los dueños del evangelio y de la iglesia. Como suelen decir los grandes párrocos y obispos, el depósito de la fe se encuentra en la iglesia y la autoridad recae en el magisterio: ¿Será que el sacerdocio tiene el poder de cambiar el evangelio de Cristo? No cabe duda, nuestros sacerdotes son unos necios.

Con tanta razón dijo el apóstol Pablo (II Cor. 11, 13-15): Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfrace de Ángel de luz. Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.
Cuando el sacerdocio y cualquier evangelizador, asegura o enseña que el prójimo es el próximo, esto solo tiene base en el antiguo testamento y solo aplicaba en aquel entonces al pueblo israelita solamente. ¡Sí! Pues el pueblo judío, era el que estaba unido en Dios su salvador, cuyo prójimo o próximo o vecino, era el que vivía al lado.

Pero hoy en día, el que vive a nuestro lado no es muchas veces ni un cristiano y mucho menos un católico y aun los católico no obedecen a Cristo y ni se apiadan de los demás católicos. Así es que Cristo, dejó bien establecido su nuevo método para evangelizar a las naciones.

Cristo, cambió el significado de prójimo, por su nueva orden enseñada e instituida por él mismo, en el nuevo testamento.

Jesús le dijo al legista: “Vete y tú haz lo mismo”. Jesucristo afirma categóricamente, que el prójimo es el que se apiada de los demás. Por lo tanto, Cristo cambio el significado de prójimo y cuyo nuevo significado pasa a ser el mismo “Cristo” o “el que se apiada de los demás”.
En la parábola, el legista o sabio representa a la iglesia y Cristo es quien le da a la iglesia esta orden. Pero hoy en día, la iglesia no le llega ni a los talones al mentado sabio de la parábola, la cual fue empleada o dicha por el mismo Cristo. Cristo es el único dueño de la iglesia y la iglesia se ha hecho sorda.

Esta es la orden dada a su iglesia católica o pueblo santo en el nuevo testamento. Ser el prójimo de los demás, significa, ser como Cristo. Prójimo es el que se apiada de los demás.

Prójimo no es cualquiera, sino solo el que es misericordioso y el que se apiada de los demás, a ejemplo de Cristo. Pero el concilio vaticano II, ni siquiera está cerca de lo que Cristo ha enseñado. En cuanto a este tema, la iglesia, no reúne los requisitos de veracidad, los mismos que yo ya expliqué en el artículo anterior: “Los Niños Pueden Gritar Dice el Diacono”. Para saber, si un evangelizador o sacerdote dice la verdad, debe de reunir las siguientes características: que lo que se dice vaya de acuerdo a la razón, que no se contradiga y que no esté en contra de Cristo. Definitivamente, lo que la iglesia ha enseñado, es una contradicción, está en contra de Cristo y en contra de la razón.
La verdad es que la iglesia a mí solo me enseñó, que para saber si alguien dice la verdad, dicho argumento debe de ir de acuerdo a la razón y no contradecirse. Pero, Cristo me enseñó que debía añadir el no ir en contra de Él. Por eso, en materia de religión, ahora, según las instrucciones de mi maestro divino, son tres los requisitos de veracidad.

En síntesis, prójimo es el que es Santo y vive una vida de santidad. Prójimo es el que imita o es una réplica de Cristo mismo. Prójimo es el que es fiel a Cristo y a su única santa iglesia católica.

Este mensaje, no me lo enseñó nadie más en la iglesia, pues en la iglesia, no hay obispo o sacerdote, y ni hay nadie capaz de entender a Cristo y su evangelio; sino que es Cristo mismo quien me lo revela, y así como él me lo dicta, así es como él quiere que yo se lo enseñe, a Pedro, y a todo su colegio de apóstoles y a toda su iglesia en el mundo entero.

!Si todos pudiéramos ser prójimos en el mundo, eso sería lo ideal, según el Concilio Vaticano II! Pero entonces, yo les pregunto: ¿Si Pedro y su colegio de apóstoles, invitaran a todos en el mundo a ser hermanos y prójimos unos de los otros?, ¡No sería esto maravilloso! Pero en cambio, ¿cuál sería la opinión pública, si Pedro y su colegio de apóstoles, invitaran al mundo o a todas las naciones, a ser Cristos o réplicas de Cristo? Les aseguro, que hasta Pedro mismo, claudicaría de la idea inmediatamente.

Por eso les digo, prójimo no es lo que a nosotros o a Pedro y sus apóstoles, se les ocurra pensar; sino lo que Cristo a determinado, y esto se debe de respetar hasta la eternidad.

¿No es verdad entonces, que el sacerdocio en la iglesia está verdaderamente equivocado? O ¿Es que la iglesia, también va a excomulgar a Cristo como lo hizo conmigo? Bofetada tras bofetada, se le da a Cristo en la iglesia todos los días.

Me pregunto, ¿en dónde quedaría el mentado don de infalibilidad de Pedro? Porque ciertamente en este concilio vaticano II, estuvo sumamente escaso. Yo, les digo a todos, yo no tengo grandes dones, ni carismas, ni dinero, y en la iglesia ni siquiera le llego a los talones, al diaconado. Al sacerdocio menos y entre los laicos o seglares, yo soy el que menos aprecio se le pudiera tener. Por no ser aceptado en la iglesia misma, yo tengo que evangelizar solo y estando fuera de la puerta, siendo un exiliado. Pero sin embargo, yo tengo a Cristo conmigo, y lo escucho continuamente, y también escucho y conozco perfectamente la voz de mi Padre celestial cuando él me habla.

Para corroborar con su enseñanza del “prójimo”, el sacerdote auxiliar de la misa del sábado por las 6:30pm, dio un ejemplo, de tres hombres que se llamaban así, uno de ellos se llamaba Amor, uno Éxito y el tercero Riqueza. ¿Cuál de todos escogería usted y dejaría que entrara en su casa?, así preguntó a su audiencia y dio un ejemplo.

La esposa del hombre al que le preguntó en su cuento, ella escogió al hombre Éxito, porque en la casa se requería mucho éxito, el esposo escogió mejor al hombre Riqueza. Pero otra persona en el cuento, prefirió el amor y al escoger al hombre Amor, se levantaron los tres hombres y entraron en la casa.
Es decir, el que escoge el amor, tiene por añadidura la riqueza y el éxito. ¡Perfecto! El público quedo encantado, así que todos escogieron al hombre amor.

Con este cuento, todo el auditorio católico e ignorante quedo fascinado con el ejemplo del sacerdote, quedando los enemigos de Dios, como verdaderos santos y perfección divina. Honestamente, ¿cree usted que este cuento o fabula, verdaderamente encaja con la parábola del buen samaritano?

No cabe duda, nuestros sacerdotes, dan palos de ciegos, cuelan los montones de moscos y se tragan todititos los camellos enteros. Nuestros sacerdotes, distorsionan y corrompen a las multitudes, con un evangelio opuesto al de Cristo.

El sacerdocio y las comunidades eclesiales, han entrado en grandes reflexiones espirituales, que verdaderamente han llevado la doctrina de Cristo y su evangelio a un maniqueísmo contemporáneo. Estos sacerdotes, enseñan a las multitudes que el hombre por estar en pecado, es enemigo de Dios. Así que amar al enemigo, eso sí es amar al prójimo. A este sacerdote, le importó muy poco la enseñanza de Cristo nuestro Señor y le llamó prójimo a todo el mundo; cuando Cristo afirmó que el prójimo era “el mismo Cristo” y todo aquel que practique la misericordia.

Piedrecita quiere recalcar, que nuestros sacerdotes contemporáneos, ya no les importa el evangelio de Cristo, sino solo sus filosofías, cuentos o fabulas, sus polémicas y sus preceptos humanos. Nuestros sacerdotes, ya perdieron la conciencia del evangelio y ahora repiten como cotorras parlanchinas, todas las filosofías humanas, ganándose la gloria, la fama, el dinero, el éxito, los aplausos de las multitudes, y con ello defraudando a Cristo.

Jesucristo, llama a los sacerdotes de hoy en día, ¡hipócritas! (Mateo 15, 1-9). Hipócritas; bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.

Nota: Para poder afirmar y declarar los errores de los sacerdotes, verdaderamente, hay que estar acá abajo y sentir el peso de la supremacía eclesial. Sí, cuando se tienen rangos, huesos o privilegios (liderazgos), la ceguedad es una eterna compañera. Pero quien renuncia a los puestos o liderazgos y a los aplausos, ese tal siente y sabe de la impotencia de poder siquiera opinar en la iglesia. Pues, no es lo mismo ser un sacerdote sintiéndose dios, ser dueño de la iglesia y abusar de la autoridad eclesial, a ser un simple seglar excomulgado o despreciado.

Ahora que yo “Jesé Retoño”, les estoy explicando esta historia real, me hubiera gustado, que todo el mundo lo hubiera visto y oído, para que se hubieran dado cuenta de la soberbia, la que tenía el sacerdote al enseñar estas sandeces. Pero, yo sé que esto sería imposible, ya que se necesitarían muchos seglares preparados en religión y en deberes sacerdotales, para poder detectar los errores en los sacerdotes. Y los pocos seglares preparados en doctrina y santidad, estos seglares ya existentes en la misma iglesia de hoy en día, no tienen el valor de denunciar los errores del sacerdocio, pero más bien son cómplices del mal y del sistema político de la iglesia.

Más sin embargo, me gustaría, que se hiciera una observación muy contemporánea de hoy en nuestros días, en referencia a la iglesia. Pues si nota usted, cada vez que los católicos van a misa, son verdaderamente grandes multitudes enemigas; es decir, enemigos unos de los otros. Simplemente, usted puede notarlo fácilmente, con el simple hecho de que a la hora que el sacerdote durante la misa, dice: “daos fraternalmente la paz”, y ahí es donde se nota como los enemigos, “los grandes católicos”, difícilmente tienen buena cara y buena voluntad de extender su mano hacia el que está a su lado.

Si la persona que está a su lado es una o barias muchachitas o jovencitas, ellas son normalmente muy soberbias, y difícilmente quieren extender la mano, pues son grandes bellezas exóticas y grandes vanidades o grandes santidades intocables.

Si la que está a su lado es una mujer casada o de mayor edad, difícilmente le quiere extender la mano a un hombre, pues normalmente estas mujeres, ven a cualquier hombre en misa, como un viejo morboso y mal pensado, o como un ladrón.

Esta situación aberrante y deplorable, le sucede continuamente a este servidor vuestro, a este “Lobo apocalíptico”, quien en misa es tan solo un estafador y abusador de personas, porque así lo ven a uno muchas personas tan súper católicas, y tan santas, en las misas dominicales. No les voy a contar mis vergüenzas, las que he pasado por muchos años, al tratar de dar la paz; pero sí les digo, hay que tener mucho cuidado a la hora de dar la paz, en especial si son mujeres las que están cerca de un hombre casado o soltero.

Si es a un hombre al que hay que darle la paz, normalmente los hombres tienen una actitud machista y si te saludan es porque ya están metidos hasta el cuello en el asunto de misa; pero sus conductas son poco amistosas. El hecho de extender la mano hacia un cristiano al lado, son acciones que a veces resultan muy desilusionantes, y esto es porque los católicos normalmente son personas frías y muertas para Dios.

Los católicos, si acaso te extienden la mano, entonces tuercen la cara hacia el otro lado, para despreciar a quienes les saludan o les dan la paz en el nombre de Cristo.

La iglesia, en definitiva, es una gran sociedad tradicionalista, convenenciera, vanidosa, hipócrita, interesada, orgullosa y es una sociedad que discrimina a los otros miembros de la misma iglesia católica. La iglesia refleja prácticamente ser una organización filantrópica, en donde los católicos son extraños unos de los otros, pues cada católico comulga y le vale un sorbete el que está a su lado. Cada católico vive en su propia soberbia, hace su propio negocio y cada uno cree en Dios a su manera. Los católicos son extraños unos de los otros.

En definitiva, Piedrecita, más bien quiere subrayar que la iglesia está formada de multitudes enemigas de Dios y multitudes muertas para Dios. Es decir, que verdaderamente, los enemigos están dentro de la misma iglesia católica, y es fácil ver y comprobar que los enemigos nunca se pueden amar. Piedrecita nos comprueba aquí, que el sacerdote se equivocó al afirmar que Cristo es el enemigo, cuando en realidad son los mismos católicos quienes son verdaderamente los enemigos unos de los otros.

El concilio Vaticano II, en su decreto sobre el ecumenismo, se equivocó al no tomar en cuenta que el único medio o camino, para poder convencer a los demás cristianos separados para volver a la unidad en Cristo: solo se puede obtener, con el ejemplo de santidad y unidad en la misma iglesia católica. ¡Si la iglesia no ha podido tener unidad en la doctrina y en el evangelio de Cristo, y ni santidad entre sus propios miembros! ¡Si, la iglesia o los católicos no conocen a Cristo, y no conocen su propia doctrina, y ni dan testimonio de humildad y obediencia con sus propias vidas; entonces, las posibilidades de convencer a otros a seguir a Cristo en la única iglesia que Cristo formó, vienen siendo completamente nulas! Definitivamente, el fracaso de la iglesia o del sacerdocio, es totalmente rotundo.
¡No cabe duda, nuestros sacerdotes, cada vez que niegan a Cristo, le dan una bofetada!

Piedrecita, nos comprueba aquí, que el sacerdote negó a Cristo, y Cristo afirmó: (Mateo 10, 32-33) Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, Yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos, pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.

De nada le sirve a un sacerdote llevar consigo una sotana, tener multitudes que lo adoran y que lo defienden incondicionalmente. De nada le sirve que las multitudes le besen la mano, ¿de que le sirve que las multitudes le tengan como a un dios; si ante Cristo no vale nada?

Quiero aclarar, la razón por la que muchos sacerdotes, evangelizadores, personas protestantes, personas espirituales o carismáticas católicas, afirman que el hombre en pecado, es enemigo de Dios.

Pues el prójimo, no es el enemigo, porque Cristo no es nuestro enemigo, como lo afirmó este sacerdote. Tampoco significa, que cuando Cristo nos ha enseñado a amar a nuestros enemigos, no significa, que los seres humanos sean enemigos de Cristo, pero es tan solo una expresión idiomática, ya que al cielo no pueden entrar los enemigos de Dios.

Es muy importante reconocer, que aun nosotros mismos los humanos sabemos y entendemos correctamente, que no es posible amar a los enemigos o a los que nos odian. Esta situación es parecida ante Dios, pues Él no puede amar a quienes lo odian o lo rechazan. Pero más bien, Cristo mismo, estando aquí en la tierra entre nosotros, el abre su corazón y extiende su mano a todo aquel que quiera sacrificarse y seguirlo a Él. Cristo extiende su mano, aun a aquellos que lo han ofendido, enseñándonos como debemos obrar los cristianos.

Cristo, más bien se expresa ante nosotros, de la misma manera en que nos expresamos nosotros los humanos. Es decir, Él se expresa en doble sentido o bien con sentido figurado u opuesto, queriendo él, hacernos más bien que entendamos las cosas inteligentemente. Por otro lado, Cristo dejó un velo en sus palabras o expresiones idiomáticas, para que solo aquellos que lo busquen con rectitud lo puedan entender correctamente. Sin embargo, la iglesia en el Concilio Vaticano II, (constitución dogmática sobre la divina revelación) ha dejado una puerta abierta a la libre interpretación de la lectura de las escrituras, y prácticamente sin ninguna regulación, creando un ecumenismo o revoltura de credos y unidad de todos los credos o pueblos en el mundo.

¡Nefasto desastre! Pues ahora los líderes y sacerdotes enseñan lo que quieren. Unas cuantas palabras escritas por el sínodo del concilio, pueden causar equivocadas interpretaciones y pretender que la iglesia acepta todos los dioses o ídolos del mundo. Esta libertad ecuménica iniciada por el Concilio Vaticano II, está destruyendo más que nada la estructura interna de la misma iglesia. Cristo dejó expresiones idiomáticas sumamente difíciles de entender, por lo que la supervisión eclesial es necesaria, para no desviarse de la verdad. Pero, ¡si el sacerdocio está corrompido!, ¿Quién velaría entonces, por la fe y la correcta interpretación de las escrituras?

En el caso de Cristo o de Dios mi padre celestial, hay una diferencia abismal en cuanto a la mentalidad humana en relación con la divina; pues los humanos tenemos enemigos y los enemigos son rivales de igual a igual. La gran diferencia entre esta mentalidad pura o netamente humana, es que en verdad los seres humanos, aquí en este mundo y ante la realidad de Dios, no son o no somos enemigos de Dios.

Esta teoría, es una absoluta imposibilidad ante el inmenso poder infinito de mí Padre celestial. En realidad no hay nadie en este mundo que conozca a mi Padre celestial y ni nadie puede tener, ni tan solo una mínima idea de la inmensidad de Dios mi Padre eterno.

La iglesia, en su teología ha identificado al pecador como enemigo de Dios. La iglesia, prácticamente se apoya en la mentalidad del apóstol Pablo, la cual se refleja en parte a la tradición de la iglesia y sobre todo en sus escritos o cartas a las comunidades. Cuando la iglesia habla o menciona el ser enemigos de Dios, se refiere a una conclusión o entendimiento de Cristo como ser humano, sometido a la ley del pecado. Solo que en esta visión, no se puede entender el lado divino de Cristo, como Dios autentico y verdadero.

La realidad, es que Cristo no vino a darnos una biografía o descripción y poder de mi Padre eterno, ni tampoco vino a darnos ninguna explicación de su propia divinidad como Dios verdadero e hijo de mi Padre; sino que vino a traernos el evangelio de su Padre y nuestro Padre celestial.

Cristo, no vino a enseñarnos su auto deportivo último modelo y ni a lucir sus zapatos nuevos y mucho menos a mostrarnos lo poderosas que son sus armas ante el mundo o las naciones. ¡No! Cristo vino a mostrarnos su humildad inmensa y divina, que en él existe. Cristo es amor perfecto y es una sonrisa hermosísima del padre celestial. Cristo es Dios mismo en persona, quien ha venido al mundo.

Cristo, sobre todo, vino a enseñarnos que él es el único camino hacia el Padre eterno, él es la verdad y él es la vida eterna. Y nadie puede llegar al Padre celestial, pero solo a través de Cristo y de su única iglesia católica. Cristo y su iglesia católica, la cual fue formada por él mismo; son el único camino hacia el Padre celestial. Cristo y su cruz son el camino hacia el Padre eterno. Cristo mismo dejando a Pedro o Papa y sus amigos como enviados del Padre o de su evangelio, o bien instituyendo un pueblo santo o iglesia; así dejo establecido el único medio de salvación para todos los hombres de todos los siglos y en todo el mundo, hasta el fin del mundo.

Les hago a todos de su conocimiento, que el ser humano, no es enemigo de Dios, pues si ese fuese el caso, Cristo ni se habría preocupado por venir y sufrir en este mundo para mostrarnos el camino hacia Él, o hacia la libertad de Dios. Cristo mismo, antes de morir, ruega al Padre y pide a Dios su padre por los que lo crucificaban (Lucas 23, 33-34). Llegados al lugar llamado calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen».

Estas palabras de Cristo en este momento crucial de su vida en esta tierra, difícilmente las han podido entender muchos en la iglesia. Prácticamente, no ha habido nadie que las entienda correctamente. Pero interpretaciones, sí hay muchas. En verdad, Cristo sabía que los que lo crucificaban, no sabían y no podían saber de ningún modo todavía, quien era El; y aun en nuestros días, hay muchos, e inclusive muchos sacerdotes que no saben quién es Cristo en realidad, aunque ya se en que están pensando, pero yo no me voy a meter en sus diferencias de opinión. Si Cristo no exterminó a la humanidad en ese momento agonizante de su vida, es porque los seres humanos no somos sus enemigos. La muerte no existe en El; aunque los mismos soldados Romanos lo hayan matado y ellos mismos lo hayan visto morir con sus propios ojos. Con todo y esto, «La muerte no existe en Cristo».

Yo, «Jesé Retoño», les aseguro, que no hay muchos hombres en el mundo, y ni muchos sacerdotes que puedan entender a Cristo y como es la relación entre el pecador y el plan de Dios. El no conocer a Dios y cuál es el plan de Dios ante la creación, lleva a cualquiera a decir demasiadas hipótesis, raciocinios, filosofías y hasta todo tipo de conjeturas, pero nunca le pueden pegar al clavo.

Esta es la situación actual de muchos evangelizadores, teólogos y sacerdotes. La única manera de aclarar la existencia y la realidad de Dios, es usando las filosofías y los razonamientos. Pero, no son testigos reales de la divinidad de Dios, por eso sus explicaciones son extremadamente largas y filosóficas, pero nunca le pueden pegar al clavo.

Piedrecita, más bien quiere darnos una explicación del hombre, del pecado y de cuál es la relación que existe en realidad con Dios, a sabiendas de que el pecado nos aparta de Dios, pero no del plan de Dios.
Es decir, el hombre en el mundo, es tan solo creación o simplemente un ser vivo e inteligente creado por Dios; pero cuando este ser vivo e inteligente acata el llamado de Dios, y el hombre o mujer decide bautizarse y obedecer fielmente a Cristo, a su evangelio y a su único pueblo o iglesia instituida por El; entonces el hombre redimido y santificado por el poder de Dios, este se transforma en hijo verdadero del altísimo, a semejanza del hijo del hombre: Cristo.

Nota: No porque una persona sea bautizada y tenga derecho a ser hijo de Dios, no significa que automáticamente se vaya a salvar, y mucho menos que se tenga que poner a gritar y cantar a los cuatro vientos, que ya es salvo; como lo hacen los carismáticos, y muchos hermanos protestantes; a menos que el recién bautizado muriera en el acto. Sin embargo, esto requiere de una mayor y detallada explicación, de lo contrario echamos a perder la cruz de Cristo, rechazamos a su iglesia, despreciamos a Pedro como jefe de la iglesia, rechazamos sus sacramentos o medios de santificación y terminamos siendo enemigos de Cristo; y por lo tanto acabamos en el fuego del infierno. Entonces ¿De qué nos sirvió el bautismo?

El no entender el bautismo, lleva a muchas personas en el mundo a formar infinidad de diferentes religiones cristianas o sectas, y a proclamar que ya son salvos, y que ellos son la iglesia verdadera, cuando esto es absolutamente erróneo. Prácticamente están diciendo abiertamente que Cristo es un mentiroso y nunca formó a su única santa Iglesia católica; pero ellos sí son la única religión de Cristo el nazareno; aunque al mismo tiempo profesan una religión sin Cristo y al mismo tiempo están mintiéndoles a sus propios adeptos. Cristo solo dejó a Pedro o Papa-Piedra o Pontífice como único encargado de su iglesia, y jamás formó ninguna otra denominación o religión en el mundo.

Cristo no está dividido y nunca autorizó la formación de nuevas religiones o sectas en su nombre; por el contrario afirmó que: El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama (Lucas 11,23).
El hombre, sacerdote, teólogo o evangelizador que quiera ser perfecto en su teología o doctrina, ese tal debe de ser perfecto en su relación con Dios. Ese sacerdote o teólogo, debe de ver a Dios con sus propios ojos, oír a Dios con sus propios oídos, para que este no se equivoque, y no mienta ante las multitudes. El sacerdote, evangelizador o teólogo que desee ser perfecto en su teología, ese tal debe de ser el más pequeño.

El más pequeño, es el que renuncia a todo lo que sea ilusiones pasajeras de esta vida, y el más pequeño, es el que está frente a Dios y vive siempre junto a Él. El más pequeño, es aquel que renuncia a todo y prefiere a Dios por sobre todas las cosas visibles e invisibles. El más pequeño, es aquel que Dios ha llamado desde la eternidad y en él se cumplen las palabras proféticas de Cristo. Yo les digo, hoy se están cumpliendo las palabras proféticas de Cristo mi Señor, y hoy le recuerdo a «Pedro» que no se olvide de su lealtad y de sus palabras sollozas que me mostró antes de que yo partiera. ¡Escucha Pedro! A ti te estoy llamando. Te digo a ti Pedro, «apacienta mis ovejas».

Si alguno se escandaliza de mis expresiones proféticas, o de la forma en que yo me atribuyo derechos del Nuevo Testamento, pues yo les recuerdo las palabras de Cristo mi Señor: ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar de la condena del infierno? Por eso, he aquí que yo envío a ustedes profetas, sabios y escribas; a unos los matarán y los crucificarán, a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad, para que caiga sobre ustedes toda la sangre del inocente Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barquías, a quien mataron entre el Santuario y el altar. Yo les aseguro que todo esto recaerá sobre esta generación (Mateo 23, 33-36). Mis expresiones proféticas, son mi secreto evangélico, y de ello daré testimonio el día que Cristo lo tiene fijado. Pero, desde ya, Cristo mismo, quiere que por boca de un perro sarnoso, se vayan descubriendo muchos secretos ocultos de las escrituras, e inclusive del antiguo testamento; para gloria y bendición de millares en la santa iglesia católica y en el mundo entero.

No lo puedo creer, pero el sacerdote de esa misa del sábado por las 6:30pm, una vez terminado su discurso, acabó nuevamente invitando a toda la audiencia a tomar las clases de teología en la parroquia. La pregunta que nuevamente nos debemos hacer todos acerca de este sacerdote, ¿si la teología de estos sacerdotes, es tan pobre y precaria, como serán los discipulillos que ellos formen? ¡Por Dios! Ni que decir, nuestros sacerdotes, son verdaderamente una punzada en la cabeza.

No cabe duda, cuando los sacerdotes enseñan errores evangélicos, y teologías anticristianas: las multitudes pierden el camino hacia Cristo y se pierden para siempre. Los errores de muchos sacerdotes, han llevado a las multitudes a perder sus almas en el castigo eterno y ellos los sacerdotes, también están recibiendo el mismo castigo por sus desviaciones y por haber despreciado a Cristo y su evangelio.

¡Cuánto desearía que nuestros sacerdotes, cambiaran!
Dios bendiga y ayude a su iglesia y muchos puedan lograr su salvación.
La paz de Cristo sea con todos. Dios mi Padre y Cristo mi Dios y hermano, quieren que su iglesia cambie.
¡Oh madre mía, virgen santísima de Guadalupe, ruega a mi Padre celestial por nuestros sacerdotes y concédeles ver tu amor y la misericordia de Cristo mi hermano santísimo.
Mi mensajero, un «Lobo Apocalíptico». El tiempo ha llegado.
Atentamente: Piedrecita

 

Comments are disabled.