Extenderé el Cetro del Señor

 
EXTENDERÉ EL CETRO DEL SEÑOR - Jesé Retoño

Ir en pos de Cristo, se requiere de mujeres y hombres violentos. Se requiere de hombres y mujeres con determinación y con una poderosa voluntad. Ir en pos de Cristo, se requiere tener un valor y una decisión extrema, pues no es nada fácil seguir a Cristo hoy en día. Más bien creo que es prácticamente imposible caminar hacia Cristo, por tanta idolatría y por tanta frialdad en nuestras vidas.
Por eso Cristo, se atreve a decir: Mateo 11, 12. Desde los días de juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Por a mor a Cristo, me he vuelto un lobo violento e implacable.

Mi origen tiene procedencia en la pobreza, he vivido entre los marginados, los éxitos no los he encontrado debido talvez a mi miseria, los lujos en esta vida no han retoñado en mí, por tan austero camino el mío; pero me encontré ante la presencia misma del Eterno.

Piedrecita es una palabra de vida eterna.

Yo sabía desde mi infancia, sabía que un día se presentaría ante mí el señor, y habría de cumplir con la misión que él me tenía destinada desde los orígenes de la creación. Yo sabía, que en alguna etapa de mi vida cuando llegase a ser mayor de edad, sabía que Él se presentaría ante mí, y entonces sabría cuál era la misión asignada por el Eterno. ¡Sí! El que vive por los siglos, mi Padre Celestial—“Yahveh” el existente y mi hermano Jesucristo, el hijo de Dios, el único Dios verdadero.

Yo, Jesé Retoño, vivía en mi infancia, así como todos los niños adolescentes de mi edad, talvez entre los diez u once años de edad, en aquel entonces; recuerdo que soñaba siempre en Dios, pensaba en cómo era Él. Yo lo amaba y hasta lo figuraba en mi mente, de mil maneras. Pero llegó inesperadamente, en sueños y visiones a mi vida.

Yo, “Jesé Retoño”, creo que no acababa de comprenderlo, pero yo ya lo amaba desde mi niñez. Sabía que ineludiblemente llegaría una edad en la que él me haría saber sus planes. Sabía que ese día llegaría, y sin siquiera imaginarlo, él llegó ante mí y me mostró mi camino; recibí su sabiduría celestial y su orientación divina. El Señor Dios todo poderoso, Yahveh el existente, se presentó ante mí y lo amé aún más; yo no lo buscaba y ni podía imaginarme como sería ese día; ese día en el que Él se presentase ante mí.

Como diría el profeta Isaías (Is 65, 1): Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. El eterno optó por fijarse en un sarnoso perrillo cualquiera, el Señor dueño de los cielos, salió al camino por donde yo caminaba y me encontré ante Él. El cetro del señor, había que desplegarse ante las multitudes, y llegó el tiempo. Lo sé, sé que ha llegado el tiempo y ya es hora de levantarse, porque el Señor todo poderoso quiere mostrar su gloria.

Yahveh; el Dios de Abraham, el Dios Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de Moisés y el Dios de Jesé Retoño, es el único Dios verdadero. Hoy, yo, “Jesé Retoño” les anticipo que Cristo es Dios verdadero, y sus palabras son vida eterna. Yo sabía que este día llegaría, y llegado el día habría que iniciar un camino a cuestas, pero en dirección a Cristo. Hoy ha llegado el tiempo y es hora de comenzar, mi misión es la de llamar a las multitudes e impulsarlas ante la presencia de Cristo.
Dice nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24, 4-14. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará. Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.

Yahveh envía al profeta Elías – Malaquías 3, 22-24. Acordaos de la ley de Moisés, mi siervo, a quien yo prescribí en el Horeb preceptos y normas para todo Israel. He aquí que yo les envió al profeta Elías antes que llegue el día de Yahveh, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga yo a herir la tierra de anatema. El profeta Elías, es símbolo, figura y gloria de los profetas, enviados del altísimo en el nuevo testamento.

Ya es hora de dejar el corazón de piedra y empezar por ayudarnos mutuamente, ya es hora de empezar a caminar por el camino del bien, ya es hora de levantarse y luchar juntos por nuestra libertad divina. Ya es hora de abandonar nuestras malas obras, y ya es hora de comenzar nuestra liberación de las fuerzas del mal.

Piedrecita, es una herramienta que nos da alas de águila, para llegar a Dios.

El enemigo tiene controlado al mundo entero, las naciones están sufriendo por los males causados por el enemigo de Dios. Las sociedades y las naciones son esclavas de los vicios y de los abusos hacia los demás. La iglesia se encuentra sumergida en medio de un gran océano de iniquidades. La iglesia se encuentra naufragando en medio del dominio del mal, y sus fuerzas las del mal, han logrado controlar a todo lo que se denomina iglesia o pueblo de Dios. La humanidad y la iglesia se encuentran bajo la tiranía del enemigo de Dios y los pobres de las naciones sufren el duelo del dolor, del hambre, del crimen, de la muerte y de la injusticia.

Ya no es posible que Dios escuche las oraciones de la iglesia y del mundo, pues todos se han apartado de la verdad y del Dios verdadero. Su propia iglesia, ha cambiado el evangelio de Cristo y el enemigo ha tomado control en muchas partes de la iglesia en el mundo. El tiempo ha llegado, y hay que levantar el cetro del Señor ante el océano de iniquidades que nos apartan del Altísimo.

Es hora de comenzar, y he tomado la decisión firme de obedecer a Cristo, hasta el extremo. El amor de mi Padre eterno está siempre conmigo; Cristo y mi Padre celestial son mi compañía eterna. Soy un ser muy débil e inútil, pero he puesto mi confianza en el creador, como diría el apóstol Pablo. En mis flaquezas y debilidades, se muestra más la fuerza de Dios. II Cor. 12, 10. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.

Piedrecita tiene alas de águila y vuelan hacia la casa del Padre.

Si yo fuese fuerte como los demás hombres y mujeres en el mundo, entonces mi orgullo y mi soberbia, no serían del agrado de nadie, y mucho menos del agrado de Cristo. Pero, prefiero mostrarme ante el Señor, tal y como yo soy. No quiero que piensen que yo soy un gran santo y perfecto ser humano; prefiero decirles la verdad. Pues el Señor me llamó siendo un corrupto ser, todo adulterado y degenerado. Sí, el Señor me llamó siendo yo tan solo producto de inmoralidad y escoria humana. Siendo yo un ser asqueroso y despreciable, he sido llamado para motivar y abrir brecha, hacia la salvación de todos los que son y se sienten despreciados y arruinados, por el sufragio de las cadenas de los pecados que han cometido.

Es hora de levantarse, es hora de cruzar el gran océano hacia la libertad de Dios. Es hora de dejar al hombre viejo y revestirnos de la gloria de Dios. Es hora de iniciar nuestra caminata hacia el eterno, es hora de dejar de pecar y ya es hora de tomar la decisión de volar con alas de águila hacia Cristo.

Como diría San Pablo el apóstol (Colosenses 3, 5-10), “Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría, todo lo cual atrae la cólera de Dios sobre los rebeldes, y que también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivías entre ellas.”
“Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador.”

Ha llegado el tiempo, y el creador espera a su nueva creación. He decidido obedecer a Cristo y en su nombre, levantaré el cetro del señor ante las naciones, por su iglesia o el resto del pueblo de Dios. Levantaré el cetro de mi Señor ante el gran océano de iniquidades que nos apartan de Dios y conduciré con alas de águila, a las multitudes o al resto de los hijos de Dios, ante la presencia misma de mi Señor, el creador y dueño de la vida.

Piedrecita es la voz de Cristo dirigida hacia las multitudes.

Ahora estoy de pie, como un lobo violento y estoy ante el gran océano de iniquidades en este mundo. Ahora estoy de pie y tengo en mi mano el cayado, que estoy extendiendo violentamente frente al gran océano de iniquidades, y estoy abriendo brecha, para que las multitudes puedan ver con sus propios ojos ante el altísimo. Yo soy “Jesé Retoño” y esta es mi misión. Estoy llamado para una misión y he venido a extender mi brazo, para que el cetro de mi Señor, muestre su gloria ante las multitudes.

Ha llegado el tiempo y voy a abrir las aguas del gran océano inicuo, para que el resto de la iglesia y el mundo entero, puedan levantar sus ojos ante el Hijo de Dios. Yo soy, aquel infeliz que recibió la cornada letal del enemigo de Dios; pero ahora soy un “Lobo apocalíptico enfurecido”, ahora soy un “Lobo implacable”, y he venido para mostrar la gloria del santo de los santos.

Ahora estoy levantando el cayado de mi Señor, y millares sabrán que es una palabra del altísimo, la que se escucha por boca de un pequeño sarnoso. Para cuando se acaben de abrir las aguas del gran océano inicuo, se estremecerán las naciones y todo lo que tiene vida, y entonces conocerán que el eterno y único Dios verdadero está hablando hoy a la humanidad y a la iglesia.
He venido, para cumplir con las palabras proféticas de Cristo mi Señor. He venido para mostrarles a Cristo y su gloria. He venido para dar vida y cumplimiento al rugido del león de la tribu de Judá. He venido para dar cumplimiento a las palabras proféticas de Cristo en el nuevo testamento, y he venido para abrir las aguas inmensas del mal. He venido para impulsar al resto de los hijos de Dios hasta su presencia celestial.

Piedrecita habla a las multitudes.

Yo sabía que este día llegaría, y el tiempo ha llegado. Es hora de levantar campamento, es hora de obedecer a Cristo y ya es hora de alzar vuelo hacia la presencia misma de Cristo y de Dios nuestro Padre celestial. Por eso Cristo le contestó a Tomás, dichosos los que no han visto y han creído. Tomás le contestó: Señor mío y Dios mío. Dísele Jesús: Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído (Juan 20, 28-29). Yo soy, el mensajero de los que tienen fe en el único Dios verdadero. Yo soy, el mensajero de los que creen en el Dios invisible a los ojos humanos, pero que es más real que la realidad misma, y su poder se hará sentir hasta los infinitos.

Yo soy “Jesé Retoño” y soy profeta e hijo del altísimo, mi cetro es el evangelio del Señor y me dirijo a los pobres de la tierra. ¡Sí! Yo sé que no me siento digno de tan grande honor; pero en verdad Dios es muy misericordioso. En verdad, yo creo que no debería ser yo un profeta, pues no me siento digno; pero es que Dios tocó mi corazón y mi Madre celestial, me ampara. ¡Sí! Estoy llamando a todos los cachorros de oriente y a los hijos dispersos del Altísimo.

El hombre justo, la mujer obediente y fiel a las leyes divinas, es hora de que afrenten su galardón. Aquellos que adoraron al mundo, el poder, las falsedades, el crímen, el lujo, el dinero, la avaricia, el liderazgo, los puestos, los honores, los astros, la brujería, el aborto, la guerra, los vicios, el sexo-lujuria, las vanidades, la magia, las modas, la hechicería, las cartas, las desviaciones sexuales, adivinos, el orgullo, la fama y sus éxitos; aquellos que se ensalzaron así mismos aun dentro de su misma iglesia católica, y que torcieron el evangelio de Cristo y que con ello corrompieron al resto de la misma iglesia, serán premiados en el lago del olvido y conocerán el llanto y la amargura de la ausencia de Dios, por toda la eternidad.

Ha llegado el tiempo, y aquellos que negaron la existencia de “Dios”, ¡Sí! Aquellos que fueron conocidos por, ateos, científicos, políticos, reyes, gobernantes, dictadores, doctores, etc. ¡Sí!, esos tales, los que negaron la existencia de Dios y que creyeron en su poder, que creyeron en su ciencia solamente, que creyeron en la naturaleza solamente, y en sus ambiciones, ahora quedaran asombrados, asustados y horrorizados por las infamias que cometieron contra los hijos de Dios. ¡Sí! Ahora quedarán espantados de la realidad de Dios y aunque no lo podrán ver, lo sentirán y verán el sufrimiento en sus propios cuerpos, en sus espíritus, y en el mundo entero. Y cuando el Hijo del hombre aparezca, ahora verán la acción destructora y horrorificante de la presencia de Dios, por los crímenes cometidos contra los hijos del altísimo.

Voy a cumplir con la hermosísima y dulce voz de Cristo, mi divino maestro. Voy a derribar barreras, voy a destrozar murallas, voy a mover montañas enormes, voy a rectificar la historia de la iglesia, voy a enderezar senderos torcidos, lo escabroso lo tornaré llano, voy a abrir nuevos horizontes. Voy a traspasar fronteras, y voy a mostrar la gloria del todopoderoso. Ha llegado el tiempo, y voy a rendir honor y gloria a mi Señor. Ha llegado el tiempo y voy a testificar ante el mundo, que Cristo es Dios verdadero.

Que Dios mi Padre celestial y Cristo el Redentor, se apiaden de la humanidad y de la iglesia. Estoy orando a Dios y deseo de corazón sincero que todos en el mundo, reciban y conozcan la paz de Dios. La paz de Dios, aun no se conoce ni en la propia iglesia aquí en la tierra; pero por ahora son solo primicias. La paz de Dios mi Padre eterno, es la corona y el premio de los bien aventurados, por sus pesadas cruces de sacrificios ante el Señor Dios de dioses. La paz de Dios mi Padre, es el premio de los santos, por su fidelidad a sus sacramentos y a su única santa iglesia católica, instituida por el Redentor mismo.

La cruz de Cristo, ahora tendrá un valor incalculable y aquellos que la portaron con dignidad, y que jamás se avergonzaron del Hijo de Dios y ni de su única santa iglesia católica; esos tales brillarán millares de veces más que oro puro y diamantes pulidos, ante la presencia misma de mi Padre eterno y de mi Hermano adorado, Cristo el Señor—Dios de dioses y Rey de reyes.

En adelante, la única moneda que tendrá valor ante Dios mi Padre celestial, será “la Cruz de Cristo mi hermano” y solo aquellos que la presenten con dignidad ante mi Padre eterno, podrán entrar en la casa de mi Padre. El billete preferido de mi Padre celestial, será el que porte la cara de Cristo y que lleve las insignias del pueblo consagrado o de su única santa iglesia católica.
El pueblo consagrado será su Iglesia sacramental, e institución divina del Santo de los Santos. Será la única iglesia alimentada con el Pan y el Vino—Cuerpo y Sangre del Hijo de Dios. El Hijo de Dios, es ahora el cordero celestial, quien da vida a su pueblo para la eternidad.

Ahora ha llegado el tiempo, para que el resto del pueblo de Dios, se prepare, y muestre sus obras y sacrificios ante el Dios verdadero. (Miqueas 2, 12 -13) Voy a reunir a Jacob todo entero, voy a recoger al resto de Israel; los agruparé como ovejas en el aprisco. Como rebaño en medio del pastizal, harán estrépito lejos de los hombres. El que abre brecha subirá delante de ellos; abrirán brecha, pasarán la puerta y por ella saldrán, su Rey pasará delante de ellos, y Yahveh a su cabeza.

Es Cristo, quien ahora separará a su pueblo o iglesia como un rebaño que podrá dar estrépitos de júbilo en la casa de mi Padre celestial. El que abre brecha, es el ángel mensajero del Altísimo. El mensaje del profeta Miqueas, evoca un enviado, ya que Cristo no ha regresado todavía, y aun no es el fin de los tiempos; pero alguien debe de preparar a las multitudes que aun obedecen a Cristo, al único Dios verdadero.

Dice el Señor todo poderoso (Miqueas 4,6-7): Aquel día-oráculo de Yahveh-Yo recogeré a la oveja coja, reuniré a la perseguida, y a la que Yo había maltratado.
De las cojas haré un Resto. De las alejadas una nación fuerte. Entonces reinara Yahveh sobre ellos en el monte Sion, desde ahora y por siempre.
El monte Sion, o dicho de otra forma, monte santo; es figura representativa o sinónimo del cielo, donde Cristo acogerá a todos los que fueron fieles a su evangelio, a sus mandamientos y a su única santa iglesia católica, instituida por Él.

El tiempo ha llegado. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviaran aquellos días (Mateo 24,15-22). Dice El Señor Jesucristo.

Los estoy esperando, para juntos caminar entre las gigantescas murallas del océano del mal y así llegar todos juntos ante Cristo. “Yo soy, el que abre brecha” y los estoy esperando para juntos volar con alas de águila, hacia la libertad de Dios. Como diría el Señor Dios Yahveh a Moisés: (Éxodo 19, 3-4) Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte y le dijo: Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel; ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y como a vosotros los he llevado sobre Alas de Águila y como los he traído a mí.

Es Cristo ahora, que de entre las naciones está seleccionando al resto de su pueblo, y solo será el resto que le fue fiel a su evangelio; el resto que luchó ante las injusticias y que denunció las falsedades del mundo y de aquellos guías falsos del pueblo de Dios. Pero solo será seleccionado, el resto que le fue fiel a la cruz del redentor, a las obras piadosas, a las oraciones, rosarios y sacrificios dedicados a su madre santísima, a sus leyes, a sus sacramentos, a su cuerpo: pan y vino, y a su única santa iglesia católica instituida por Él.

¡Sí! Es Cristo ahora, que está seleccionando aquellos que practicaron la justicia, que se apiadaron del necesitado, que no callaron ante las injusticias, que no se avergonzaron jamás del hijo del hombre y que cumplieron con sus mandamientos de vida eterna. Es Cristo ahora, que va a cumplir sus palabras y aquellos que cumplieron con las leyes de Cristo y de mi Padre Celestial, por sus leyes ahora vivirán.

Ha llegado el tiempo, y todo lo que es tibio, lo vomito; así dice el Señor. Tibio, es el que hace el bien, sin dejar de hacer el mal, o es el que se limpia las manos, callando ante la injusticia, afirmando que allá Dios juzgará; pero esos tales prefieren callar y pretenden que no son culpables, cuando pecan por omisión de los mandamientos de la ley de Dios.

La gloria de mi Padre les espera. El espíritu de mi Padre celestial y el poder de mi madre santísima, son mis alas de águila para conducir a las multitudes. El evangelio de Cristo y la devoción a mi madre celestial, la virgen de Fátima, son mi cetro. El cetro de mi Señor, lo estoy extendiendo ante las multitudes, para que todos puedan llegar al Hijo de Dios. ¡O, madre mía, “virgen de Fátima”, madre del redentor, derrama tus bendiciones y tu amor, sobre todos aquellos que te aman y esperan en Cristo tu hijo amado!

¡O, virgen de Fátima, que tu santísimo mensaje divino sea esparcido en toda tu iglesia y en el mundo entero! Madre santísima, virgen de Fátima, que tu divino mensaje pueda ser escuchado por millares, y que este perrillo sarnoso, sea bendecido por tu amor y por la gloria e inmenso amor de Cristo tu hijo amado.

¡O Madre mía, virgen de Fátima, nadie entiende tus lágrimas de sangre derramadas! ¡Ni siquiera la iglesia misma! ¡O Cristo, mi divino maestro! ¡Cuánto te amo!, estoy esforzándome en medio de esta lucha desigual; por cumplir con tu divino mandato. ¡Hubiera querido ser alguien importante en tu iglesia, pero me llamaste siendo tan solo un pobre! ¡O Cristo divino, me siento solo! Para tu iglesia, aquí en el mundo, yo soy su enemigo. ¡O Cristo hermano divino, cuanto estoy extrañando a mi Padre Celestial! ¡Oh Padre mío, cuanto anhelo volver ante ti! ¡O Cristo divino, hermano mío, deseo ardientemente en mi alma, hacer según tu santa voluntad! ¡O, Cristo santísimo, me devora el celo por tu amor!
Amen.

Los saluda vuestro hermano el menor—“Jesé Retoño”.
Ya es hora de levantarse y caminar hacia Cristo. El tiempo ha llegado. Mensaje de esperanza.
Editorial Piedrecita.

 

 

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