La Iglesia no es Culpable de la Homosexualidad

 
La Iglesia no es Culpable de la Homosexualidad - Editorial Piedrecita

¿Qué ayuda les puedo ofrecer yo “Jesé Retoño” a los homosexuales?

Hoy, yo, Jesé Retoño, quiero escribir al mundo una nota acerca de la homosexualidad en relación con la doctrina de la iglesia. Todos en el mundo, siempre esperamos que el Papa y los Obispos, dicten leyes eclesiales a favor de la homosexualidad, y siempre nos quedamos esperando dicha respuesta. Asumimos todos un grado de atraso y cierta culpabilidad hacia la Iglesia, al no avanzar según las nuevas sociedades. Evidentemente, la iglesia no quiere meterse en asuntos divinos que ofenden a las sociedades, y no sabe cómo quedar bien ante el mundo, sin ofender a Dios; pero la iglesia prefiere desobedecer a Cristo.

Sin embargo, creo yo, “Jesé Retoño”, que todos en el mundo necesitamos una respuesta leal y sin dobleces. Creo sinceramente que es justo que se nos explique la verdad con sencillez, sin demagogias, sin tanta política, sin sofismos, sin términos de la alta curia y sin andar con rodeos.

Quiero decirles a todos en el mundo, que mi mensaje aquí, es y será siempre el de Cristo mi Señor, mis leyes son las leyes de Cristo, mi doctrina es la doctrina de Cristo, y mi evangelio es el evangelio de Cristo y también es el evangelio de mi Padre Celestial. Mi evangelio, no es según mi deseo, pero es el deseo de mi Padre eterno y el de Cristo, mi hermano y mi Dios. Dicho de otra forma, lo explicado aquí, es solamente la realidad de las leyes divinas y las realidades a las que la iglesia está y debe estar sujeta.

Por años, todos en el mundo, creemos y hemos creído que el Papa y los Obispos, ellos se juntan y elaboran o formulan las leyes en la iglesia. Así es como se lo imaginan en los medios de difusión o comunicación en todo el mundo. Les hago de su conocimiento a todos en el mundo, que el Papa y los Obispos, no tienen ningún poder de crear nuevas leyes u ordenanzas sacramentales, ni nuevos mandamientos divinos o leyes morales. Si este fuese el caso, entonces la iglesia estaría definitivamente, yéndose en contra de Dios; y lo único que nos queda a todos en el mundo y en la iglesia, es tan solo un breve resto de tiempo.

En el mundo, todos podemos votar y crear leyes humanas, que nos permitan por ejemplo, hacer el aborto, o dicho de otra forma más rudimentaria: leyes que permitan matar al que aún no ha nacido y privarlo de la vida. Todos podemos votar para crear leyes que permitan todo tipo de vicios, como fumar mariguana o vender todo tipo de bebidas alcohólicas y cigarrillos.

No hay ninguna duda, muy pronto tendremos un mundo lleno de vicios y viciosos, y también el mundo estará lleno de grandes crímenes y vendedores de toda clase de drogas y vicios; pero apoyados y aprobados por las leyes humanas. Las naciones castigan a los criminales y dejan inmunes a los que pagan por sostener sus propios vicios, evitando así, matar la raíz de los crímenes. Pues mientras haya viciosos y millares de comunidades adictas a los vicios y pecados, siempre habrá vendedores de todas clases. Las sociedades y naciones del mundo, generan brotes de todo mal a consecuencia de la corrupción en todo tipo de sociedades; y consecuentemente los crímenes mundiales y locales, seguirán en aumento, por la ausencia de Dios en el mundo. Muy pronto no habrá nación que pueda controlar el crimen y toda clase de males en el mundo.

Hoy, antes de continuar con nuestro tema, Yo—Jesé Retoño, quiero recordar a todos en el mundo, que Dios—Espíritu Santo, no deja de pedirme he insistirme, que ore por el mundo y por la Iglesia. Dios—Espíritu Santo, me pide que oremos mucho y que cambiemos nuestras vidas hacia Dios. Yo veo que Dios Espíritu Santo y mi Madre, la virgen de Guadalupe, están muy preocupados por el mundo y por la Iglesia.

Les quiero insistir, rogándoles a todos en el mundo, cambien sus vidas, apártense del pecado y busquen con lealtad y firmeza de corazón, a Cristo y sus santísimos sacramentos de vida eterna. Sepan todos en el mundo, que Cristo es en verdad Dios verdadero, y Él es, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob y es el Dios de Moisés, y Él no está muerto, en el no existe la muerte, pero Él está vivo y es Dios poderosísimo y eterno. Se los dice uno que es testigo fiel y verdadero de los eternos designios del todo poderoso.

Hoy estando en la santa Misa de las 6:30PM este viernes 11/13/15, durante la oración del padre nuestro y también durante la consagración, el corazón me recordaba o palpitaba y Dios—Espíritu Santo se hace más presente en mí, me rogaba que orara por el mundo y por la iglesia, y así lo hice y así lo sigo haciendo a diario. Solo cuando oro por el mundo y por la iglesia, mi corazón, mi alma y mi ser entero se sienten calmar, y eso, a Dios mi Padre celestial le agrada mucho.
Dios, me pide que ore mucho por la iglesia y por el mundo, y yo les ruego a todos que se acerquen a Dios, oren mucho, y conviértanse, porque Dios quiere que muchos se salven.

En el mundo, todos podemos crear leyes, como el divorcio, solo basta con que todos votemos, y asunto arreglado. Podemos votar y dictar nuevas leyes, así como, hoy es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¡Viva la democracia! Y ¡viva el voto y la política! El mundo está progresando. Esto por supuesto, no es ningún problema, porque aquí en el mundo, todos tenemos la libertad de escoger y hacer como nos plazca.

Aquí en el mundo, podemos todos tomar nuestras propias decisiones y Dios no interferirá en nuestras decisiones. Si Dios interviniera en nuestras decisiones y en nuestras acciones en este mundo, entonces Él estaría violando sus propias leyes físicas o naturales y también las divinas. Dios no viola sus leyes, como nosotros violamos las leyes de tráfico a diario o también como nosotros violamos las leyes civiles y los derechos de los demás continuamente y a cada momento. Dios es perfecto, Él es fiel y justo eternamente, y Él nunca viola sus propias leyes.

Dicho de otra forma, Dios nunca viola los derechos de los demás y respeta la libertad de cada uno según su plan eterno. Pues el plan de Dios desde el principio, es el de dar al hombre la libertad de gobernar y elegir su camino en este mundo. Cuando Dios mi Padre y Cristo mi hermano, han hecho una determinación ante el ser humano, esto viene a ser ley eterna y divina, y esta ley queda firmada con el dedo de Dios, asegurando que Dios es perfecto y Él no viola sus leyes.

Quiero que sepan todos en el mundo, que yo, Jesé Retoño, no soy la persona más buena que pueda existir, yo creo que verdaderamente, Dios se equivocó al llamarme a su presencia. Yo creo que por ser yo la persona más corrupta, la más sucia y la que menos valor tiene en el mundo para recibir el llamado del altísimo, no merezco yo, ninguna misericordia de Dios hacia mí. Les digo yo a los homosexuales, que yo no soy mejor que nadie y cargo yo mismo con mis pecados y mi corrupción sobre mis hombros. Esta es mi cruz y no me libraré de esta cruz, hasta que Cristo me haya sacado de este mundo, porque mientras viva yo en este cuerpo y en este mundo, estaré siempre atado al pecado y a la tentación.

Hoy quiero contestar la pregunta que todos en el mundo quieren saber acerca de los homosexuales en relación con la iglesia. Porque todos queremos saber si nos podemos salvar, siendo cada uno a nuestra propia manera, o si siendo homosexuales también nos podríamos salvar. Pero quiero dejar bien claro a todos en el mundo, que en nuestras vidas, nunca debemos culpar a los inocentes. Hoy quiero dejar bien claro, que la Iglesia no es culpable de no aceptar o apoyar leyes para favorecer, tanto a homosexuales, como al aborto, leyes a favor de la eutanasia o suicidio asistido, o leyes que favorezcan a los divorcios, etc., etc., etc.,

Hoy, antes de explicar la respuesta que todos queremos saber, dejo claro ante todos en el mundo, que el Papa, los Obispos y Sacerdotes, son solo siervos del altísimo y solo cumplen o deberían cumplir las leyes divinas. Por lo que ellos son inocentes, y no deben de ser objeto de presión social y ni de persecución en el mundo. Nuestros sacerdotes, son también esclavos del pecado en el mundo, al igual que todos nosotros lo somos y ellos también están en la lucha por su propia salvación y aun por la de cada uno de nosotros también.
Por su esfuerzo, ellos merecen toda nuestra atención y admiración, merecen todo nuestro apoyo, y merecen nuestras oraciones, porque no hay muchos hombres en el mundo que quieran tomar el reto del sacerdocio.

Antes de pasar a mi respuesta en lo referente, quiero dejar establecido que “La Iglesia o el clero, es inocente, y no es culpable de no poder formar leyes o aceptar leyes, que concuerden con nuestros votos o decisiones humanas”. Deseo en mi ministerio, que la Iglesia quede libre de acusaciones injustas y de esta responsabilidad o culpabilidad a la que todos hemos dado por una ineficiencia y atraso de la iglesia. Yo, Jesé Retoño, con toda la dureza y la rectitud de mi evangelio, pero este mi ministerio, es para ayudar a la iglesia, a pesar de todo.

Hoy dejo claro, en el nombre de Cristo y de mi Padre eterno, que daré la respuesta que todos en el mundo deseamos. Satanás ha tomado control en el mundo, y es un infernal toro salvaje, pero María mi madre, me pide que me levante y que yo dé la cara por ella y que la defienda con amor y lealtad, y que hoy mismo, yo dé testimonio de mi lealtad a Cristo, a mi Padre eterno y a ella. María mi madre, siendo yo un perro sarnoso y caído, ella me ha levantado y es ella quien ha intercedido para que pueda yo hablar en el nombre del todopoderoso. Ella es una de las estrellas que han bajado del cielo, para presentarse ante este “miserable y asqueroso Lobo apocalíptico”.

Hoy, pues, dejo libre de culpas y responsabilidades evangélicas a la iglesia entera; y hoy mismo, yo voy a tomar el cetro del Señor; hoy mismo, yo voy anunciar o dirigirme a las multitudes en el nombre de Cristo, para cumplir con mi misión asignada por el todo poderoso. Antes de iniciar mi ministerio, habiendo yo sido rechazado ya por muchos años, por mi familia, por la iglesia y por muchas gentes, juré a mi Padre eterno, que de ahora en adelante, Él sería mi único Padre, y juré que solo a Él obedecería, también juré que Jesús sería mi único Hermano y mi único Dios, y también juré que la siempre Virgen María de Guadalupe, sería mi única Madre.

Hoy he rogado por la Iglesia, y mi madre “LA SIEMPRE VIRGEN MARIA DE GAUADALUPE”, también ha rogado por la Iglesia. Yo, Jesé Retoño, dejo establecido, que “la Iglesia, no es culpable de nada a lo referente”, y el mensaje aquí enseñado, no tiene ninguna conexión con ningún sacerdote o con ninguna parroquia o diócesis en el mundo. Este mensaje es solo mío, de Cristo y de mi Padre eterno, pero como católico que soy, quiero asumir mi responsabilidad ante la iglesia y el mundo. Yo, Jesé Retoño, quiero ayudar a los demás en su salvación, y quiero obedecer a la eterna y poderosísima voz de mi Padre celestial; y también quiero obedecer a la hermosa y dulce voz de Cristo, el dueño de la iglesia, de la vida y de la existencia, pues quiero ser fiel a la santa voluntad de Cristo mi Señor.

Habiendo quedado esto claro, voy a pasar a contestar la pregunta del milenio. Deseo y espero con toda el alma ayudar a los homosexuales y a todos en el mundo, para que todos podamos sanar y solucionar nuestras dudas.

¿Acepta la iglesia a los homosexuales?

Sí, claro que la iglesia acepta a los homosexuales, pero ¿Por qué? Simplemente, porque nadie en el mundo, está libre de pecado. Cuando alguien se atreve a decir que no tiene pecado, entonces llama a Cristo—Dios verdadero, un mentiroso; asegurando que Cristo vino a traernos la redención vanamente. El plan eterno de Dios, ha sido desde el principio, venir a traer la redención o liberación del pecado, a todos los humanos en el mundo. La salvación de Dios, no es en este mundo, sino después de la muerte, y eso si vivimos una vida según el evangelio de Cristo nuestro señor.

Cristo no discrimina a nadie, siempre que el pecador, esté arrepentido de sus pecados y enderece su vida, según las leyes divinas. Ser aceptado por la iglesia, significa que Cristo lo acepta y si Cristo lo acepta, es porque el pecador se ha arrepentido y ha cambiado o está en la lucha sirviendo a Cristo. Dice el apóstol Pablo a los Gálatas, la ley mata (Gálatas 3, 10-14) porque todos los que viven de las obras de la ley incurren en maldición. Pues dice la Escritura: Maldito todo el que no se mantenga en la práctica de todos los preceptos escritos en el libro de la ley.
Y que la ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por la Fe. Pero la ley no procede de la fe, sino que quien practique sus preceptos, vivirá por ellos. Es decir, que para poder salvarnos y poder llegar hacia Dios, debemos obedecer sus leyes, mas no las nuestras. La salvación, no viene de la fe, sino que viene del cumplimiento de las leyes de Dios, mas no de nosotros o de nuestra democracia en la que vivimos hoy en día.

El significado de ser bueno en el mundo, en nuestras sociedades o en nuestras culturas, no tiene nada que ver con Dios. Ser buenos según nuestros criterios, según nuestros éxitos humanos o según nuestras filosofías o según las deducciones humanas, no son términos válidos ante Dios, solo seremos buenos ante Dios, si obedecemos sus leyes divinas.

Hoy en nuestros días, nos confiamos en la fe, porque esta es una cantaleta de miles de líderes y predicadores mundiales, y también son errores doctrinales, y errores evangélicos del sacerdocio en la iglesia. Hoy en día nos confiamos pensando que la fe nos salvará, sin importar hacer cambios en nuestras vidas, sí, los cambios que Dios quiere que todos hagamos para poder serle gratos. Por eso Cristo nos reprocha de esta manera (Lucas 6, 46):
¿Por qué me llaman: Señor, Señor, y no hacen lo que yo digo?

Cuando Jesús le dice a la mujer hemorroisa, tu fe te ha salvado, el atestigua que su fe corresponde con sus obras, sin embargo hoy en día, todos tenemos fe, pero nuestras obras son una miseria, y nadie da testimonio de Cristo, por lo que nuestra fe está muerta y nuestra condena es inminente.

Según el antiguo testamento y el nuevo testamento, Cristo mi Señor y Dios, asegura Él, que todo aquel que encuentre su vida, la perderá, pero todo aquel que la pierda por Él, la encontrará.
(Mat. 10, 37-39) El que ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de Mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
Cristo, mi hermano y mi Dios, no ha venido a cambiar la ley de su Padre o de mi Padre celestial, la ley de Moisés, o su propia ley, sino que Él ha venido a darle verdadero cumplimiento.
(Lev 18, 1-30) Habló Yahveh a Moisés diciendo, habla a los Israelitas y diles: Yo soy Yahveh vuestro Dios;
Cumplid mis normas y guardad mis preceptos, caminad según ellos.
Yo soy Yahveh, vuestro Dios, guardad mis preceptos y mis normas. El hombre que los cumpla, por ellos vivirá.

Ninguno de vosotros se acerque a una consanguínea suya para descubrir su desnudez.
No descubrirás la desnudez de tú padre ni la de tu madre. No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre, es la misma desnudez de tu padre.

No te acostaras con varón como con mujer, es abominación.
No te unirás con bestia haciéndote impuro por ella, la mujer no se pondrá ante una bestia para unirse con ella, es una infamia.

El apóstol Pablo, les dice o reprende a los de la comunidad de los Corintios, porque en aquel entonces, ellos también vivían en la corrupción y en el pecado, entonces él les reprende de esta manera (I Cor. 6, 9-11): ¿No saben acaso que los injustos no heredaran el Reino de Dios? ¡No se engañen! Ni los impuros, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los ávaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los que raptan heredarán el Reino de Dios.

Es decir, no entraremos al reino de los cielos, siendo unos borrachos, afeminados, ladrones, rateros, avaros, asesinos, viciosos, drogadictos, machistas, vanidosos-vanidosas, espiritistas, santaneros, ateos, cristianos-protestantes creyentes, católicos mediocres, o católicos creyentes, o católicos tradicionalistas, etc., etc.,….

Esa es la cruz que debemos llevar en el mundo, la de aborrecernos al extremo y dejar nuestras apetencias, nuestras ambiciones, nuestras teorías, nuestras creencias, nuestras religiones, nuestra ciencia o nuestros orgullos, y aun nuestra propia catolicidad mediocre e hipócrita, para obedecer las leyes divinas.

No podemos formar grupos de homosexuales, grupos de drogadictos, de borrachos y delincuentes, dentro de la iglesia. No podemos vivir dentro de la iglesia proliferando más pecados y pretendiendo que obedecemos a Dios. O pretendiendo que Dios el creador se equivocó en nuestra orientación sexual; porque esto ofende seriamente a Cristo y a Dios mi padre celestial.

Tal vez en el mundo, podemos asegurar que la homosexualidad, se adquiere por nacimiento, pero acaso ¿podemos reprocharle a Cristo y a Dios nuestro Padre su error, el que cometió Él en su creación del ser humano, en estos últimos años? Y si estos grupos o comunidades ya se están fomentando en muchas comunidades católicas apostólicas Romanas, esto no significa que haya salvación, pues se están violando las leyes de Cristo y de Dios mi Padre celestial. Las leyes divinas, no pueden ser cambiadas por nadie, pues el clero y todos debemos obedecerlas, si es que buscamos nuestra salvación con rectitud.

Yo Jesé Retoño, les aseguro a los homosexuales y a cualquiera, que mi vida no es de lo más fácil, y eso de repudiarse a sí mismos por el amor a Cristo, significa sacrifico de por vida, significa cargar con nuestra cruz. No que se la entreguemos a Cristo y nos olvidemos del sacrificio, pues así es como lo afirman y enseñan nuestros hermanos carismáticos católicos y hermanos protestantes, pues ya somos salvos en Cristo. Pues su evangelio, consiste en alabar a Dios y bendecirlo—hermanos. Hermanos, este es el nuevo evangelio enseñado por el protestantismo y carismáticos católicos. Nota: esta enseñanza, es completamente errónea, y tiene influencia de comodidad o de pelagianismo, es un reflejo del maniqueísmo del siglo tercero, pero es más bien una frase anticristiana, refleja todo lo contrario de las enseñanzas de Cristo y por lo tanto es condenada por Cristo mismo.

Sin embargo, mientras vivimos en esta vida, tenemos todos la libertad de usarla o vivirla según nuestros deseos, y Dios no va a intervenir en nuestras decisiones y ni en nuestras vidas; solo que al pasar a la otra vida, iremos al lugar que nos corresponde, según nuestros actos en el mundo, según hayamos obedecido a Dios o lo hayamos rechazado, según hayamos obedecido o rechazado sus leyes.

Así que, pertenecer a la iglesia, significa dejar nuestras borracheras y nuestros vicios. Es hora de conversión, el tiempo ha llegado, así lo ha dicho mi Señor.

¿Rechaza la iglesia a los homosexuales?
He aquí la respuesta de Piedrecita.

La respuesta es no. ¿Por qué? Simplemente, porque todos somos pecadores y la misión de Cristo, es de ofrecernos el perdón de nuestros pecados, solo si deseamos ser curados por Dios. Dios no nos cura, ni nos perdona en contra de nuestra voluntad, somos nosotros los que voluntariamente debemos acercarnos a Él, y buscarlo con corazón recto. La iglesia no puede rechazar a nadie que desee el perdón de Dios y que desee santificarse. La iglesia, está formada por hombres y mujeres, que se han decidido a dejar su pasado inicuo y han pasado a la vida de sacrificio, tan solo por el amor al reino de los cielos. Dejar la homosexualidad, es un reto, pero es también una corona de victoria para poder pertenecer al reino de los cielos y para poder encontrarnos con Cristo.

Piedrecita es un reto y es una puerta en dirección del cielo.

Hoy, yo, Jesé Retoño, quiero decirles unas palabras sinceras, verdaderas y nobles; a los homosexuales y también a todos los que se han sentido o han sido rechazados por la iglesia de una manera u otra, así como me ha pasado a mí también. Verdaderamente, cuando somos diferentes de los demás, no formamos parte de nadie, pero tan solo de nuestra soledad. Yo sé que cuando somos rechazados por la familia, por nuestros padres, por sociedades o multitudes que nos aborrecen, nos sentimos oprimidos, nos sentimos esclavos o como marginados y abusados. La impotencia se apodera de nosotros y la incapacidad viene a ser nuestra triste realidad.

Sin embargo, si acaso tenemos alguna enfermedad hereditaria, o si hemos nacido con alguna diferencia sexual hereditaria, podemos conseguir ayuda médica, pero si aun así no logramos entender o comprender a Dios, yo les aseguro que tan solo nos acerquemos en nuestros pensamientos, orando y buscando a Cristo de corazón sincero, y yo les aseguro que el creador, Cristo mismo, sabrá cómo ayudarnos en nuestra aflicción, Él será un yugo mucho más ligero y Él nos podrá ayudar en nuestras flaquezas, cargas o dolores.

Sin embargo, llevar la homosexualidad, no es motivo para recibir insultos, desprecios o abusos de nadie, se debe siempre tratar nuestras deficiencias humanas, con respeto y siempre con la buena voluntad de tenderle una mano al necesitado.
Piedrecita, es Cristo mismo—es el prójimo, tendiéndole una mano al que lo necesita.

Quiero decirles a los homosexuales y a todos en el mundo, que mi ministerio “Piedrecita”, tiene la función de anunciar lo que Dios quiere que yo anuncie o reproche a la Iglesia, porque la iglesia se ha apartado de Cristo.

Todos en el mundo, nos hemos dado cuenta de que la iglesia está llena de católicos empedernidos, católicos ignorantes de su propia religión, católicos de misas de difuntos y donaciones, católicos sofisticados y de mucha clase, católicos que piden muchos milagros; católicos de muchos bautismos, católicos de certificados de primera comunión y confirmación. La iglesia está llena de católicos que ni siquiera saben que están haciendo en la iglesia católica.

Los católicos, son católicos pachangueros, católicos llenos de santos en sus hogares, católicos que viven vidas de ateos o de paganos y están todos los fines de semana en misa; y normalmente la gran mayoría solo asisten a misa en un evento importante católico o cuando hay difunto entre familiares o amistades; o solo asisten a misa, cuando les llega una enfermedad grave y eso de muerte. Los católicos son católicos de miércoles de cenizas, les encanta traer una crucesota de ceniza negra pintada en la frente, porque esta práctica no tiene nada que ver con Cristo y su doctrina; pero la corrupción que llevan, no concuerda con Cristo y ni con el evangelio de Dios mi Padre Celestial.

Los católicos, hoy en este domingo no vendrán a misa, hoy la celebración eucarística estará casi vacía, porque es el día más importante de la selección futbolística o boxística del mundo o del país, y Cristo que se vaya al drenaje junto con su evangelio. Piedrecita es la conciencia de todo aquel que quiera permanecer vivo ante Cristo.

Los católicos están hoy en Misa, y mañana se encuentran consultando al adivino o al espiritista. Los católicos están hoy en misa y estando en misa, promueven todo tipo de modas exóticas y vestuarios ridículos; e inmediatamente después de misa, se van a los bailes paganos, promoviendo todo tipo de corrupción y sensualismo. Los católicos hoy están en Misa, celebrando a los santos, y mañana están celebrando Halloween o brujas o demonios. Piedrecita, quiere recordarnos, la obligación que tenemos los católicos ante Cristo y ante Dios nuestro Padre Celestial.

Un sacerdote católico, hoy celebra misa y al terminar promueve un viaje para todos los que quieran ir al Liberty Casino, para conseguir fondos para la iglesia, sin poner atención en la clase de vicios e irresponsabilidades evangélicas que promueve él mismo dentro de la misma iglesia. Un sacerdote católico, obispo o párroco, hoy colecta fondos numerosos de dinero, y mañana los pone en una cuenta bancaria en la que solo él y la diócesis pueden tener acceso y nadie sabe en que se usa dicho dinero, pero solo el mismo. Piedrecita, nos recuerda que el sacerdocio es un ministerio de servicio y amor íntegro a Cristo.

Un sacerdote católico, hoy ora en misa pidiendo para que Dios tenga misericordia por la fe que tiene su iglesia, pero saliendo de misa los católicos o su iglesia, viven vidas paganas y ajenas a Dios. Un sacerdote católico, promueve la unidad de la iglesia en su sermón dominical, pero ni se da cuenta y ni le interesa ver o admitir la terrible corrupción y división que existe dentro de la iglesia o de su propia parroquia.

Piedrecita, quiere abrir los ojos de los creyentes a una realidad evasiva e inerte para todos los católicos contemporáneos, porque: Los católicos, hoy están en misa y saliendo de misa vuelan platos y hasta la losa completa, se ofende hasta la mamá, a los hijos y luego profesan amor, profesan unidad y orgullo de grandes católicos.

Los católicos están divididos todos, pero unidos en Cristo, y consecuentemente todos profesan un evangelio diferente al de Cristo y del de Dios mi Padre celestial. Piedrecita es un ministerio creado y lanzado por Cristo mismo, debido a la gran división interna de la iglesia.

Pero lo que es aún más abominable, es que la iglesia misma apoya estas prácticas católicas tradicionalistas de corrupción, permitiendo y administrando todo tipo de sacramentos, tan solo con que el individuo pague la cuota asignada y cumpla con el curso o requisito designado por la iglesia; cuando los que los reciben y los que los imparten son verdaderamente transgresores de la iglesia o de la ley de Dios. La iglesia otorga Bautismos, primeras comuniones y confirmaciones, a niños de padres divorciados, padres de vida pagana, que ni siquiera saben lo que significa ser cristiano y mucho menos lo que significa tener o ser responsables de la vida cristiana del que recibe el sacramento. Son normalmente padres ajenos a Dios, padres muertos para Dios, e hijos que ni siquiera saben de la fe en Cristo, pero solo de la violencia e iniquidad del mundo.

Todo esto tan solo por un tradicionalismo cultural o estado de conciencia de la iglesia con relación al recién nacido, pero, que la iglesia, solo le echa más leña al fuego. Así la iglesia está permitiendo la difusión o el crecimiento de un pueblo cada vez más corrupto e ignorante, cada vez más grande, cada vez más numeroso y sin esperanza de salvación alguna. Pues los que deberían de recibir los sacramentos, deberían ser solo, los convertidos, los creyentes y fervientes fieles servidores obedientes al Señor y Dios Jesucristo. Sí, porque si no hay verdadera enseñanza doctrinal y si no hay quien dé testimonio, “Piedrecita” les asegura que lo que le espera a la iglesia, es una derrota evasiva y una muerte espiritual, totalmente aterradora y devastadora, que cuya derrota, llegará a calar hasta los huesos de la humanidad.

La verdad es que la iglesia, al actuar de esta manera, solo genera multitudes cada vez más grandes y numerosas, cada vez más ignorantes y extremamente muertas ante Dios.
Estos hechos, no permiten que nadie pueda entender a Cristo y su evangelio, porque los católicos dicen una cosa y hacen otra. Hoy en día la iglesia es un fariseísmo contemporáneo.
Piedrecita, es una respuesta de Dios, a este nuevo fariseísmo contemporáneo de la iglesia.
Es decir, que hoy en día la iglesia, está des-evangelizada, pero está verdaderamente, completamente des-evangelizada. La iglesia no sabe si Cristo es Dios, o es, o fue un hombre cualquiera. La iglesia es un tradicionalismo cultural, tan solo para celebrar bodas, quinceañeras, fandangos y fotografías culturales o religiosas, tan solo para el recuerdo. La iglesia es un orgullo de todo católico, pero sin fundamento para la salvación de nadie. Es muy triste tener que admitirlo, pero la iglesia no puede evangelizar a nadie, si ella no está evangelizada, y sin embargo, esa es la triste y la más lamentable realidad.

¿Qué ayuda les puede ofrecer Piedrecita – Ministerio de Evangelización?
¿Qué ayuda les puedo ofrecer yo “Jesé Retoño” a los homosexuales?

Yo soy tan solo un mensajero del Altísimo, pero si alguno o alguna, desea conocer a Cristo, tal como yo lo conozco, ese tal, debe ser capaz de repudiarse a sí mismo. El hombre y la mujer que desee encontrarse con Cristo personalmente, debe ser capaz de ser un hombre o mujer violenta, decidido(a) y atrevido, para caminar sobre el embravecido océano, tan solo confiando en Cristo. Hay que vaciar completamente nuestro ser y nuestra mente de nuestras flaquezas y debemos llenar nuestra alma y nuestro ser entero, de la gracia y del Espíritu de Cristo.

Piedrecita, es una herramienta que nos da alas de águila para llegar a Dios.

Si algún sacerdote o alguno, o alguna mujer, desea conocer a Cristo personalmente, tal como yo lo conozco, ese hombre o mujer, debe de ser capaz de vivir toda su vida al lado de Cristo, sus pensamientos y sus aspiraciones, deben ser siempre las de Dios. El hombre, sacerdote o mujer que quiera conocer a Cristo, ese tal debe de vivir en mente y alma, la vida de Cristo, y debe vivir la vida presente en la presencia misma de Cristo. Ese hombre o mujer, no solo debe de ser hombre de oración, pero de vida recta y unidad con Cristo, pues la verdadera relación con Cristo, no es hablar con Él todo el día u orar todo el día, pero es más que nada, la de estar siempre unido a Cristo, como uno solo.

Ese tal, ese hombre o mujer, debe de ser un solo cuerpo, una sola alma y un solo Dios, unido o unida a Cristo. Un solo Dios, una sola iglesia santa y católica o un solo pueblo santo, pero no otros Cristos u otras religiones separadas del tronco de la vida, porque eso es abominable a los ojos de Cristo y de mi Padre eterno. Pues nadie puede estar con Cristo, diciéndole a diario que lo ama y que lo acepta como su Dios, y sin embargo, ese tal hace todo lo contrario de lo que Cristo manda. Nadie puede decir que ama a Cristo y negar su cáliz y su sangre, al mismo tiempo.

Piedrecita, les recuerda, que ciertamente hay muchas biblias o traducciones bíblicas en el mundo y cada quien las interpreta a su manera, pero Cristo es solo “UNO” y su Iglesia, la que él formo es solo “UNA”, su Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana o Iglesia Universal, cuyo origen lo tiene en los apóstoles o sucesores que él estableció, y a Cristo no le agradan las divisiones y mucho menos a mi Padre celestial.

Cualquiera que forme su propia denominación, su propia religión y su propio cristo, Cristo mismo les recuerda: El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama (Lucas 11,23).

Piedrecita les recuerda: Nadie puede decirle a Cristo que lo acepta como su salvador y como su Dios, cuando rechaza su apostolado, su iglesia y sus palabras eternas; el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío. Estas palabras fueron dichas únicamente a su Iglesia, a sus discípulos o sacerdotes futuros, para que solamente ellos pudieran transformar el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre.

Así mismo también tomo la copa después de cenar diciendo frente a sus discípulos o seguidores o futuros sacerdotes en el mundo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío. Nadie puede decir que ama a Cristo y lo acepta como su Dios, como su salvador y luego se acerca a la mesa del Señor indignamente, y come su cuerpo y bebe su sangre hipócritamente, tan solo para quedar bien ante los demás; pues ese tal es digno de muerte y condenación eterna.

Piedrecita les recuerda: Nadie puede decir que ama a Cristo y lo acepta como su Dios, pero niega sus palabras eternas y niega sus órdenes dadas al jefe del grupo de sus discípulos. Cristo le dice al jefe del pequeño grupo o germen del origen de la iglesia o nuevo pueblo santo: Pedro, apacienta mis ovejas (Juan 21 15-17). Jesús instituyó el pontificado y estableció a Pedro como jefe o piedra (Roca) de la iglesia. Las palabras eternas, salieron de la boca de mi maestro después de haber resucitado y solo sus discípulos lo podían ver, así como también hoy en día, este Lobo apocalíptico, da fe y testimonio de la presencia real del eterno.

Piedrecita, es un mensaje celestial, lleno de esperanza para Las multitudes.
Piedrecita, nos recuerda a todos en el mundo:

Nadie puede decir que ama a Cristo y lo acepta como su Dios; nadie puede alabarlo y bendecirlo; y luego aceptar las escrituras como palabra de Dios, pero cuando lee el mensaje donde Cristo establece a Pedro como cabeza de la iglesia, y Cristo mismo afirma que su cuerpo y su sangre, son la nueva alianza; entonces ese tal, lo rechaza y lo niega rotundamente, contradiciéndose en todo, odiando a Cristo al mismo tiempo e invitando a las multitudes a hacer lo que él hace; llevando odio contra la única iglesia que Cristo estableció e insultando a mi Padre celestial y a su único Hijo Jesucristo.

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: Simón de Juan, ¿me amas más que estos? Le dice él: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dice Jesús: apacienta mis corderos. Vuelve a decirle por segunda vez: Simón de Juan, ¿me amas? Le dice él: Sí Señor, tú sabes que te quiero. Le dice Jesús: apacienta mis ovejas. Le dice por tercera vez: Simón de Juan, ¿me quieres? Y le dijo: Señor, tú sabes todo; tú sabes que te quiero. Le dice Jesús: apacienta mis ovejas.

La orden de apacentar a su rebaño o su Iglesia, le fue dada a “Pedro o Pontífice contemporáneo” únicamente, asegurando Cristo que fuera de su iglesia santa y católica, no existe salvación alguna, pero condenación eterna.

Yo, Jesé Retoño, por este mi ministerio “Piedrecita”, les recuerdo a todos en el mundo, que las palabras de Cristo no han caducado y no caducarán jamás, pues son palabras de vida eterna. El llamado que Cristo me ha hecho, es para que “Yo, Jesé Retoño” dé testimonio y para que en pleno siglo XXI, las palabras de Cristo sean renovadas a las multitudes sedientas de fe y esperanza.

Piedrecita es un ministerio de fe y esperanza en Cristo nuestro salvador.

Piedrecita nos recuerda que la unidad está en Cristo y en la fidelidad a su evangelio, no en nuestra unidad y ni en la iglesia de cada quien, y ni en la unidad promovida últimamente por el liderazgo de la iglesia católica, y mucho menos, evangelizando bajo nuestros propios proyectos humanos e interpretaciones personales; como lo han venido haciendo últimamente los líderes, sacerdotes y evangelizadores en la iglesia.

El sacerdote, hombre o mujer que quiera llevar a Cristo a las multitudes, ese tal debe de llevar a Cristo estampado en su alma, ese hombre debe de estar unido al tronco de la vida, de la única iglesia establecida por Cristo, y ese tal debe de ser una réplica de Cristo, de hechos, de verdad evangélica y él mismo debe de hablar por su propia cuenta; diciendo la verdad en su lugar y tiempo. Ese tal debe de aprender a cargar con las dolorosas llagas del repudio y del odio de los demás, por tan solo obedecer a Dios. Ese tal debe aprender a sufrir en esta vida y a dejar toda clase de vicios, ejerciendo la justicia, aun por sobre de los de su misma casa; pero confiando solo en Cristo.

Los hombres o multitudes que lo escuchen, deben seguir su ejemplo y su verdad, para que en él se escuche la voz de Cristo, para honrar a mi Padre eterno y a Cristo mi hermano y mi Dios. El verdadero evangelizador, es el que habla en nombre de Cristo, es el que representa a Cristo, y es el que da testimonio personalmente, con su vida y con su propio ejemplo evangélico.

Yo, “Jesé Retoño”, en mi ministerio de evangelización “Piedrecita”, les digo tal y como lo hizo un día San Pablo el apóstol; sed mis imitadores, como yo lo soy de Cristo, así mismo, yo, “Jesé Retoño”, hoy, les digo a todos en el mundo, sean mis imitadores, como yo lo soy de Cristo. Hoy, también les digo a todos en el mundo, yo me avergüenzo de lo que fui un día, de la miseria humana que fui y que posiblemente he sido hasta el presente, pero jamás me avergonzaré de pronunciar y de defender con mi alma y con todo mi ser, a mi Padre eterno. Yo obedeceré a mi Padre y obedeceré a su voz eterna, poderosa y amorosa. Honraré su presencia ante mí y cumpliré con las palabras de mi Padre celestial, y jamás me avergonzaré de obedecer a la hermosa voz de Cristo, y jamás me avergonzaré de anunciar la verdad evangélica de Cristo y de mi Padre celestial.

Piedrecita, es el deseo ardiente de obedecer a Cristo, Dios verdadero y eterno.

Hoy, Piedrecita les quiere anunciar, lo que el Eterno quiere que conozcan, pero les vuelvo a recordar, yo y mi madre la “siempre Virgen María de Guadalupe”, seguimos orando y rogando a Dios nuestro Padre celestial y a Cristo el creador y redentor, por la salvación de millares y por la salvación de la iglesia en el mundo entero.

En un futuro muy cercano, pero mejor dicho en algunos meses, estaré dando un mensaje celestial en el que yo, Jesé Retoño, soy partícipe de realidades celestiales, y quiero que también los homosexuales, sean bien recibidos y sean especialmente invitados a mi ministerio “Piedrecita”, para que también ellos puedan conocer la gloria del Altísimo. Estaré dando nuevos avisos a lo referente, tan solo manténganse en sintonía, aquí en mi ministerio. Porque lo que viene es grande y poderoso, y el poder del Altísimo será mostrado ante las multitudes. Las luces del Horeb en el Sinaí, tal como en aquel entonces, volverán a brillar y la gloria del altísimo alumbrará a las multitudes; porque el Eterno ha querido mostrar su misericordia a un pequeño y sencillo perrillo.

Pero, hoy les quiero decir a todos en el mundo, que nos han hecho falta agallas para acercarnos a Cristo, por eso no lo hemos conocido. Pero yo les aseguro, que si yo vivo en Él, no es porque tenga dinero, o porque sea el más especial, o porque sea el más arruinado, no, es tan solo porque he tenido el valor o las agallas de buscarlo con amor sincero y voluntad recta. Yo, Jesé, he tenido el valor de aborrecerme a mí mismo, he tenido el valor de abandonar mis concupiscencias, de rehusar a todo liderazgo, vicios, ambiciones humanas, y he abandonado toda clase de lujos, mis orgullos, mis soberbias y mis infidelidades pecaminosas. Es por eso que “Piedrecita” es un ministerio de humildad y amor a Dios.

Yo, Jesé, he tomado la decisión firme de entregarme a Cristo, y por voluntad sobre humana, he recibido el apoyo de Cristo mismo. Habiendo yo, rechazado toda ambición humana y habiendo decidido, yo, seguir a Cristo, he hallado gracia delante de Dios. El Señor Jesucristo y mi Padre eterno, me han enviado, para que dé testimonio de mi Padre Celestial y de Cristo-Dios verdadero, y para que todo aquel que crea en mi mensaje pueda ser salvo.

Cualquiera puede ser salvo, si obedece a Cristo mi hermano y a Dios mi Padre celestial. Si usted sufre en su vida, y está buscando a Cristo, pídaselo con corazón recto, yo soy un fiel servidor de Cristo y he rogado por todo aquel que crea en mí, para que también esa persona pueda encontrarse con Cristo, como yo lo he encontrado.

Por mi ministerio, “Piedrecita”, y a través de estos medios de difusión y por voluntad de Cristo mismo, quiero revelar al mundo, solo lo que Dios quiere que yo les muestre o les revele.

Yo, Jesé Retoño, cuando “yo” digo que he encontrado a Cristo, no lo digo sentimentalmente o espiritualmente, o en visión, o en un grado de transformación de conversión, como le sucede a miles de personas en retiros de conversión o retiros carismáticos; pero me refiero verídicamente, literalmente me he encontrado con Cristo. Yo, “Jesé Retoño”, quiero mostrarles a todos en el mundo, la realidad de la eternidad y de la eterna santidad en el Creador. Pero no solo eso, sino que, a mí, personalmente, presente aquí y en este mundo, a mí se me ha permitido conocer, vivir y experimentar una gloria, de la que el ser humano no tiene ni la menor idea y ni ha conocido jamás. Piedrecita es un ministerio de evangelización celestial, ministerio, por el que yo “Jesé Retoño” y más que nada, mi Madre la “Siempre Virgen María de Guadalupe” quiere que sean bendecidos millares, por voluntad divina.

Yo, “Jesé Retoño”, a través de mi ministerio “Piedrecita”, les digo a todos en el mundo: Solo nos hace falta tener agallas para dejarse ser encontrados por Cristo y sanar de nuestros males que nos atañen en este mundo. Yo le digo a los homosexuales, y a todos en el mundo, yo también he sido rechazado, corrido o expulsado muchas veces de quienes ni hubiera yo imaginado; pero Cristo, Él personalmente, ha venido a mi encuentro y le he dicho desde mi interior, que lo amo.

Cristo me ha mostrado una gloria que el ser humano, no tiene ni la menor idea, pero yo he dejado atrás mis ambiciones o mis anhelos humanos, todo por Cristo. Mi amor a Cristo, me ha llevado a ser rechazado aun por la misma Iglesia; pero por mi unidad a Cristo y a mi Padre eterno, también yo soy un intercesor de la salvación de otros. Así que si usted desea hallar a Cristo, pídaselo en mi nombre, le aseguro que Cristo le oirá y vendrá en su ayuda, porque Él, en verdad ha venido a mí. Esta es la mejor ayuda o regalo que yo “Jesé Retoño” y a través de “Piedrecita”, puedo dar a todo aquel que busque su salvación y que quiera encontrarse con Cristo. Yo no tengo dinero, pero lo que tengo se los doy, y lo único que tengo en mi, es a Cristo.

Yo soy testigo fiel de que Cristo mora en mí y doy testimonio de la verdad, porque el Padre eterno habita en mí, y Él me ama y yo también lo amo de corazón sincero. Yo soy testigo fiel y verdadero de que Cristo es Dios verdadero, y esta es mi misión en el mundo, la de dar testimonio de que Cristo es Dios verdadero. “Yo soy” aquel pequeño del que un día Cristo mi hermano, habló, más sin embargo, estas cosas han sido ocultadas por mi Padre celestial, hasta que llegue el día; y hoy ha llegado el tiempo.
A través de mi ministerio “Piedrecita”, estaré brindándoles más detalles a lo referente, pues es voluntad del cielo, que muchos puedan encontrar su salvación.

Yo sé también que hoy en día es imposible que alguien hable o que pueda asegurar tanto como yo lo hago en este mismo momento; y menos un simple laico que no tiene lugar y ni ministerio dentro de ninguna parroquia en la iglesia, pues, ni siquiera un obispo o sacerdote tiene esta autoridad evangélica, más bien parezco un esquizofrénico, mejor dicho, yo soy aquel que prácticamente debe de estar en un manicomio; soy prácticamente un loco y destrampado en el mundo, pero sin embargo, yo les digo solo lo que he visto y oído, y esta es mi vida diaria ante Cristo, y ante mi Padre celestial.

Yo les digo a todos en el mundo, “Piedrecita”, no es nada inventado por mí, pero tiene que ver solo con la mano y el poder de Dios. Yo les digo a todos los que han jurado que ¡Si tu “Señor” volvieras a pasar!, lo seguirían. Yo les digo a esos tales, que Cristo, ya ha estado frente a ustedes, y ya lo han insultado y hasta lo han despedido de la iglesia.

Mateo 23, 33-36. Bien dijo Cristo: he aquí que yo envío a ustedes profetas, sabios y escribas. Pues Cristo, jamás dijo que él había enviado profetas; nunca habló en pretérito, pero más bien se refirió al futuro y al pasado de su plan de redención eterno. Hoy y en pleno siglo XXI, Cristo puede hablar a las multitudes, a través de un pordiosero, asqueroso y apestoso individuo cualquiera.

Bien dijo Cristo, las prostitutas se les adelantan en el reino de los cielos, y yo soy peor que una prostituta. Bien le contestó la mujer cananea a Cristo: Sí, Señor –repuso ella—, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos, y yo, Jesé, soy un asqueroso perrillo. Bien le dijo el Señor todopoderoso al profeta Miqueas, 2, 6-11: Si un hombre anda al viento inventando mentiras: Yo babeo en ti vino y licor, y tú serás el baboso del pueblo.

Hoy ha llegado el tiempo, mi Madre celestial “la siempre virgen María de Guadalupe”, ha rogado por mí, ella me ha levantado y Cristo quiere que anuncie su santa voluntad.
Cristo, no ha llamado al mejor de todos los hombres sobre la tierra, ni siquiera a un sacerdote, y ni al mejor de los líderes en la iglesia, más sin embargo, conociendo Él mi condición, Él ha querido que por los labios de un babeante, asqueroso y adúltero perrillo sarnoso, se escuchen las campanas de la gloria. En mí se repiten las palabras célebres de Cristo: no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Que la paz de Cristo y de mi Padre celestial sea con todos.
Que Dios traiga la salud y la paz al mundo, a los homosexuales, y a los pecadores en el mundo entero. Cristo está pidiendo al mundo y a la iglesia, conversión; el tiempo ha llegado.
Los saluda vuestro hermano el menor, “Jesé Retoño” mi mensajero—“el más pequeño”.
Un Lobo Apocalíptico.

 

 

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