Las Catequistas Lideran

 
Las Catequistas Lideran

Uno de los ángulos más débiles en la fe de la Iglesia, es el servicio de las catequistas en las parroquias y diócesis.

Queridos hermanos en Cristo, antes de continuar con este tema, quiero hacerles saber, que lo que aquí relato, es la experiencia de muchos años de servicio en el catecismo, de parte de este servidor suyo, “Jesé Retoño”. Lo que aquí relato, es mi experiencia personal, y también la experiencia de muchos otros catequistas, que fueron mis compañeros y que, por delatar estas injusticias, nos costó a todos ser despedidos de la iglesia.

Les quiero decir, que esto que aquí les relato, no ha sido nada fácil superar; pero nos ha costado muchas lágrimas y decepciones, por los tantos abusos cometidos por nuestra diócesis. Estos casos se siguen repitiendo, con demasiada frecuencia y son muchos los catequistas, que continuamente se salen de este servicio, por los abusos de autoridad de los o las coordinadoras en la iglesia.

Hoy en día, nos están sucediendo abusos de agresión verbal, de parte de párrocos tan despiadados, que despiden a multitudes de miembros de las comunidades, tan solo por que a ellos les parece y porque tienen una autoridad, nunca acreditada y aprobada por Cristo; pero más bien por el dinero de los fieles o contribuyentes o bien por el apoyo de sus obispos. Hoy en día existen, muchos fieles activos en muchos ministerios, que persisten en continuar en sus comunidades, aunque los sacerdotes, los maltraten o los insulten. Tan solo porque los católicos o seglares, creen que el sacerdote, representa a Cristo, aunque éste, al mismo tiempo, esté violando las leyes de Dios y de la caridad.

Estimados hermanos en Cristo, los instructores en la iglesia, se preocupan positivamente en resaltar virtudes; pero en este nuestro ministerio “Piedrecita”, tenemos la misión de marcar las deficiencias existentes en la Iglesia. Si habláramos bonito como lo hacen tantos líderes y evangelizadores en la iglesia, solo le echaríamos más leña al fuego. Cristo nos ha mandado a ser una réplica de su misión en este mundo, y somos leales a sus designios.

Lo que aquí les relato, en este artículo, son solo unos cuantos hechos, pero en la realdad estoy muy corto al respecto, pues hay tantos o demasiados insultos y agresiones, que no dejan de estar encubiertos.

Porque es un hecho, que, en la iglesia, tenemos una gran obligación ante Cristo, la de corregir faltas, en lugar de resaltar virtudes inexistentes.

Hoy en día, nuestra iglesia contemporánea, le agrada reconocer sus errores y es una experta en reconocer la cantidad de faltas o pecados que suceden a diario; pero ella, no es capaz de corregir uno solo de sus errores o fallas. Se ha vuelto una costumbre y tradición pedir perdón y seguimos adelante con la misma trayectoria.

El perdón es uno de los temas favoritos de la iglesia y prácticamente la iglesia se dedica a anunciar que hay que perdonar a todo el mundo, así nada más, a tontas y a ciegas. Amar a los enemigos, es el otro tema favorito de la iglesia, pero ella maltrata y despide a sus propios miembros. No obstante, la iglesia se esmera en invitar a más miembros, pero sin mostrar su cara doble. Es por eso que hoy hemos decidido escribir acerca de las deficiencias en la doctrina, pero enfocándonos en el servicio del catecismo.

Las catequistas coordinadoras, son un elemento muy útil dentro de una parroquia, pero al mismo tiempo representan un desafío, tanto para los sacerdotes como para las catequistas voluntarias y la comunidad en general. Sabemos todos cuán importante es educar a nuestros hijos con el catecismo básico, para poder recibir la primera comunión o la confirmación.

Pero una de las deficiencias de muchas catequistas coordinadoras, es su conocimiento religioso tan raquítico, y tan elemental. Mejor dicho…muy poca preparación religiosa. En muchas ocasiones, son personas sin suficiente madurez en la fe, y sin verdadero conocimiento de Cristo pobre, humilde y sencillo. Pero, son personas muchas veces, de hueso colorado y con años de poder absoluto.

Sorprendentemente, son personas altamente recomendadas por los párrocos y líderes de muy alto rango eclesial. A Cristo lo conocen, solo y a través de la autoridad, y el poder absoluto que tienen en la iglesia.

Un factor vulnerable de una líder catequista, es su vanidad. Las fallas contra el quinto mandamiento de la ley de Dios fluyen. El dinero, es el motor que impulsa estos ministerios, ya que en la mayoría de las ocasiones son personas asalariadas, no son trabajos voluntarios. Es decir, ser voluntario se es primero y después viene la paga, perfecta combinación. Una coordinadora o coordinador del catecismo, está en un ministerio de alto rango eclesial, prácticamente, es ser dueña o dueño de la comunidad. Este ministerio de coordinadora del catecismo, es apto para liderar y abusar de la autoridad ante los demás. 

Una catequista coordinadora, normalmente, tiene su salario, (aunque no todo el tiempo es así) y tiene la oportunidad y el poder avasallador de dar discursos ante los demás en los eventos de primeras comuniones y confirmaciones. En muchas oportunidades muestran su poder, buscando siempre la oportunidad de quedar bien con su párroco y los sacerdotes auxiliares.

Las catequistas, se juntan en grupos, y suelen ser muy melancólicas con los sacerdotes. Les encanta que las anuncien y presenten ante la comunidad. Pero, si no logran sus deseos, ellas siempre tienen sacerdotes que hacen todo lo que ellas piden, y hasta se toman la foto en pleno altar.

Muchas catequistas, muestran su superioridad ante otras catequistas de otro departamento. A unas catequistas, les gusta ser reconocidas como mejores que otras de sus compañeras. ¡Gloria a Dios!

Una catequista coordinadora, normalmente se comunica demasiado con su párroco y muchas de ellas, se extra pasan en su relación con los sacerdotes.  Algunas han llegado a tener deslices de afiliación sumamente comprometedoras, así como relaciones más inapropiadas con los sacerdotes.

Si cree usted, que esto es un cuento, pues yo, Jesé Retoño, se los aseguro, esto pasa más frecuentemente de lo que usted pudiese imaginar, y todo el mundo lo asimila con extrema afinidad. Los católicos, fácilmente violan el octavo mandamiento de la ley de Dios, pues allá Dios juzgará. Como siempre, lavándose las manos como Pilatos. Como que Dios mi Padre y Cristo mi Señor, no lo ven y no se dan cuenta de lo que hacen los líderes. Seguro, que han de pensar que mi padre celestial, ya está muy viejito y mi hermano Jesucristo, está muy lejos, que no se pueden dar cuenta de nada.

Si no me cree, averigue usted tantito en su comunidad, envuélvase en los asuntos ministeriales, abra tantito los ojos, y verá que hay miles de católicos que sí lo saben. Verá usted mismo(a) que hay sacerdotes que obran el mal, pero los fieles católicos, encubren sus pecados, y siguen callando y protegiendo a los que obran el mal, en lugar de denunciarlos. Verá usted mismo(a) que no hay necesidad de ser un dios, para poder descubrir estas faltas.

Como dice San Francisco de Sales: se debe de gritar al lobo, cuando éste anda entre las ovejas. Se debe de denunciar tanto a aquellos sacerdotes infieles a Cristo, como a cualquier catequista o servidor que desobedezca a Dios. La vanidad y la soberbia, son atuendos que suelen acompañar a muchas coordinadoras en la iglesia. El octavo mandamiento de la ley de Dios nos manda decir la verdad en su lugar y tiempo, para evitar males mayores. El octavo mandamiento de la ley de Dios, manda no encubrir pecados y aplica, tanto a los sacerdotes como a toda la grey, y no excluye a nadie.

Se debe de cumplir con el octavo mandamiento de la ley de Dios, para evitar que personas indignas, personas encargadas de alto rango eclesial, sigan haciendo mal a la comunidad, y para evitar que sigan ofendiendo a Cristo. Sí, para evitar que se siga jurando el nombre de Dios en vano.

Cada vez que los católicos se enfrentan ante estos abusos en la iglesia, prefieren callar. Un católico claudica y huye de la responsabilidad del evangelio ante una situación como esta. Los católicos, inmediatamente reúsan cargar con la cruz del Redentor y rechazan su responsabilidad ante Cristo sufriente. Pero, eso sí: ¡Viva Cristo Rey!

Muchos católicos al ver estos hechos, prefieren darse la vuelta, quedar bien ante los demás y hacer como Judas Iscariote, con un beso se traiciona al Maestro. ¡Pero eso sí! Oremos mucho a Dios por nuestros sacerdotes, así dicen los católicos. Allá Dios hará justicia, y la obligación de los católicos, la de cumplir con las leyes de Dios, aquí en la tierra, que se vaya por el drenaje.

Así que, consecuentemente no existen católicos que quieran dar testimonio de Cristo y todos prefieren encubrir las injusticias, para que no haya problemas. Ser positivo y bueno en la iglesia, es sinónimo de callar, encubrir y quedar bien ante los demás. ¡Gloria a Dios hermanos!

Muchas catequistas coordinadoras, generalmente abusan de su ministerio, siempre imponen su voluntad en todo, en todo, quiero decir, en todo y en todos. Así lo hemos visto por muchos años de experiencia en la iglesia, y yo “Jesé Retoño” he cargado con esta injusticia sobre mis hombros por muchos años de mi vida.

Las coordinadoras del catecismo, tienen tanto poder sobre las catequistas voluntarias, quienes dedican su vida a servir a Cristo, con tanto amor, y con tanta dedicación. Pero ellas, al darse cuenta de los grandes atropellos que cometen estas coordinadoras, viven siempre bajo una depresión que las aniquila, y que las desalienta mortalmente en el alma. Así me sucedió a mí, cuando era un catequista.

Una encargada del catecismo, se da el lujo de correr a cualquier catequista que no haga su divina voluntad, y esto, aunque se le esté explicando, y aunque esté todo dentro de la doctrina de Cristo. Normalmente, una coordinadora, siempre muestra su poder, y su vanidad; pero encubierta con traje de ovejita humilde y muy bonita. 

¡Eso sí!, la coordinadora, siempre es una señora feudal ante los padres de familia, en todos sus eventos; mientras que las demás catequistas ayudantes, permanecen escondidas y solo pueden decir algo, si a ella le parece. En ocasiones, hemos visto claramente en la comunidad, que la catequista coordinadora, ha llegado a tener una relación más íntima con el párroco o con algún otro sacerdote.

La confianza tan íntima con su párroco, le permite tener muchos privilegios, que todos notamos; pero como siempre, los catequistas inferiores y seglares en la iglesia, siempre debemos callar para evitar inconveniencias o despidos. ¡Cómo si se nos estuviese pagando por servir a Cristo!

Por el número de niños que ellas controlan, ellas las catequistas, son siempre las más populares, son famosas y son el orgullo en las parroquias. Los párrocos siempre las adulan, las defienden, y siempre les dan muchos honores.

Por la experiencia que muchos católicos tenemos en la iglesia, nuestros sacerdotes, muchas veces, le fallan a Cristo cuando ellos mismos llevan comportamientos inapropiados con las catequistas coordinadoras.

El ministerio de las catequistas coordinadoras o líderes, es una oportunidad que ellas tienen de lucirse a veces con excesos. Es decir, realizando muchas veces, presentaciones exóticas ante los padres de familia o la comunidad.

Si algunas coordinadoras, no son vanidosas en sus vestuarios, otras lo son en sus discursos. Las catequistas siempre tienen la oportunidad de llamar la atención de mil formas, así como, vestuarios, mensajes cursis y antievangélicos. En otras ocasiones, osan quedar bien ante su párroco o el obispo; pues ellas son las directrices de muchos niños y padres de familia, razón suficiente, para quedar bien con un discursillo cualquiera ante el obispo o el párroco.

Por ejemplo, yo “Jesé Retoño” y muchos otros miembros de la iglesia, en uno de los eventos más recientes, fecha 08/23/14 en sábado a las 5:20pm, fuimos testigos de este acontecimiento.

Las catequistas, durante la ceremonia de despedida de nuestros sacerdotes en nuestra parroquia, se les indicó igual que a todos, que el tiempo era limitado y no podían hablar más de lo estipulado en el programa. Pero como siempre, ellas se toman el tiempo que ellas quieren y nadie se los reprocha, aunque todos en la comunidad no estén de acuerdo. Las catequistas, no dejaron que otros miembros pudieran hacer su presentación para despedir a nuestros sacerdotes, porque ellas se tomaron el doble del tiempo que se les otorgó.

Pero, lo más impresiónate fue, que ellas, las catequistas no dejaron la participación de otros miembros quienes seguían antes que ellas, sino que, ellas quitaron o hicieron a un lado a esas personas y tomaron su lugar, en señal de poder eclesial, o abuso de autoridad.

Esto que les estoy diciendo en este mismo escrito, fuimos testigos, mis hijos, yo mismo, mi esposa, y los encargados del evento. Porque nosotros éramos los que seguíamos en el evento, y yo, mi esposa e hijos lo vimos y sufrimos en carne propia.

En lugar de dar un discurso sencillo y corto, nada tenían planeado, nada traducido al español y de pilón, al empezar sus discursos, se tomaban diez minutos en estallidos de lloriqueo, porque no podían continuar con el mentado discurso.  Pero todos los demás pagamos por su soberbia y su autoridad que se toman en exceso. En síntesis, las catequistas, siempre buscan la manera de posesionarse de los eventos, ante los demás y siempre tienen controlados a los sacerdotes y a todos los otros ministerios.

Como en el caso de este evento, hasta se atrevieron a decirle al párroco públicamente, que hasta una de ellas, se lo quería llevar para la casa, a causa del regalo o túnica que alguien le había regalado. ¡Que lindura!

Otro gran problema que muchas catequistas tienen, es una sencillez tan escasa con todos, pero son muy amables con todos aquellos que las adulan. Se mantienen frías y distantes de cualquier persona digna de servir a Cristo, pero congenian con todos aquellos que las aplauden en sus grandes opiniones o polémicas.

Una de las actitudes de las catequistas y otros ministerios como, por ejemplo, las encargadas de la hora santa o la adoración al santísimo, etc., tienen el honor, de que, si llegan a ver algo que no coincide con su tarea o proyecto ministerial, y llegan a descubrir a alguien que no hizo como a ellas les place, lo primero que hacen, es avisar al párroco y contar una mentira a su manera.

La mentira evangélica, la esparcen de tal forma que el párroco les cree todo, pues ellas son su confianza y además tienen años de servicio y de corrupción en las parroquias. Al denunciar ellas a alguien así, lo primero que ellas inducen o hacen creer en los sacerdotes, es que esa persona está causando el desorden, y el párroco o sacerdote viene y trata de poner orden, corrigiendo y amenazando a quien siempre es inocente. Las catequistas coordinadoras, son muy listas para mentir, y buscar que legalmente el párroco, despida a los fieles católicos inocentes.

Las catequistas y otras encargadas de otros ministerios, son quienes con toda alevosía planean todas sus intenciones. De estas cosas soy yo Jesé Retoño, testigo personal, con muchos años de experiencia y sufrimiento por estos abusos. También hay muchos otros laicos como yo, pero que no las denuncian, prefieren callar, en lugar de servir a Cristo.

Así de esta forma, ellas, las catequistas intentan desanimar y sacar a cualquiera de la iglesia contando con el apoyo de los sacerdotes. Al fin y al cabo, los católicos brotan hasta de las piedras, mientras unos salen otros entran. Así me lo han hecho a mí, Jesé Retoño, y este patrón se sigue repitiendo por décadas, y la Iglesia y los sacerdotes, siguen felices, contentos y despreocupados. Los sacerdotes, siguen despreocupados como siempre confiando en Dios y en sus fabulosas bendiciones.  Los sacerdotes terminan sus grandes discursos confiando en la gran fe que han depositado las catequistas en los catecúmenos, de los cuales algún día, según ellos, tendremos nuevos sacerdotes santos.

¡Sueños solamente! ¡Patrañas! Si nuestros sacerdotes, están fríos ante Dios, ¡Que les puede preocupar las acciones despiadadas de muchas catequistas, y otros encargados de otros ministerios!

Las catequistas coordinadoras y otros ministerios parroquiales, no saludan y ni reciben con agrado a nadie, son personas muchas veces egoístas. Son personas que, en lugar de amar y recibir a todo el mundo con respeto y aprecio, todo lo que se ve es su presidencia en la manipulación de multitudes. ¡Sí porque, si los padres de familia o laicos en general, fuesen personas adoctrinadas en la fe y la moral de la Iglesia!, ¡Si fuesen católicos conocedores de su religión y no unos espectadores!, se avergonzarían de tener semejantes catequistas coordinadoras.

Los padres de los niños, casi normalmente viven una vida sin Dios y el ambiente frio e inhóspito, en las comunidades del catecismo, desalienta a cualquiera. Los padres de la mayoría de los niños no son conocedores del catolicismo, es decir, no conocen ni su propia religión. Pero están solo interesados en matar la responsabilidad, tan solo para que sus hijos reciban sus certificados de primera comunión y confirmación. Así, de esta manera, llegan ellos, a poder celebrar las quinceañeras, eventos religiosos o fiestas paganas de sus hijos, cuando les llegue la edad.

A la mayoría de los católicos, solo les interesa la vida de parranda, y vienen solo a la iglesia, como un pasa tiempo, como tradición cultural o como quien cumple con una actividad deportiva. Y nuestros sacerdotes, listos para cumplir con los eventos de quinceañeras. ¡Como que si eso fuera la doctrina de la iglesia! ¡La función del sacerdocio, es las quinceañeras y la celebración de fieles católicos parranderos!

Una de las más grandes fallas en el catecismo, consiste, en la blanda postura ante la ausencia de Cristo en los catecúmenos y padres de familia. Pues todos reciben su certificado, aunque los alumnos no cumplan con sus estudios, y ni, aunque sus padres no sean fieles católicos responsables. Prácticamente, ni se requiere que seas católico, ni que los padres del alumno estén casados por la iglesia, y ni, aunque no se viva en la fe cristiana.

No importa que un niño venga de padres que ni siquiera son católicos, que ni siquiera aprenden y que solo asisten a clase o al catecismo, tan solo, para molestar a otros. Pero eso sí, todos pasan a recibir su primera comunión, tan solo porque la mayoría de los niños han estado ahí perdiendo el tiempo a las catequistas. Lo que importa es que se cumpla el requisito de la diócesis, aunque el amor y la entrega a Cristo queden tan solo en una hipótesis o en el cesto de la basura.

Por ejemplo: en casi todas las inscripciones parroquiales, se les pide a los padres de los futuros catecúmenos que antes de empezar, tienen que inscribirlos trayendo, su acta de bautismo o de primera comunión, etc., etc., y luego se les da la fecha de iniciación. Como usted verá, hay padres que cumplen con todo lo requerido por la iglesia, pero sucede que al final del curso, aún se encuentran el 80% de los padres que nunca cumplieron con los requisitos de registración.

Causando con esto, todo tipo de contratiempos y declarando abiertamente que las coordinadoras del catecismo, no cumplen con lo dicho.

Cuando a estos padres, se les debió haber prohibido que sus hijos participaran en el catecismo, por el contrario, se les permitió quedarse. Pero, al final del curso, andan a última hora que no tienen los documentos, y de pilón, los niños incumplidos de estos padres irresponsables, de antemano, ya los están enlistando para que reciban los sacramentos.

Las coordinadoras del catecismo, son verdaderamente huesos o palancas, para que miles de padres de familia anticatólicos consigan los documentos de la iglesia. Hay padres solteros o madres solteras, que viven en fornicación o adulterio, etc., etc., no viven en Dios, envían a sus hijos al catecismo y ni esperanzas de ser ejemplos de santidad, para sus hijos. Pero la iglesia, a través de las palancas o catequistas influyentes, les concede los certificados de primera comunión y confirmación. De esto, yo, Jesé Retoño, he sido testigo por años, mi familia entera y montones de fieles más, que lo han visto y sufrido en carne propia.

El catecismo para niños, es todo un mundo de política dentro de la iglesia. Cristo y su evangelio, verdaderamente es un estorbo y un pretexto meramente para todas estas multitudes.

¡Arriba las fiestas! Y ¡Vivan los huesos o las palancas dentro de la iglesia!

Como prueba de lo dicho aquí, la mayoría de los padres, ni siquiera son católicos practicantes de su religión; pero todos los niños reciben los sacramentos de primera comunión y confirmación como dulces repartidos por santa Claus. Evidentemente, a nuestros obispos ni les interesa asegurarse que sean católicos fervientes, ya que los sacramentos se dan como palomas aventadas al aire. Para que después los católicos se vayan a los fandangos paganos y terminen en los templos del protestantismo, que los están esperando con los brazos abiertos.

Muchos católicos, no tienen ningún problema, en casarse con personas de otras religiones, pues todo esto es muy normal. Después de todo, como suelen decir por ahí “todas las religiones salvan”.

A las encargadas del catecismo, no les interesa si los padres de los niños, son católicos fervientes de su religión, y tal parece que a los párrocos menos. Lo esencial es que estén los padres presentes en las misas, para que lleven a sus niños a que les firmen la nota o reciban un comprobante de la asistencia a Misa. Dicha nota es la que prueba que asistieron a misa y todo lo aprueban, y todos pasan a recibir su primera comunión a como dé lugar. Todo esto, sin importar que después de recibir el sacramento, hasta se vayan a otra religión o a vivir una vida pagana como siempre. Pues, al fin y al cabo, el plan era recibir el certificado de primera comunión o confirmación.

No importa que los padres de los niños, hasta sean unos ateos o católicos fanáticos; pero la iglesia cumple con dar sacramentos a quien sea. Bajo estas circunstancias, nadie tiene que serle fiel a Cristo, solo es cuestión de llenar papeles, pagar la cuota correspondiente y la salvación está garantizada.

¡Que hermosos y fascinantes son los proyectos de evangelización en la santa iglesia católica!

¡No cabe duda, mi padre celestial y Cristo mi hermano divino, deben estar impresionados!

Continuación…

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