Motivos del Concilio Vaticano II: Los Laicos

 
El Vaticano

El Renacimiento y el humanismo del siglo XVII, no tardaron en dar frutos. A mediados de 1648 surge la división de Europa, división que es política y religiosa. Aparece la filosofía racionalista y así de esta manera el hombre empieza a dejar su fe cristiana y recurre a apoyarse en una nueva “fe” en la razón.

Es decir, que desde su estado más profundo ya se estaba operando la desintegración de lo humano y de lo cristiano. Es decir, que desde entonces se cree en Dios, pero no en Cristo.

El siglo XVIII será el siglo de las academias y de las enciclopedias. En nombre de la razón se propagan todo tipo de errores que los papas no tardarían en condenar. El papado va perdiendo su antiguo vigor y solo será el tiempo del absolutismo o de la diosa razón.

En 1798, llega la Revolución francesa donde toda libertad religiosa y fraternidad quedan echadas a la basura. Se introdujo la diosa razón y se promulgó la constitución civil del clero. Con la intromisión del Emperador en los asuntos de la Iglesia, fueron invadidos los estados pontificios y el Papa llevado preso a Fontainebleau.
Años más tarde, firmaba el Emperador su abdicación y el Papa pudo regresar a Roma, mientras Napoleón Bonaparte partía para el destierro de Santa Elena. Sus palabras inolvidables fueron:

«Pasan los pueblos, caen los tronos, solo la Iglesia de Dios permanece.»
Napoleón Bonaparte

Los gobiernos piden independencia de toda autoridad extraña, en concreto de la Iglesia. En 1871 se instaura la escuela laica o escuela neutra donde se prohíbe toda enseñanza religiosa. En 1905 era pronunciada la separación de la Iglesia y del Estado. Después de tantos siglos de estrecha vinculación se pasó a conflictos separados.
La Iglesia pierde su credibilidad y su poder ante el mundo y consecuentemente los lasos entre Iglesia y Estado han quedado rotos.

El siglo XIX, es el siglo del comunismo y el socialismo, la religión no sirve para estos propósitos los del estado, la religión es lo opio del pueblo, al que adormece con una esperanza para la otra vida.

El siglo XX, contempla un resurgimiento tan insospechado donde surgen las misiones, por lo que se le ha merecido llamar el Siglo de las Misiones.

En 1961 el Papa Juan XXIII, llamado así como el Papa bueno, reconociendo los retos a que se enfrentaba el mundo, convocó a un concilio, que viniera ser la respuesta a las necesidades del mundo. La Iglesia sintió la necesidad de concientizar a los cristianos de su tiempo acerca de los retos futuros a que se enfrentaría la Iglesia, al verse desligada del estado y de los gobiernos.

La Iglesia ya preveía las necesidades o situaciones a las que había que tener que enfrentarse ante el mundo, de ahí que hubo necesidad de llegar al tiempo del concilio Vaticano II, concilio que vino a traer nuevos horizontes y soluciones para la Iglesia en general y para los Laicos en el mundo entero.

El concilio Vaticano II, hubo de reconocer la necesidad de la ayuda y de la necesidad de depender mucho de la mano de los Laicos en el Mundo. Los laicos desde entonces, no han tomado su verdadero papel en el mundo como se planeó en este bendito Concilio.

Aun en estas fechas, en lugar de ser apoyados e instruidos por la Iglesia, para que sean fuente de instrucción y de ejemplo en la sociedad, ellos han venido a ser el pasto y el desecho de la Iglesia o del clero. La Iglesia hoy en día, ha caído en un estado de pereza e irresponsabilidad, donde por el contrario, tenemos cada vez más sacerdotes incultos e incapacitados para instruir y evangelizar.
Consecuentemente los laicos están sufriendo el abandono y el rechazo de su propia Iglesia. Es tiempo de que los laicos, nos levantemos y demos testimonio de la verdad y de Cristo. Es tiempo de que los laicos le demos nueva vida y gran brillo a la Iglesia que Cristo y muchos antepasados santos nuestros hicieron posible la existencia de la salvación en el mundo.
Necesitamos dejar de ser laicos ignorantes y conocer a fondo nuestras raíces y nuestra historia y verdaderamente conocer a Cristo en persona, pues esa es nuestra fe, porque Cristo murió para el mundo, pero para nosotros Él vive y se encuentra entre nosotros y el mundo necesita de testigos verdaderos, para que el mundo pueda ser salvo.

Editorial Piedrecita, ha escrito su primera edición: “Crítica Insólita del Catolicismo: Siglo XXI” precisamente poniendo atención a las necesidades del mundo y de la Iglesia o de los laicos en general. Nuestro libro se enfoca en enseñar con detalle los principios y fundamentos del catolicismo, con el objetivo de que todo católico o laico pueda instruirse y conocer sus fundamentos y su fe. Hoy en día carecemos de verdaderos instructores debidamente capacitados y lo que recibimos es solo temas y discursillos de maestrillos e instructores que se dedican a enseñar historietillas bíblicas.

Hoy en día tenemos organizaciones católicas religiosas que solo concuerdan con la política corrompida de la Iglesia. Hoy en día tenemos religiosos que son más bien unos políticos y verdaderos maestros de la retórica, cuyas conversaciones suenan a resoluciones pacificas según sus filosofías, pero que cuando descubren laicos más capacitados, de inmediato los excluyen y son desechados de la Iglesia.
Hoy en día tenemos obispos, sacerdotes, etc.., que se avergüenzan de ser católicos y se expresan de una manera más política o más bien como si la religión católica fuese asunto del pueblo y no de ellos mismos quienes por iniciativa propia deberían ellos mismos ser los testigos fieles del Evangelio.
Así que hoy en día, nadie quiere enfrentar la verdad evangélica y es por eso que hemos escrito para quitar el velo de la ignorancia religiosa y el mundo conozca en verdad el catolicismo.

Pero también hemos querido explicar mediante una crítica insólita, los errores que al presente la Iglesia ha estado cometiendo. Con ello deseamos que al analizar nuestros propios errores, nosotros los laicos pudiéramos descubrir y superar nuevas etapas de la vida cristiana, pero por supuesto, sin negar los errores que han sucedido hasta el presente.
Necesitamos que haya de ahora en adelante católicos verdaderamente instruidos y conocedores de las verdades que hasta hoy la Iglesia nos ha ocultado. Los laicos verdaderamente instruidos, podríamos ser el aliciente y la fuerza que la Iglesia y el clero, en general, necesitan para alumbrar al mundo y traer la paz que tanto nos hace falta en nuestros hogares y en el mundo entero. La Iglesia necesita renovarse desde su seno y quizás el laico podría ser el corazón de la nueva luz en Cristo.

Editorial Piedrecita, le invita a usted joven, a usted señorita, a usted señor padre de familia, o a usted señora y madre de familia, a que lea nuestras ediciones y conozca las verdades y fundamentos del catolicismo. Ya es hora de que los laicos tomemos las decisiones y las riendas de la salvación correctamente y sin engaños.
Es tiempo de conocer a Cristo y su Iglesia, con seriedad y con ahínco. Es hora ya de que los laicos seamos la sal y la luz del mundo.
Para instruirnos y para conocer los errores que hasta el presente ha cometido la Iglesia y para buscar luz en nuestro camino, conozcamos la verdad.

Lea nuestro libro “Crítica Insólita del Catolicismo: Siglo XXI”.

Bendiciones y Gracia en Cristo,
Jesé Retoño
Editorial Piedrecita.

 

 

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