¿Podemos los Laicos Interpretar las Escrituras?

 
Jesucristo Entre Los Doctores de La Ley

Dicen que los laicos no podemos interpretar las escrituras, según la opinión de un sacerdote, pues eso mismo es lo que hacen nuestros hermanos los protestantes y que solo la Iglesia es la que puede.

El sábado 08/17/13 fuimos a Misa a las 6:30pm y sucedió lo que sucede con frecuencia en Misa. El sacerdote auxiliar nuevo que acaba de llegar a nuestra comunidad, celebró Misa, pero su conducta ante los ministros de comunión, acólitos y lectores, fue de lo más arrogante, altanero y soberbio.

Se respiraba un ambiente de hostilidad y de abuso de autoridad, de parte del sacerdote celebrante, todos los presentes, podían verlo y sentirlo, pero como siempre el sacerdote tiene la autoridad y a ese ni quien lo calle. Su actitud frente al altar, era muy ofensiva, pues no dejaba de hacer gestos y movimientos faciales expresivos con cierta insinuación de abuso de autoridad y de supremacía ante los laicos. ¿Acaso porque los laicos no podemos interpretar las escrituras?

He aquí el hecho más inhóspito de su actitud y de su pobre y miserable enseñanza evangélica. Decía el profeta Daniel en su tiempo: La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y jueces que se hacían guías del pueblo.

La cita bíblica de Mateo 10, 34-36 correspondiente al fin de semana, dice que Jesucristo no ha venido a traer la paz, sino la guerra y que en una familia estarán dos contra tres y viceversa y que la madre estaría en contra de la hija, el padre contra el hijo, etc., etc.,. es decir todos estarían dividíos, según la cita bíblica.

Inmediatamente, al empezar su discurso soberbio, lo primero que dijo es que esta cita era una difícil de entender, pero que lo que nos quería decir en realidad esta cita bíblica, es que Dios está con nosotros y que esto es lo más importante. El sacerdote se limpió las manos, diciendo que interpretar las escrituras, solo era derecho único de los Obispos y del Papa y que a nosotros no nos correspondía interpretar las escrituras. Esto solo es derecho del magisterio de la Iglesia, así dijo el sacerdote.

Dijo que si nos ponemos a interpretar las escrituras, haríamos como los protestantes, interpretando libremente lo que sea.

Inmediatamente, se sintió como el sacerdote, asumió su autoridad y se sumió en su soberbia que se dejó sentir ante el púlpito. Decir que nosotros no podemos interpretar las escrituras, es en verdad una ignorancia absoluta la de este sacerdote y es a la vez una respuesta de odio hacia el protestantismo. Pues nuestros sacerdotes, no se dan cuenta que el despreciar a los protestantes, es engendrar mas odio y es no darse cuenta de que la gran mayoría de los protestantes en el mundo, se debe su éxodo masivo en gran parte a la ignorancia e irresponsabilidad de nuestros sacerdotes católicos corruptos e ignorantes, que continuamente les fallan a los laicos en la Iglesia, por cuyos motivos abandonan el catolicismo.

Que le costaba a este sacerdote, dar un poco de instrucción religiosa y dar ciertas razones y explicaciones simples, provenientes de la vasta enseñanza de la Iglesia, con el objetivo de ayudar y amar al pueblo necesitado de Cristo, en vez de mostrar abuso de autoridad e hipocresía.

Estamos bien seguros de que si en esta Misa se encontraba algún Laico inseguro de su religión, pues les aseguramos que después de una respuesta y enseñanza tan soberbia y tan abusiva como la de este sacerdote, seguro que esto pudo haber causado que algún laico se cambiara de religión, pasándose al protestantismo.

Que un sacerdote, no sepa lo que enseña la escritura, tan simple como la de Mateo 10, 34-36, es inaudito. El que un sacerdote ignore lo que enseñan las escrituras, es violar la ley divina y las normas del sacerdocio en la Iglesia, quien manda que los sacerdotes deben de dar testimonio de sabiduría y madures en su enseñanza.

Pero aun en el nuevo testamento, nuestro Señor Jesucristo con su ejemplo, les enseña que ellos deben de ser portadores de su Espíritu y de su sacerdocio eterno. El sacerdote debe dar ejemplo de santidad y de conocimiento doctrinal, para instruir a las multitudes. El sacerdote debe estar capacitado para instruir y dar ejemplo de virtudes y de sabiduría divina ante los necesitados.

Pero si aun no cree usted en lo que dicen las escrituras, puede leer los documentos del Concilio Vaticano II y descubrirá las responsabilidades y deberes de los presbíteros y sacerdotes en la Iglesia.

El sacerdote durante la homilía, aseguró que nadie en la Iglesia, podía interpretar las escrituras, pero solo los Obispos y el Papa o el Magisterio de la Iglesia.

Pues le vamos a dar uno y más ejemplos a tales sacerdotes, que dicen semejantes atrocidades y que solo se dedican a echar laicos fuera de la Iglesia.

La venida de Jesucristo al mundo, fue a consecuencia del pecado en la humanidad, y en su tiempo la hipocresía de su Iglesia o pueblo Israelita o mejor dicho los sacerdotes de su tiempo, estaban tan corrompidos que la ley de Dios la interpretaban a su manera. Por eso nuestro Señor Jesucristo se atreve a decirles a los fariseos así: hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.

Pero Jesús en la cita de Mateo, nos enseña que la venida del Reino de los cielos, no iba a ser apreciada por todos y que esto generaría división. Así es que cuando alguien en una familia recibe a Cristo y acepta la vida divina, los demás en la familia estarán en contra y consecuentemente hay desacuerdos y división.

Jesucristo ha venido a traer la salvación al mundo y a las familias, pero sin obligar a nadie, así que Cristo es muy claro y sin dobles y sin sacarle al parche, El dice que su enseñanza no será aceptada por todos y los que la aceptan, son despreciados. Así como el mismo Cristo fue despreciado y martirizado por su propio pueblo Israelita, o por su propia Iglesia de su tiempo.

Nuestro sacerdote, para no quedar mal con la audiencia, prefirió ocultar la verdad evangélica ya que él es uno de esos sacerdotes poco doctos en la doctrina, y escogió decir a todos la mentira de que Jesucristo nos ama a todos y que él esta aquí con todos y nos ama, cuando Jesucristo no dijo absolutamente nada de esto en esta cita bíblica en particular.

Es clarísimo que este sacerdote, necesita regresar al seminario y reeducarse, pues no sabe nada de su propia religión.

Evidentemente, este sacerdote es del todo un ignorante y se vio a leguas que ni siquiera sabe lo que significa Magisterio de la Iglesia. Él usó esta palabra, para indicar que la interpretación de las escrituras proviene solo de la autoridad de los sacerdotes u Obispos, pero en realidad la palabra Magisterio tiene otro significado y que significa enseñanza y es que verdaderamente este sacerdote no supo lo que decía. Este sacerdote es de esos que corrompen a las multitudes y las intimidan con su carácter vanidoso y soberbio, abusando de su autoridad y de su sotana.

No existe nada en la Iglesia, que diga o que Jesucristo haya marcado que las escrituras solo pueden ser interpretadas por el Clero. Que el magisterio haya quedado como depósito de la fe al pueblo de Dios o su Iglesia, y que Dios le haya encargado a Pedro su rebaño, no es lo mismo que decir que ningún laico puede o no debe de interpretar las escrituras.

Parece ser que a este sacerdote se le soltó la lengua, bien decía el apóstol Santiago que toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos, pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre; en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento, está llena de veneno mortífero.

Leer e interpretar las escrituras, ha sido parte de la Historia de los cristianos y las escrituras son inspiradas por Dios y sólo por Dios se pueden interpretar correctamente.

Así es que a este sacerdote se le fue de la mano, que Jesucristo ha venido para entregarnos la promesa del Padre, la que el profeta Isaías había anunciado: Derramaré agua sobre el sediento suelo, raudales sobre la tierra seca. Derramaré mi espíritu sobre tu linaje, mi bendición sobre cuánto de ti nazca. Crecerán como en medio de hierbas, como álamos junto a corrientes de aguas. El uno dirá: “Yo soy de Yahveh”, el otro llevará el nombre de Jacob.

El profeta Joel anunció que recibiríamos en nuestro tiempo el Espíritu de Dios en arras y que vuestros hijos e hijas tendrían visiones y que además el Señor todo poderoso profetizó por boca de Ezequiel: Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo, quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.

Se le olvidó a ese sacerdote, de que los laicos somos el pueblo de Dios y llevamos el Espíritu de Dios y que con el Bautismo recibimos los dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.

Se le olvidó que con el sacramento de la confirmación y el de la Eucaristía y con la práctica acética de muchas buenas obras, nos perfeccionamos y nos santificamos a semejanza de Cristo nuestro dueño y Señor.

Es increíble que un sacerdote, no sepa que los dones de sabiduría, entendimiento y ciencia, son única y exclusivamente para entender e interpretar las escrituras y la voluntad de Dios. Estos dones Dios se los da a quien el quiere, Dios da lo que a Él le place a quien él quiere, así sea un despreciable laico, un indio, un simple pastor o un vagabundo cualquiera despreciado por la Iglesia o por el Clero. Dios muestra su fuerza en lo débil, según el Apóstol Pablo y aun en aquello que es despreciable para el mundo e inclusive aun para los sacerdotes soberbios y corruptos de nuestro tiempo.

Por eso el Profeta Isaías dice: Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Pero aún más, a este sacerdote, ni le pasó por la mente que nosotros los Laicos, somos La Iglesia o Pueblo Santo del Señor Jesucristo, prácticamente nos dijo que la Iglesia son solo ellos, los Sacerdotes.

Y por si fuera poco, el mismo Jesucristo en el Evangelio de San Juan les reprocha a los Judíos investiguen las Escrituras, ya que creen tener en ellas vida eterna, pues ellas son las que dan testimonio de Mí. (Jn 5, 39). Jesucristo, nos lleva a leer e interpretar las escrituras, pues son ellas las que dan testimonio de Él, y sin tener en cuenta de que la Iglesia hoy en día fomenta y promueve la lectura de las Escritas en comunidad o en familia y para buscar el mensaje de salvación para los laicos hoy en día.

El Concilio Vaticano II dice: “El santo sínodo recomienda insistentemente a todos los fieles la lectura asidua de la Escritura, para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo (Filp. 3, 8), pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo. Acudan de buena gana al texto mismo; en la Liturgia, tan llena del lenguaje de Dios; en la lectura espiritual, o bien en otras instituciones, o con otros medios que para dicho fin se organizan por todas partes con aprobación o por iniciativa de los Pastores de la Iglesia.

¿Cómo puede este sacerdote, enseñarnos tan semejante aberración?

Es muy claro, que hoy en día existen infinidad de falsas interpretaciones de las escrituras, no podemos negar que hoy en día cualquiera escribe hasta su propia Biblia, e interpreta lo que quiere a su manera, por lo que es verdad en cierto modo a lo que se refería este sacerdote, pero desgraciadamente su lamentable error fue que también el despreció a los laicos en la Iglesia y nos condenó a ser excluidos de la Iglesia, oponiéndose a la liberad que Dios tiene de darle a sus hijos lo que Él quiere, según su designio eterno e imponiendo su supremacía o liderazgo como autoridad absoluta.

Estimado lector, es muy frustrante tener sacerdotes que no entienden la doctrina de la Iglesia y que estando en el puesto que tienen, se sienten unos Señores feudales agresivos. El Señor Dios todo poderoso, menciona en el antiguo testamento, lo abominable que es para El estos hechos y también menciona el castigo que Dios tiene para aquellos sacerdotes que lo desprecian y aún más sin contar con las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo que condenan a todo aquel que no haga su voluntad.

No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ¡jamás los conocí; apártense de mí, agentes de iniquidad! (Mateo 7, 21-23).

Quisiéramos tapar el sol con el dedo, pero es imposible, estos errores están pasando a diario y todos en la Iglesia, los tapan. Todos prefieren callarse en lugar de corregir a nuestros sacerdotes y ayudarles a ser mejores. Nuestros sacerdotes deben entender la necesidad de ser misericordiosos con todos, cosa que Cristo nos ha mandado hacer, que debemos todos mostrar misericordia al necesitado, en especial los sacerdotes que están obligados en primer lugar.

Si queremos enderezar los errores en la Iglesia, debemos empezar primero, por reconocerlos y luego debemos de enmendarlos sin falta. Pues si no los enmendamos o enderezamos, de nada sirve reconocerlos, y desgraciadamente este es el problema de la Iglesia hoy en día.

Los laicos también tenemos el deber y responsabilidad de prepararnos para conocer mejor nuestra doctrina y vivir según la ley de nuestro Señor Jesucristo, no solo es obligación de los sacerdotes y presbíteros en la Iglesia.

Nosotros los laicos tenemos también la responsabilidad de ayudar a los ministros del Señor para que ellos puedan ejercer su ministerio según la voluntad de Cristo nuestro Señor y dueño de su Iglesia. Pero ¿Cómo podemos ayudarlos en la Iglesia? –muy fácil, instruyéndonos para poder ser laicos capacitados y soldados fieles a Cristo, según la responsabilidad que tenemos desde el día en que recibimos el Sacramento de la confirmación, a la cual no le hemos dado el cumplimiento perfecto.

Seguimos soñando en que algún día la Iglesia pudiera cambiar, pero a pesar de todo mañana será un día distinto.

Bendiciones y que la paz de Cristo el Señor sea con vosotros.
Los laicos o seglares, si podemos interpretar las escrituras, mientras nos instruyamos en la doctrina de la Iglesia y seamos fieles a Cristo, viviendo una vida santa o sacramental y llenos del Espíritu Santo.

Saludos de vuestro hermano el menor Jesé Retoño,
Editorial Piedrecita.

 

 

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