Una Paloma Me Acaricia

 
Una Paloma Me Acaricia - Jesé Retoño

UNA PALOMA ME ACARICIA

Secreto Celestial

– La Paloma y el Lobo –

Una de las verdades afirmadas por labios del mismo Cristo, fue que él no nos dejaría huérfanos y que los demás no lo verían, pero sí sus discípulos o seguidores (Juan 14, 15-19). Jesús afirma que Él rogaría a su Padre, para que su Espíritu lo reciban sus discípulos. Es obvio que sus discípulos en aquel entonces no entendían las palabras proféticas de Cristo, y solo entendían que Él (Cristo), solo se refería a ellos. Era demasiado temprano, para que los apóstoles o iglesia prematura pudieran entender la misión universal de Cristo y que sería una misión que se extendería a través del tiempo y hasta el fin del mundo.

Y afirma Jesús que dentro de poco el mundo no lo verá. Pero sus discípulos sí lo verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán (Juan 14, 19-20). Aquel día comprenderan que yo estoy en mi Padre y ustedes en mí y yo en ustedes. Jesús afirma que sus discípulos lo verían después de su resurrección y todo el tiempo; pero hoy en día, aunque la misma iglesia no lo quiera aceptar, yo “Jesé Retoño”, soy testigo fiel y verdadero, de la presencia misma de Cristo, y de que Él está conmigo y me sostiene día y noche.

Hoy, Piedrecita, nos recuerda, que Cristo jamás se refirió a que solo tenían que ser, los Papas, los apóstoles o sacerdotes u obispos, pero sus palabras se extienden a toda su iglesia o a todos aquellos que lo siguen fielmente y cumplen con las leyes de Cristo y de su Padre celestial. Cristo se refirió en especial a aquellos que sufren el rechazo, la persecución y el oprobio en su santo nombre. En especial a aquellos laicos y justos sacerdotes, que sufren el odio y el rechazo, tanto de la iglesia corrompida, como de la humanidad alejada de Dios.

Piedrecita es la voz del padre celestial.

Es decir, que un laico asqueroso como yo “Jesé Retoño” soy también miembro de la iglesia, y “discípulo de Cristo”, y siendo parte de Cristo, yo también puedo conocerlo y vivir a su lado; porque yo lo amo y Él me ama también, y de pilón adoro a mi Padre Celestial y amo a mi Madre que es la misma madre de Cristo. ¡Y por si fuera poco!, mi Padre celestial me ha amado también y me ha venido a visitar. ¡Sí! Él mismo ha venido personalmente a darme un abraso y a decirme que me ama; y ya les comprobaré más adelante.

Él mismo me ha permitido que yo les muestre el milagro de su aparición celestial, para que la iglesia y el mundo entero sepa que Dios ama a sus hijos, aunque sean unos asquerosos sarnosos para los demás, y aunque no pertenezcan a ningún rango jerárquico de la iglesia, aquí en el mundo.

Este milagro, creo que conmoverá a millares, el día que yo lo presente, porque desde los días de Moisés y el pueblo hebreo en el Sinaí, unos cuatro mil años atrás, el todo poderoso “Yahveh—el Existente”, no se había hecho presente, pero hoy en estos últimos tiempos, en pleno día y en pleno siglo XXI, se ha presentado ante un miserable lobo salvaje, y no solo eso, pero mi madre, ha venido a visitarme y ella siempre me ha sostenido, para que mi fe no falle.

En piedrecita anunciamos y declaramos que, Jesús cumple la promesa de los profetas como por ejemplo el profeta Joel: (Joel 3, 1-5) Sucederá después de esto que Yo derramaré mi espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones. Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y realizaré prodigios en el cielo y en la tierra.

Yo “Jesé Retoño”, desde mi niñez y mi juventud, he vivido esta experiencia de visiones y apariciones reales de la presencia de Cristo, de mi Madre Celestial y de mi Padre eterno. Jesús verdaderamente cumple su promesa, no solo en los obispos y sacerdotes, pero en los laicos o seglares, fieles a su voluntad y a sus leyes de su santa iglesia católica. Laicos que apartándose de la corrupción, viven una vida sacramentalmente verídica. Laicos que son fieles a la pasión de nuestro Señor Jesucristo. Indicando claramente, que en su iglesia, Él ama desde el más pequeño de todos hasta el más grande, y no hace diferencias o predilecciones.

En piedrecita, rechazamos las diferencias egoístas que existen en el liderazgo del sacerdocio y en la gran mayoría de los ministerios, dentro de la iglesia; pues Cristo ama hasta los más pequeños. Pero, sobre todo, porque Cristo rechaza la supremacía dictadora del liderazgo inédito de la iglesia; amando la humildad, y prefiriendo ser un siervo sencillo, prefiriendo ser pastor pobre de los más débiles.

Momentos antes de partir, le dice a sus discípulos: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan pues, y hagan mis discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. (Mateo 28, 18-20).

Es Cristo mismo quien le da el poder de enseñar el evangelio a toda su iglesia, pero no solo a los sacerdotes, obispos o apóstoles, pero a toda la iglesia en general, incluyendo hasta el más pequeño de los laicos. Esta es también la constitución de la santa iglesia católica, según el Concilio Vaticano II, Capitulo IV- Pagina 51, donde la misma iglesia pide que se nos abra el camino por doquier, y según las medidas de nuestras fuerzas, para que se extienda la misión salvadora de la iglesia.

Piedrecita, es la respuesta al mundo y a la iglesia, de la responsabilidad que deberían asumir los seglares o católicos.

Habiendo yo “Jesé Retoño” recibido estudios e instrucción religiosos de parte de la santa iglesia católica, habiendo yo recibido autorización, sabiduría y fuerza directamente del cielo, por nuestra madre santísima, Cristo y mi Padre celestial. Y por el poder del Espíritu Santo investido en mí, estoy autorizado, para que yo revele secretos ocultos de las escrituras y para transmitir el evangelio de Cristo y de su Santa Iglesia Católica, sin torcer ninguna de las verdades o dogmas ya fortalecidos por la iglesia y autorizadas por el Cielo.

Piedrecita, es la respuesta de Dios al clero, por desautorizar y despedir a aquellos, que la iglesia misma, ha instruido debidamente; pero que les ha negado servir a las multitudes y a la iglesia misma. ¡Sí! Piedrecita, es la voz de Cristo, quien ofendido reprende severamente a “Pedro y a todos sus apóstoles”, que, por sus ambiciones, y por el apego a los bienes materiales, se han sentado en el trono del orgullo y del poder, abandonando a Cristo y su evangelio.

Piedrecita, quiere concientizarnos de nuestros deberes religiosos y de nuestra obligación de conocer nuestra propia religión y de vivir la vida sacramental. Según lo manda el primer mandamiento de la ley de Dios, pues nadie ama lo que no conoce, y para amar a Dios, hay que conocerlo.

Es deber y obligación de todos los católicos transmitir el evangelio de Cristo a nuestros propios hijos, es deber de todos los católicos vivir en santidad, y es deber, y es obligación de todos los católicos, transmitir el evangelio a todo el mundo, según nuestras posibilidades, y hay de mi si no predicara, dice el apóstol Pablo.

Así, dice nuestro Señor Jesucristo a todo aquel que enseñe el Evangelio equivocado, y que deje de cumplir la ley divina:

Por tanto, el que traspase o enseñe equivocadamente uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseña a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ese será grande en el Reino de los Cielos (Mateo 5, 19).

Piedrecita, nos recuerda, que es un deber de todo católico transmitir la doctrina sana y sin errores doctrinales a todo aquel que quiera escuchar a Cristo, y ser salvo. Cristo nos enseña en su evangelio, que todo aquel que enseñe su evangelio de manera equivocada aquí en la tierra, ese tal será el más pequeño de su Reino aquí en la tierra y en el cielo, pero el que lo obedezca, sin torcer nada de su evangelio o doctrina, será el más grande en su Reino, cuyo Reino se extiende hasta el Cielo.

En nuestro ministerio “Piedrecita”, amamos y honramos a “San Pedro—hoy más bien conocido como el Santo Papa” y somos laicos o seglares de la santa iglesia católica, afirmando y sosteniendo la unidad de la Iglesia, no en el sistema democrático o comunista actual de la iglesia contemporánea, cuyo sistema encubre los errores de los miembros de la iglesia.

Este sistema democrático, hace que todos callen ante la injusticia y pretende que se aman unos a otros. Este sistema democrático aparenta que se mantienen todos unidos en Cristo, afirmando que Dios hará justicia, cuando en realidad ofenden a Cristo, manteniéndose unidos en sus intereses humanos solamente, y callando ante la obligación de denunciar las injusticias. Este sistema político de la iglesia, hace que todos violen los mandamientos de la ley de Dios, limpiándose las manos como Pilatos una vez lo hizo.

No, nosotros en Piedrecita, defendemos la unidad de la iglesia, en el cumplimiento del evangelio, la humildad y la sencillez ante Dios. Si, defendemos la unidad de la iglesia, en la obediencia a Cristo nuestro Señor, pobre y sencillo. Sí, defendemos la unidad de la iglesia, no en el orgullo y ni en la soberbia, pero en Cristo crucificado. Esperamos algún día ser aceptados y aprobados por la iglesia; pero mientras eso remotamente pudiese suceder, no dejaremos de denunciar las injusticias existentes dentro de nuestra misma iglesia. ¡Sí! Mientras tanto, no dejaremos de transmitir y enseñar los secretos y mensajes evangélicos que Cristo el Señor nos ha mandado anunciar al mundo y a la iglesia.

Es evidente, que, en mi caso, la presencia de Cristo y de mi Padre Eterno en mi vida, me han movido celestialmente no solo a cumplir con mi deber como católico. Pero a tener que anunciar, reprochar y enmendar lo que el Cielo me ha mandado anunciar a la iglesia, al sacerdocio y al mundo. Les aseguro que en nuestra época, es prácticamente imposible que un obispo o sacerdote o seglar, el que pueda tomar una iniciativa tan grande y por su propia cuenta.

Muchos apóstoles, en el tiempo de la iglesia naciente, tendían a gloriarse o sentirse grandes o superiores, ante los otros apóstoles. Hoy en día, la iglesia contemporánea, no deja de ser réplica del pasado. Por eso Pablo les recordaba así: El que se glorié, gloríese en el Señor. Que no es hombre de probada virtud el que así mismo se recomienda, sino aquel a quien el Señor recomienda (II Cor. 10, 17-18). Por eso les digo, si un hombre no es recomendado y enviado por Cristo, su misión no tendrá crédito alguno, y si ese hombre, es recomendado por la iglesia, pero viola las leyes de Cristo y engaña a los demás, es que no pertenece a Cristo. Pero, yo les digo; si es Cristo quien está detrás de ese tal hombre, les aseguro, cielo y tierra serán extremecidos.

Les aseguro que ni aun con el apoyo de la iglesia, aun así, no existe nadie en este mundo, que sea capaz de tomar el cetro del Señor, obedecerlo, humillarse, ser expulsado de la misma iglesia, ser repudiado por la iglesia católica y aun así darlo todo por Cristo. Hoy en día, lo más obvio sería abandonar a la iglesia católica y unirse al protestantismo, o formar cada quien su propia secta protestante.

Hoy “Piedrecita”, quiere que todos en el mundo, seamos sumamente realistas y que nos demos cuenta de que hoy en día, es prácticamente imposible que alguien pueda seguir en la lucha y en la misma iglesia católica, a sabiendas de los grandes errores doctrinales y desprecios que nos da la misma iglesia católica. Pues estamos viviendo tiempos en los que el mundo no cree en la existencia de Dios y la iglesia desobedece a Dios continuamente. Cuando el sacerdocio en la iglesia, enseña un evangelio neutral y conforme a las filosofías humanas, las posibilidades de llegar a Cristo, son prácticamente imposibles de alcanzar.

Los muchos abusos de la iglesia que yo “Jesé Retoño”, he recibido por años, desde mi juventud, los años de exilio que he llevado estando fuera de la iglesia, los años de frustración e impotencia a los que la iglesia me ha sometido y me sigue sometiendo hasta el presente; los odios y desprecios de hasta mis propios familiares y hasta el rechazo de las comunidades eclesiales, me han llevado a decirle a Cristo y a mi Padre celestial que “Sí”, que sí obedeceré a sus designios, y para esto he sido llamado desde la eternidad, para hacer la voluntad de Cristo y de mi Padre eterno. Pues Cristo ha revelado esto a los pequeños y Él mismo ha querido anunciar y hablar de este pequeño por sus propios labios en el Nuevo Testamento.

Yo “Jesé Retoño”, desde el día aquel en que Cristo y mi madre vinieron a mí en mi adolescencia; desde entonces acepte a Cristo en mi corazón y a mi madre en mi alma, y los ame sin siquiera poder entenderlo. En secreto recibí fuerza de lo alto, y el poder del Espíritu Santo reposó en mí.

Una Paloma me acaricia y está conmigo desde mi niñez. A esa Paloma, a Cristo y a María, les abrí mi ser y mi corazón y no puede hacer otra cosa que amar a Dios y a mi Madre, por siempre. ¡Sí! En mí se cumplen literalmente, las palabras del profeta Isaías: Isaías a su vez, se atreve a decir: Fui hallado de quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mí. Mas a Israel dice: Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde (Romanos 10, 20-21). Pues hoy les aseguro, que Cristo no se equivoca; hoy mismo, la iglesia contemporánea y sus apóstoles en todo el mundo, son un pueblo incrédulo y rebelde.

Mi misión no es solo evangelizar según mis posibilidades, pero sobre todo, es anunciar los designios del todopoderoso, porque Él así lo ha determinado.
Piedrecita, quiere concientizarnos de que los dones de Dios, son gracias divinas, son realidades verídicas y son la presencia misma de Dios en aquellos que lo aman y lo obedecen.

Cuando Dios da un don de su Espíritu a un miembro de la comunidad, este don puede ser para beneficio personal o para el bien de la comunidad. En mi caso muy particular, los dones que Dios Espíritu Santo me ha dado, ya no son para beneficio personal solamente, sino que me han sido dados para que la comunidad mundial eclesial entera, incluyendo a todos los cristianos separados de la iglesia católica, la iglesia ortodoxa en Rusia, incluyendo al judío o israelita, incluyendo al islam, al budismo, al hinduismo, etc., etc., etc., todos sean invitados o llamados, y no solo a la comunidad eclesial y religiosa, pero hasta el mundo entero.

Hoy, Dios-Cristo quiere hablar o dirigirse a las naciones del mundo y quiere mostrar su misericordia a través de un pequeño y despreciable sarnoso.

La libertad equivocada de muchos sacerdotes, servidores o evangelizadores de la santa iglesia de Dios, en cuanto a la libre interpretación de las escrituras, ha causado más daño a los fieles y confusión. Y llevando la confusión hasta el extremo de crear duda doctrinal, y también, causando que cada quien tome el significado que a cada uno le parece. Prácticamente en la iglesia, existe la ley del pinole; pues el que tiene más saliva come más pinole. Es que los que tienen más poder eclesial, pueden enseñar y despedir a quien sea, como a ellos les plasca.

Piedrecita, nos enseña, que todo esto ha causado diferencias de entendimiento en la misma religión católica, causando división religiosa doctrinal y causando que quien tiene más autoridad impone lo que le parece, enseñando errores doctrinales y sin importar que es a Cristo, a quien se le debe de respetar.

Piedrecita, quiere que comprendamos y entendamos que, en la iglesia católica, apostólica y Romana, está toda la fuente necesaria para nuestra salvación, pero no la hemos entendido correctamente, no la hemos empleado como se debe y no nos hemos interesado en adquirirla, según la voluntad expresa de Cristo mi Señor. La iglesia, teniendo esta doctrina enseñada por Cristo, tiene cobros o “donaciones obligatorias” algo exagerados para todos aquellos que desean instruirse debidamente, o que desean recibir sacramentos; cuando el Señor Jesús, entregó todo su evangelio o doctrina celestial, completamente gratis.

La iglesia, tiene todos los fundamentos de nuestra santa religión, pero últimamente el descuido de abandonar a Cristo por su poder económico o adquisitivo, y por su lucroso liderazgo, la ha llevado al grado de usar solo la autoridad que tiene; pero la verdadera doctrina o enseñanza, la ha mezclado con filosofías humanas, y con ello distorsionando el evangelio y la voluntad de Cristo, mi Dios y mi Señor. Todo esto, tan solo para acoplarse a los tiempos más modernos, para acoplarse a las nuevas generaciones o a las nuevas comunidades eclesiales, pero; dejando a Cristo y a su Iglesia toda indefensa y confundida.

Es decir, formando de la iglesia un organismo puramente humano, y dejando al mundo solo con la esperanza de una buena voluntad. Dándole al mundo, solo el anhelo de un Dios que habita tan solo allá en el cielo, un Dios que nos llena los sentimientos y que nos da una paz maravillosa; pero es un Dios que no entendemos. Sí, es un Dios que habita solo allá en el Cielo, porque aquí en la tierra, sobran y abundan los dioses de cada raza, de cada persona, de cada cultura, de cada líder, de cada sacerdote, de cada obispo, y de cada católico.

Me hubiera encantado tener el apoyo de algún sacerdote u obispo; pero desgraciadamente, cuando lo solicité, todos me lo negaron. Yo, busqué el apoyo muchas veces, ante mis sacerdotes y ante mi obispo, pero me arrojaron la puerta en mi cara, se dieron la vuelta y me echaron fuera. Pero no solo eso; los sacerdotes, son los que más me han odiado y ofendido en la iglesia y ante Cristo. De esto soy yo mismo testigo, mi familia, mis hijos, Cristo, mi Madre celestial y mi Padre eterno, de que digo la verdad, y tengo pruebas por años de los abusos del sacerdocio y también de muchos líderes que se han rebelado y se siguen rebelando hasta el presente contra mí persona.

Cristo me ha ungido, y me ha preparado para que ustedes puedan conocer la santa religión católica. Cristo quiere que no se sigan enseñando errores doctrinales. Pero también, el cielo quiere revelar al mundo sus designios.

El cielo me ha permitido que yo revele, no solo el evangelio y muchos secretos ocultos en las escrituras, pero me ha permitido, según mis posibilidades, anunciar todas mis visiones y apariciones celestiales, para que muchos crean y reafirmen su fe en Cristo y en su iglesia Católica-Universal. El cielo quiere que la iglesia sea renovada, que enderece su camino y las multitudes sean instruidas correctamente. El cielo quiere que todos puedan llegar a conocer y amar al único Dios verdadero.  Así que aquí, en mi ministerio Piedrecita, les voy a ir revelando poco a poco mis visiones y apariciones celestiales.

No crean que mi Madre la virgen de Guadalupe, ha estado ausente. No, ella es quien está muy preocupada y quiere que todos la amen y vivan junto a ella. Dios mi Padre y Cristo mi hermano y mi Señor, desean no dejar que la humanidad y la iglesia se pierdan; pero hoy el Cielo ha dado aviso, para que todos podamos enmendar, antes de que sea muy tarde.

El tiempo ha llegado. La oración y la lealtad a Dios, deben  de ser en adelante limpia, recta y sincera.

-La Aparición Celestial-

Quiero hacerles de su conocimiento, que muy pronto, en unos meses, después de haber entregado a todos en el mundo, ciertos mensajes, que el Señor Dios Espíritu Santo me ha pedido, después de esto, y por permiso celestial…no les puedo dar la fecha…pero voy a enseñar al mundo y a la iglesia, “una de mis apariciones celestiales”, y antes de presentar mi mensaje celestial, yo “Jesé Retoño”, haré una invitación muy especial solicitada por el Cielo, y les anticipo que será una aparición verídica, en la que yo mismo estoy frente a una aparición celestial. La aparición que mostraré y explicaré, es realmente autentica e inmensamente poderosísima. Contaré todos los detalles de dicha aparición y diré el mensaje que todos en la iglesia y en el mundo deben de saber.

Quitaré todas las dudas que muchos en la iglesia pudieran crear, aun de los más destacados teólogos y de los más altos funcionarios de la iglesia. Los detalles serán únicos, y sin dar pie a los cuentos. Millares sabrán que digo la verdad, pues no habrá contradicción alguna, además, he recibido autorización del cielo para revelarlo. Desde el día en que fuí testigo de dichas apariciones, la verdad de Dios, vive en mi ser, y no puedo negarla y ni omitirla. ¡Callar sería un pecado gravísimo!

El Señor Dios todopoderoso, me ha preparado desde mi infancia, para este momento, y debo de entregar el mensaje, según la voluntad del cielo.

Si alguno supo de las apariciones de “FATIMA” en Portugal, hace aproximadamente unos cien años atrás, si aún se acuerdan, entonces ahora verán la promesa de la Virgen al mundo entero. Si recordaran que en dicha aparición la niña Jacinta, vio una gran luz que llenaba los cielos, y que era Dios. Ahora comprenderán y conocerán el secreto anunciado en dicha aparición. Ahora comprenderán los mensajes del apóstol Pablo en su carta a los Corintios, cuando el habla del tercer cielo; pero no me quiero adelantar a los hechos, más bien quiero que todos estén al pendiente, y que la comunidad mundial entera se prepare haciendo oración al Todopoderoso.

La iglesia, cerró el capitulo del profetismo, desde que se declararon los setenta y tres libros de la biblia en el concilio de Hipona, en los años 383-393. Pero Cristo declaró: Por eso, he aquí que yo envío a ustedes profetas, sabios y escribas (Mateo 23, 33-36). Cristo afirmó categóricamente, en el nuevo testamento, que el envía profetas y jamás afirmó lo contrario, asegurando que él es Dios.

Estoy llamado para una misión celestial, y voy a cumplir la voluntad de mi Madre santísima, y también voy a cumplir la voluntad de mi divino y adorado hermano Jesucristo, el creador y dueño de la vida. Yo pensé, que quizás yo moriría, llevandome a la tumba, este secreto poderosísimo; pero el Señor Dios Espíritu Santo, vino a mí y me levantó del polvo del desaliento, me reconfortó, avisandome que me preparara, porque era mi tiempo, y ahora estoy aquí haciendo lo que yo más deseé, y que Dios me lo concedió. ¡Soy profeta consagrado del Altísimo, en pleno siglo XXI! Por voluntad divina, soy testigo del amor y de la presencia misma del Dios único y verdadero.

¡Bendito sea Dios! Mi corazón se alegra ante su presencia.

Yo, “Jesé Retoño”, aquí en Piedrecita, quiero que el mundo entero sepa, que ha llegado el tiempo, y los verdaderos adoradores de Dios, lo adorarán en espíritu y en verdad.

Piedrecita quiere que sepan, que Cristo aseguró que llega la hora en que los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en verdad. “Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad” (Juan 4, 23-24).

Aquí en Piedrecita, a pesar de los tantos errores cometidos por el catolicismo, queremos en nombre de Cristo, invitarlos a formar parte de la única Santa iglesia católica apostólica y Romana, porque es voluntad del divino Maestro que muchos se salven. La iglesia debe de rectificar y deberá presentarse ante Cristo aun con sus fracasos, antes de que Cristo despliegue su brazo poderoso y su poder castigue a la humanidad entera. Los sacerdotes, lideres y fieles corrompidos, deberán presentarse ante el juicio de Dios, pues la justicia de Dios, no excluye a la misma iglesia corrompida.

Dios no es producto de nuestra imaginación y mucho menos una loquera como lo afirman los psicólogos hoy en día. Yo, “Jesé Retoño” les digo: Dios es una realidad extremadamente verídica y portentosa, es una realidad de la que el mismo diablo le tiene un espanto, y aun les aseguro que la humanidad misma, si llegase tan solo a presenciar tan solo una pequeña indicación somera de la presencia misma del Todopoderoso, les aseguro que temblarían los cielos y los planetas y hasta los universos; nuestra humanidad ante el Eterno, es solo una hoja seca al aire, tan seca que se despedaza como la nada.

Les aseguro, que, si la humanidad pudiera tan solo ver un poco de la presencia de Dios mi padre celestial, no podría seguir viviendo; toda la humanidad sería exterminada instantáneamente. La presencia de Dios, produce un terror y un temblor infinito y terrible, ante lo material; pero sobre todo ante lo que lleva el pecado.

Les aseguro a todos en el mundo, que no saben quién es mi Padre celestial y ni puede nadie en este mundo entender de qué estoy yo hablando en este mismo momento, porque a nadie se le ha permitido ver y conocer al Padre y al Hijo, pero solo a aquel, al que el Hijo se lo quiera dar a conocer. Este mundo y estos planetas, estas galaxias, universos y todo lo que es materia; ante la realidad de Dios, son tan solo una espuma pasajera del gran océano.

Estas cosas se las explicaré más adelante, porque estoy bien convencido, de que aún no entendemos la realidad de Dios, pues no hay científico, ni teólogo, que pueda entender de que estoy hablando y mucho menos que exista alguien en el mundo, o en la iglesia, que sepa qué es o significa la verdadera realidad de Dios auténtica. Pues Dios, es una realidad que está por encima de toda realidad. Y cuando el cielo me permita revelar otro secreto celestialmente poderoso, sabrán que jamás he mentido, ante ustedes, ante Cristo y ante mi padre Celestial, y ni ante mi Madre la Siempre Virgen de Guadalupe. Les doy a conocer un poco de lo que mi padre “Yahveh” el existente, quiere que les enfatice: Sepan que mi Padre celestial “Yahveh el existente”, está mirando estos universos y todo nuestro infinito, desde afuera, pues todo lo que nos rodea es tan solo un pequeño laboratorio de papel, y aun no están entendiendo nada de lo que estoy hablando, en este mismo momento.

Estoy rogando a Dios mi Padre y a Cristo mi Dios y hermano, que se apiaden del mundo y de la iglesia.

Mi alma llora y clama por que nuevamente, vuelva mi “Padre eterno” ante mí. Yo no puedo vivir sin mi “Padre”, y mi Padre me ama más de lo que yo pudiera imaginarme. Yo estoy con Él todo el día; pero no podré quedarme con ustedes en el mundo más de lo necesario, pues mi corazón está puesto solo en mi Padre eterno.
Cuando mi misión se haya cumplido, y mi “Padre el existente-Yahveh” vuelva de nuevo ante mí, me iré con Él; pues Jesús el hijo de Dios y Yo, somos uno solo, y mi Madre celestial me está esperando.

Yo siempre pienso en mi “Padre celestial”, de mis ojos brotan lágrimas por su ausencia y mi alma lleva la gloria de mi Padre; yo sé que me iré con Él, y volveré a estar de nuevo a su lado, pues todo lo hago por amor a mi Padre santísimo.

“Cristo y su Espíritu son mi Secreto”, La Paloma—Espíritu de Dios reside en mí, y, yo soy “el Lobo”.
Cristo y mi Padre celestial han mantenido esto velado, hasta que llegue el tiempo de su revelación, y hoy ha llegado el tiempo.

Los saluda vuestro hermano el menor, “Jesé Retoño”—Un Lobo Apocalíptico.
Atentamente: Editorial Piedrecita
Traducciones al inglés, por: León Jesuita.

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