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La Herramienta Que Nos Da Alas de Águila Para Llegar a Dios

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[Parte 13 de 15]

Como les dije, después de 15 años de mi visita al purgatorio, y después de haber experimentado este sueño raro, el cual en realidad había sido una intervención celestial, me quedé tan traumado y no me quedó otra cosa que orar por mi hermano Saul y su amigo.

Oración por los Muertos

Al día siguiente, me dirigí a la oficina de la parroquia y le ordené una misa especialmente por mi hermano Saul. Mi madre me acompañó ese día. Aún sigo preocupado, no obstante, creo que posiblemente él ya no se encuentre tan agobiado o que posiblemente, Cristo le haya concedido entrar al paraíso celestial.

Por eso en mi ministerio Piedrecita, siempre ruego a mi Padre celestial y a Cristo el Redentor, que se apiaden de la iglesia y del mundo. Mi ministerio, lo dedico también a la salvación de muchos que se encuentran en el Purgatorio. Hoy que vivo en esta tierra, le ruego a mi padre y a mi hermano Jesús, el Señor Jesucristo, que se apiaden de los que están en el purgatorio. Deseo en el alma, que el día que yo vuelva de nuevo ante Cristo y ante mi padre celestial…deseo salvar a muchos del purgatorio y llevar nuevos cristianos a la patria celestial.

Sí, Alejandro de Hales, teólogo inglés, tenía razón, pues las almas en el purgatorio, no pueden hacer nada por sí mismas. El tiempo de hacer buenas obras y méritos, se les terminó. La única esperanza que ellas tienen, está sostenida en los sufragios y oraciones de la iglesia peregrínate.

Después de haberlos llevado por este viaje al purgatorio, espero que muchos recapaciten y enderecen sus vidas ante Cristo. Luchen por la verdad; defiendan el evangelio de Cristo y mío también. Primero reconozcan sus faltas propias, acéptense o reconózcanse como pecadores, y enderecen sus vidas ante Cristo.
Denuncien las injusticias y no encubran los pecados y defectos de aquellos que obran el mal, aun dentro de nuestra propia iglesia. Si hoy no nos preocupamos por hacer el bien, después de la muerte, ya no podremos hacer nada por nosotros y ni por los demás.

Continuación…

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