Se Revelará la Gloria de Yahveh

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Visión de Daniel: Santísima Trinidad

Saludos y Bendiciones a Toda mi Audiencia

La paz de Cristo sea con todos. Les mando un saludo afectuoso y la bendición de Cristo a todos ustedes los que están inscritos en el boletín de Piedrecita.
A todos aquellos que están recientemente conociendo a “Piedrecita”, sean bienvenidos, la paz sea con ustedes.

Yo, Jesé Retoño, quiero ahora hacer una introducción de lo que va a venir en mi tema futuro, “La Batalla y el Sol”. Ahora quiero explicarles a todos ustedes, que una aparición celestial, no es nada común, pero lo que es aún más imposible para el ser humano, es llegar a ver a Dios cara a cara. En la iglesia, se comprende que esta será la visión de los bien aventurados en el cielo.

Los santos, a través de la historia de la iglesia, han visto y experimentado la presencia de Cristo divinizado y los miles de milagros que Dios ha realizado en los creyentes.

En la historia del antiguo testamento, solo se habla de visiones, como en el libro de Daniel y en el Génesis cuando Moisés habla con Dios, pero en realidad nunca habló con Dios, sino con el ángel de Yahveh.

En el libro de Daniel, capítulo 7, nos narra la visión del anciano y el hijo del hombre quien lo vio venir en las nubes. En la visión, Daniel miró que se levantaron unos tronos y luego un anciano se sentó. El anciano tenía vestiduras blancas como la nieve. Los cabellos de su cabeza eran puros como la lana. El trono del anciano era fuego ardiente y tenía ruedas de fuego. Un río de fuego surgía delante del anciano. Millares de multitudes estaban delante del anciano. Entre las nubes vio venir al hijo del hombre.

En el capítulo 10, revela que el hijo del hombre estaba vestido de lino, sus hombros ceñidos de oro puro, su cuerpo era como de crisolito, su cara como el aspecto del relámpago, sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus piernas con el aspecto de bronce pulido y sus palabras sonaban como ruidos de multitudes. Daniel es el hombre de las visiones.
El Apocalipsis, está formado de reflejos y visiones del apóstol Juan, quien proyecta las visiones de Daniel, con un matiz reformado.

En efecto, a Daniel se le reveló el fin del mundo, o el fin de la historia, pero en visiones. Las visiones, hacían que el pueblo de Dios adquiriera coraje y se mantuviera en la lucha con la esperanza de llegar a su Dios. Normalmente, cada acontecimiento del antiguo y nuevo testamento, todos ellos han sido anunciados por Dios, con siglos de anticipación.

Antes de continuar con nuestra introducción a La Batalla y el Sol, les mando un saludo de paz, a todos aquellos que están visitándonos por primera vez aquí en Piedrecita.

Que la paz de Cristo sea con todos ustedes.
Si alguno puede ayudarme económicamente con este vuestro ministerio, por favor envíeme su donación en dólares a nombre de “Editorial Piedrecita” PO Box 1653 Ceres, CA 95351 y dénme un “Like” en Facebook. En verdad necesito mucho de sus donaciones, por favor sean misericordiosos y ayuden me con este gasto, que es una inversión para vuestra salvación.
Gracias en el nombre de Cristo.

Cristo, el Hijo del Hombre

Quiero que toda mi audiencia, conozca los detalles de esta visión de Daniel. Yo, Jesé Retoño, fui inspirado e iluminado por la presencia del Espíritu Santo y Dios Espíritu Santo, me guió para que reprodujera la visión de Daniel.

Bendigo y ruego a Cristo Dios verdadero, por la salvación de todos los que me siguen aquí en Piedrecita. Mil gracias a los que se han inscrito en el boletín de Piedrecita.
La paz de Cristo sea con ustedes.

En la visión de Daniel, aparece Dios padre como un anciano, quien representa edad, infinidad de tiempo o quien ha vivido eternamente. En las nubes viene el hijo del hombre, Cristo quien ha resucitado y llega triunfalmente al cielo, donde está su padre celestial. Es la llegada triunfal de Cristo después de su muerte y resurrección. Las multitudes que aparecen en la imagen, son aquellos que aceptaron la cruz, cumplieron las leyes de Dios, y fueron lavados en la sangre de Cristo, el cordero celestial.

Los sacramentos de la santa iglesia católica, son el paso a seguir para poder llegar al padre, y es Cristo quien con su sacrificio ha comprado con su sangre y su bautismo, a todos los que lo han seguido. Sí, todos los que han decidido seguir la cruz de Cristo. No los que han creído en él nada más, sino los que han cargado con su cruz, tal y como Cristo nos lo ha enseñado, y han dado testimonio con sus vidas.

En la visión de Daniel, el Padre celestial está sentado en un carro o silla de fuego ardiente. De su trono fluye un río de fuego que se extiende por todas partes en el cielo. Este fuego representa en la visión, la presencia de Dios Espíritu Santo en todo el cielo y en todos los fieles que lo aman y lo obedecen.

Dios es tres personas en uno, y las tres personas de Dios, son un solo Dios.

El fuego del Espíritu Santo, Dios verdadero, enciende el amor eterno de los vivientes y hay una alegría inmensa y perfecta ante la presencia de Dios trino. En la visión, Daniel tuvo la revelación de Dios trino y único Dios verdadero. A Daniel se le reveló, la presencia de Dios Espíritu Santo, Dios Padre Y Dios Hijo. Pero Daniel en su tiempo, no comprendió estas cosas, pues aun no era el tiempo.

A Daniel, se le reveló, que, para llegar al Padre celestial, solo se puede llegar a través de Cristo y su Iglesia, única y verdadera. No hay más religiones y ni hay más iglesias, solo la única fundada desde los orígenes, la santa iglesia católica, apostólica y Romana.

Saludo a todos los que nos visitan por primera vez, la paz de Cristo se con ustedes. A todos los que aprecian mi evangelio, por favor no se olviden de apoyar me económicamente. Envíenme su donación en dólares, a nombre de Editorial Piedrecita, PO Box 1653, Ceres, CA 95307.
Bendiciones a todos.

La Batalla y el Sol

La Batalla y el Sol, no es un hecho aislado, y lo que yo quiero que entendamos todos en el mundo y en la Iglesia, es que esto fue planeado por Dios mismo desde el antiguo testamento. Sepa todo el mundo y la Iglesia entera, que lo que yo revelaré, no puede ser revelado sin la autorización de Dios mismo y sin la anunciación del acontecimiento a través de los profetas desde el antiguo testamento.

Como diría el profeta Miqueas (capítulo 2, 12-13): Voy a reunir a Jacob entero, voy a reunir a el Resto de Israel, los reuniré como ovejas en el corral, les daré su pastizal y harán estrépitos lejos de los hombres. Yahveh ha planeado sacar al resto de su pueblo, a solo aquellos que han perseverado en la cruz. Pero no a todos, ni mucho menos a la mayoría, pero solo un resto, solo unos pocos. Solo este Resto, dará júbilos de alegría en el día último. Porque Cristo el ungido de Yahveh, ha dicho, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. La Iglesia sobre la tierra es grande y numerosa, pero pocos son los que lo obedecen.

El que abre brecha, subirá delante de ellos, abrirán brecha, pasarán la puerta y por ella saldrán, su rey pasará delante de ellos, y Yahveh a su cabeza.

Estamos en medio de una tempestad inicua, la que tiene esclava a la Iglesia y al mundo, bajo las cadenas del pecado. Nadie quiere reconocer su pecado y todos se han vuelto santos sin Cruz y sin Cristo. La venta de los sacramentos y las celebraciones paganas, dentro y fuera de la Iglesia, son el vínculo de la fé bajo el nombre de donaciones. La Iglesia no quiere ver su pecado, pero Dios salvará a un Resto. Como el que abre brecha, soy yo, Jesé Retoño, y la gloria de Yahveh se revelará.

La gloria del Sinaí, volverá de nuevo a brillar, Moisés resurgirá y la gloria de Yahveh se revelará.
Yo soy, Jesé Retoño y sepan que el tiempo ha llegado.
La paz de Cristo sea con todos.

El hombre no puede verme y seguir viviendo, dice el Señor

En el libro del Éxodo capítulo 24, Moisés, Nadab, Abihu y 70 ancianos de Israel, vieron a Dios. Moisés y los ancianos de Israel vieron al Dios de Israel y bajo sus pies había como un piso de zafiro tan puro como el mismo cielo.
La escritura, nos indica que Moisés y los ancianos estuvieron en un plano, donde pudieron experimentar la gloria de Dios y del cielo, pero aún no era el cielo y no pudieron ver a Dios, pero experimentaron la gloria y la presencia de Dios.

Moisés desea ver a Dios

En el libro del Éxodo capítulo 33, Moisés le dice al Señor: “Déjame ver tu gloria”. El Señor Dios, le contestó: “Yo haré pasar ante ti toda mi bondad y pronunciaré ante ti el nombre de Yahveh. Pues yo hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia. Pero mi Rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo”.

El hombre no puede ver a Dios y seguir viviendo

El plan de Dios, desde el principio, era que el hombre debe ser perfeccionado hasta llegar a ser imagen del Dios verdadero, y esto solo tiene cumplimiento en Cristo, el ungido de Dios. Pero entre el tiempo de Moisés hasta la venida de Cristo, pasaron muchos siglos, y desde la venida de Cristo hasta el presente ya van más de 2000 años y aún sigue pendiente la revelación de la gloria de Dios. Por eso Moisés aun no pudo ver a Dios cuando él vivió en este mundo. Esto no quiere decir que ahora cualquiera lo puede ver.

Para la Iglesia, la revelación se realiza en el tiempo de la venida del hijo de Dios; esto es verdadero, pero su gloria aun no fue revelada. Su venida, en ese tiempo, fue la de un hombre o profeta o ungido de Yahveh, y murió condenado como un ladrón. Cristo dio testimonio de Dios Padre y de sí mismo, pero su gloria aun no fue revelada.
La misión de Cristo en ese tiempo fue la de establecer un nuevo testamento y dejar permanente, y estable, el nuevo pueblo ungido de Dios. La Iglesia única: La santa Iglesia, católica, apostólica y Romana.

Talvez usted piense que la Iglesia es santa porque Cristo es santo, pero una cosa es que Cristo sea santo, Dios verdadero y otra muy diferente que todos hayamos querido aceptar la cruz y morir junto a Cristo. Una cosa es el pertenecer o ser bautizado en la Iglesia de Dios, aquí en la tierra, y otra muy diferente vivir en santidad diariamente. Este es el abismo entre Dios y el cristiano, abismo que hoy en día separa al cristiano o católico de Dios, en la santa iglesia católica contemporánea.

Cristo fue elevado a los cielos, pero su gloria sería revelada a quienes cargasen con su cruz, y no todos han amado a Cristo con su cruz.
Por eso dice el profeta Isaías: ¿El brazo de Yahveh, a quien se le reveló?

¿El brazo de Yahveh a quien se le reveló?

En el libro de Isaías, capítulos 52,13-15 y 53,1-12 dice: He aquí que mi siervo prosperará, será levantado y ensalzado. Muchos se asombrarán, pues tenía el aspecto que ni parecía hombre y ya ni parecía un humano.
¿Quién dio crédito a nuestra noticia? ¿El brazo de Yahveh a quien se le reveló? No tenía apariencia ni presencia y ni aspecto que pudiésemos estimar.

En la crucifixión de Cristo, se reflejó que no tenía gloria y murió como un indefenso. Le gritaban que si en verdad era el hijo de Dios, que bajara de la cruz y que los liberara a todos. Cristo no se bajó de la cuz, pues aún no era tiempo de revelar su gloria.

Si Cristo hubiera bajado de la cruz, entonces la iglesia católica, apostólica y Romana, nunca hubiera tenido nacimiento, y las naciones en el mundo jamás hubieran tenido la esperanza de la salvación.

Yahveh descargó sobre Él la culpa

Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Por eso Cristo le dijo a Pedro, antes de que el gallo cante, tú ya me habrás negado tres veces. Por eso dice Isaías: Cada uno marchó por su camino, indicando Jesús, como sus propios discípulos lo abandonarían y hasta lo negarían; así como hasta hoy en día lo sigue haciendo su propia Iglesia.

Si Cristo, se hubiera bajado de la cruz, yo, Jesé Retoño, no estuviera hoy contándoles estas cosas. Mi conversión, mi bautismo y mi entrega a Cristo jamás hubiera sucedido.
He sido llamado, para reprender a una iglesia corrompida y devaluada ante Dios. Estamos en una época en que la iglesia se ha apartado del Altísimo, y el sacerdocio enseña preceptos humanos…llevando a los fieles como esclavos o como tales ovejas al trasquileo, pero el verdadero evangelio ha sido desnaturalizado, corrompiendo a las multitudes.

Si Cristo se hubiese bajado de la cruz, yo jamás hubiera estado ante la gloria y la presencia del Dios vivo.
Si Cristo se hubiera bajado de la cruz, hoy, tu y todos los que me siguen hoy en día y los que me seguirán en el futuro, no podrían llegar a ver la gloria de Dios, si yo no estuviese en la presencia de Dios.

El tiempo ha llegado.
La paz de Cristo sea con todos.
La paz de Cristo sea con el Santo Papa (Pedro), y que la salvación llegue a millares de católicos en el mundo, quienes esperan este milagro. La paz sea también, para todos aquellos que deseen su salvación.

Una Voz Clama en el Desierto

El profeta Isaías 40, 3-11. Una voz clama: En el desierto, abran camino a Yahveh, entre la yerba o la estepa formen un camino o calzada recta a nuestro Dios. Que todo valle sea elevado, y todo monte y cerro rebajado. Vuélvase lo escabroso llano y las breñas planicie. Se revelará la gloria de Yahveh y toda criatura a una la verá. Pues la boca de Yahveh ha hablado.

En el tiempo de Jesucristo, Juan El Bautista representó la voz que clama en el desierto. Por eso en el evangelio de Mateo 11,10-14, Cristo dice: He aquí que Yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino. En verdad les digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. Y si quieren admitirlo, él es “Elías”, el que iba a venir.

Desde que Cristo vino, no todo valle ha sido elevado y ni todo monte o cerro rebajado. La verdad, casi nadie ha aceptado el evangelio; el evangelio ha sido más bien una piedra en el camino de la humanidad y de la misma Iglesia. Lo escabroso o desnivelado no se ha vuelto llano o firme, y ni las breñas o selvas se han allanado. El evangelio no ha sido aceptado por las multitudes y la Iglesia no ha cumplido con su obligación ante Cristo. Antes bien, la Iglesia crucifica a los que enseñan el evangelio y dicen la verdad.

El profeta Isaías dice: Se revelará la gloria de Yahveh y toda criatura la verá. Sí, en efecto, Cristo vino y dio testimonio de la verdad, pero nadie vio su gloria y él no quiso revelar su gloria, pues nadie creyó…”Y toda criatura a una le vio”, lo único que toda criatura vio, fue al crucificado, y eso porque fue condenado como a un ladrón, como cordero al degüello.

Cristo es el Más Pequeño en el Reino de los Cielos

Se había corrido la voz entre los israelitas de que Elías volvería, por eso Cristo dijo: Si quieren admitirlo, él es “Elías” el que iba a venir. Pero Jesús les dijo a los que siempre lo seguían: Entre los nacidos de mujer no ha nacido uno mayor que Juan el Bautista, pero sin embargo el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
Ciertamente, entre los fariseos y saduceos, “Elías” era una figura grande e importante y Cristo no era absolutamente nadie. Por eso Cristo les dijo, “el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él”, mayor que “Juan el Bautista”.

Si el profeta Elías era grande entre los judíos…Jesús no tenía apariencia ni de hombre y mucho menos que Jesús tuviese aspecto de un Dios.
En verdad, la cita de Isaías capítulo 40, 3-11 aún no se ha cumplido, porque dice: Se revelará la gloria de Yahveh y toda criatura a una la verá. Pues la gloria de Dios aún no se ha revelado y es indicación de que esta cita de Isaías marca otro tiempo de la historia de la iglesia, cuando Dios revelará esta cita, en el tiempo que Él tiene marcado desde la eternidad.

Mientras que la iglesia, honra a San Juan Bautista, como el más grande de los profetas, Cristo le dice a toda la iglesia, “El más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Juan el Bautista”, indicando Jesús que él envía profetas hoy y siempre.
Es voluntad de Cristo que se conozca la verdad y pido disculpas a toda la iglesia, cuando les reprendo en el nombre Cristo; sin embargo, Dios mi padre celestial desea que no se oculte la verdad. Millares de católicos y cristianos en el mundo deben conocer la verdad para que puedan allanar su camino y entrar a la gloria celestial.

Día de Yahveh Grande y Terrible

Dice el profeta Malaquías: Acuérdense de la ley de Moisés, mi siervo, a quien yo le dicté en el Horeb preceptos y normas para todo Israel. He aquí que yo les envío al profeta Elías antes que llegue el día de Yahveh, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga yo a herir la tierra de anatema (Mal 3,22-24).

En el contexto del plano israelita, siempre se esperó a un Dios (Yahveh) grande y terriblemente fuerte, quien los liberaría de la esclavitud de las naciones. Por eso, ellos se consolaban si en verdad había venido Elías. El Horeb representa el lugar o monte sagrado, donde Dios se presentaba ante Moisés, quien era el representante de Dios ante el pueblo judío.

Malaquías dice que “Yahveh” o sea “Cristo”, haría volver los corazones de los hijos a los padres y viceversa. Cristo, llevando su evangelio a los judíos, marcaba la misión de su venida, pero estos no creyeron en Él. No sea que venga yo a herir la tierra de anatema. El evangelio de Cristo, es una advertencia para el mundo entero. Si nadie escucha y obedece, la tierra entera será condenada eternamente.

Cristo está Juzgando a la Humanidad y a la Iglesia Contemporánea, Hoy Mismo

Sí, ciertamente, el día de Cristo, el día de su crucifixión, y resurrección, fue un día grande para la salvación de los cristianos y un día terrible para la condenación del mundo. En este momento de la historia de la iglesia naciente, Cristo dejó su bieldo o machete que ha estado recogiendo solo los granos de trigo que han surgido por los méritos de su cruz. Este machete o bieldo, son los siete sacramentos de la Santa iglesia católica, apostólica y Romana.

Yo soy Jesé Retoño, y les aseguro que, si Cristo no hubiese sido crucificado, yo no estaría aquí con ustedes hoy mismo, mostrándoles lo que les tengo que mostrar. Contándoles lo que les tengo que contar.

La Transfiguración

El evangelio de Mateo 17,1-8 dice así: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y los llevó a un monte alto, apartados de los demás. Jesús se transfiguró delante de ellos, su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Ahí, se aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús. Mientras conversaban, una nube luminosa los cubrió y de la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco, escúchenlo”. Los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo.
Después de haber experimentado esta visión, Cristo les mandó a los tres, que no dijeran nada de lo que habían visto, hasta después de su resurrección.

En esta ocasión, Cristo quiso que tres de sus discípulos vieran su transformación, pero ellos no lo entendieron. Vieron a Moisés y a Elías conversando con Cristo, pero no entendieron mucho. Después vieron la nube luminosa y salió una voz que decía este es mi Hijo amado, escúchenlo. La nube representa al ángel que guiaba al pueblo israelita durante la travesía en el desierto. Y la voz que oían, eran truenos terribles que los asustaban, era la voz de Yahveh, por eso caían al suelo temblando.

Esta voz que oyeron, es el Padre celestial, quien les hablaba, para ver si los judíos reconocían a Cristo como el Hijo de Dios, es decir, Dios verdadero. Pero hasta el presente, de nada sirvió, porque ahora en pleno siglo 21, los creyentes o cristianos en el mundo, están todos divididos y Cristo no vale nada.

Cristo No ha Mostrado su Divinidad

En esta ocasión, Cristo se transformó en un ser de luz, en un Cristo glorioso, pero aun hasta el presente, no se ha mostrado su divinidad y su gloria de Dios verdadero. Sí, aun su divinidad, no ha sido expuesta a todos en el mundo. Pero su transformación era necesaria para que la fe naciera y muchos creyeran en él, por el testimonio de sus discípulos.

Los milagros y la transformación de Jesús, tenían el fin de provocar la fe y que los que lo seguían pudieran creer en él, pero su transfiguración no era para todos en el mundo, solo para aquellos a quienes él eligió. Pero revelar su gloria o su deidad, tal y como Él es, eso está reservado para quien ha sido llamado desde la eternidad.

Por eso dice Isaías: ¿Y el brazo de Yahveh a quien se le reveló?
Jesús dice también en Mateo 20, 20-23: Se acercó la madre de los hijos de Zebedeo y le dijo a Jesús: Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino. Jesús replicó: “No sabes lo que pides. Mi copa sí la podrán beber; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.

Yo Soy la Resurrección

En el evangelio de San Juan 11, 21-25 dice: Le dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora, yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá. Jesús le respondió: tu hermano resucitará y Marta le respondió: ya sé que resucitará en la resurrección el ultimo día. Jesús le contestó: Yo soy la resurrección.

Es evidente, que la presencia de Cristo ante los hombres no tenía apariencia ni presencia, y ni, a pesar de que hizo tantos milagros, aun así, no era posible ver en él a un Dios. El ser humano está impuesto a recibir, y entre más recibe más se olvida de quien lo ama.

Aunque Cristo le hubiese dicho a Marta, que Él es Dios mismo, ella no lo hubiera creído. El hombre cree solo en lo que puede ver, no en quien da testimonio.

La cita de San Juan 11, expresa ampliamente, que la gloria de Cristo no podía ser vista por nadie. A pesar de que el profeta Isaías dijo: Se revelará la gloria de Yahveh y toda criatura a una la verá. El día de la resurrección de Lázaro, en lugar de ver la gloria de Yahveh, vieron la muerte de Yahveh/Cristo. Todos a una lo abandonaron. Los más fieles seguidores de Cristo, lo negaron y le dieron la espalda.

Todo indica que la venida de Cristo estuvo planeada por Dios, para llegar él a ser el cordero que da la vida. Revelar la gloria de Cristo no era para ese tiempo, pero solo para quien el Padre y el Hijo se lo quieran revelar.

El Tiempo ha Llegado y la Gloria de Dios se Revelará

Hermanos en Cristo, yo, Jesé Retoño, es mi intención que todos conozcan la voluntad de Dios Cristo y de Dios mi Padre celestial. Quiero que sepan, que lo que Dios me ha mostrado no es nada fácil de comprender y no es decisión humana o mía, el realizar sus planes.

Mi Corazón Ama a Dios

Si ustedes me preguntan acerca de mi condición humana como pecador, yo les contestaría que no soy mejor que nadie. Pero si me preguntan en cuanto a mi relación con Dios, solo puedo decirles que yo no lo entiendo, pero desde mi interior surge una fuerza poderosa y espiritual, que inunda mi ser y mi espíritu, y constantemente amo a mi Padre celestial, mi mente y mi corazón viven solo pensando en Cristo, como no lo puedo yo explicar a nadie.

Ver a Dios es No Negar a Cristo

Solo quiero que sepan, que lo que yo les voy a revelar, no sucede en miles de años y ni le pasa a cualquiera, tampoco. Si usted desea ver a Dios, tendrá que aprender a decir la verdad, cumplir con las leyes de Dios y jamás avergonzarse de Cristo. Nunca niegue a Cristo y mucho menos piense que cualquier religión salva. Solo en Cristo y a través de su única santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, puede el ser humano encontrarse con Dios.

Denunciar a los Superiores, es Ver a Cristo

A mí, me ha tocado desde niño, ser rechazado por el sacerdocio, por los fieles, por la familia y por tantos; por tan solo decir la verdad, por anunciar el evangelio sin torcer nada de lo que manda Cristo, y también he denunciado la injusticia aun a mis superiores en la Iglesia.

Créamelo o no, pero esta derrota mía, esta burla a mi persona, ha ofendido al santísimo por los pecados del sacerdocio y del mundo. Aun así, Cristo es infinitamente misericordioso, y en mí, Él desea que millares lo conozcan y sean salvos.
¡O! ¡Jesús!, en tus manos encomiendo a todos aquellos que me siguen en Piedrecita y que han confiado en ti, por mi evangelio.
La paz de Cristo sea con ustedes.

¿Qué Hay Que Gloriarse?

Sí claro, humanamente, ¿¡quien no se enorgullece de sí mismo y se acepta como es cada cual!? Aún el mismo sacerdocio actual se limpia las manos asegurando que nadie en esta vida es perfecto. Ante esta retorica es correcto violar, abusar, desanimar a quien sea, colectar dinero, tener placeres, engañar a los demás y llegar a ser los más perfectos ante todos en la Iglesia y en el mundo.

Los Sacerdotes se Glorían, Dice San Pablo

Dice el Apóstol Pablo a la comunidad de los Corintios (II Cor 12, 1-9): ¿Qué hay que gloriarse? Aunque no sea nada importante, les contaré las visiones y revelaciones del Señor. Sé de un hombre en Cristo del que hace catorce años, no sé si en el cuerpo o fuera de su cuerpo, sólo Dios lo sabe. Este hombre fue llevado hasta el tercer cielo, y oyó palabras imposibles de pronunciar por el hombre.

Sin embargo, dice Pablo, que él, mejor se gloriará en sus flaquezas. Si quisiera él enorgullecerse de sí mismo, él diría la verdad; pero prefirió guardarlo en silencio y no mostrar superioridad ante nadie.

Revelar la Gloria de Yahveh, Es Ser Enemigo de Todos

Yo, Jesé Retoño, si me preguntaras sobre mi orgullo y mi situación como humano al recibir la gloria del Dios único y verdadero, Yo te diría lo siguiente:

Ciertamente, como ya se los dije, hay que cargar con la cruz de cada cual, y me ha costado el rechazo del sacerdocio en la Iglesia y de todos en general por ser fiel al evangelio. He tenido que denunciar las falsedades a mis superiores en la Iglesia, y hasta el presente soy un mentiroso, y hasta tengo fama de buscar ser el mejor en la Iglesia; pero el servir a Cristo solo me ha conseguido ser odiado por todos.

¿Qué Debe una Persona Hacer para Poder Encontrarse con Dios, Cara a Cara?

Hermano/Hermana, no tengo otra opción, pero decirte la verdad. El reto más grande de mi vida desde mi niñez, ha sido el rechazarme a mí mismo. Detesto el mal que hay en mí; no me gusta ser como yo soy. No me agrada aceptarme a mí mismo como yo soy, y seguir pecando bajo la bandera de la hipocresía, afirmando que nadie es perfecto. Esta es la bandera de satanás, indicando que no obedecerá y hará lo que le plazca, aun en contra de Dios.

Amar a Dios por Sobre Todos, Es Amar a Cristo

Dice nuestro Señor Jesucristo en Mateo 10, 37-38: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. El que no tome su cruz y me sigue, no es digno de mí. Pero yo, Jesé Retoño, decidí seguir a Cristo cargando con mi vergüenza y mi dolorosa cruz.

En este mundo he perdido ya mi vida; solo espero el día y la hora en que volveré a estar al lado de mi Padre celestial y al lado de Cristo quienes en verdad me aman.

Volver ante mi Padre celestial y ante Cristo, esa es mi verdadera gloria.

Hay Que Ser Como Cristo

¿Quién no quiere tener mucho dinero? ¿Quién no desea ser famoso? ¿Quién no desea realizar el sueño americano? ¿Quién no quiere un boleto de entrada por siete mil dólares para ver el super bowl? ¿Quién no quiere ir a la guerra y regresar con condecoraciones? ¿Quién no desea una casa de un millón de dólares? ¿Quién no quiere ser un artista famoso, millonario y aplaudido por las multitudes? ¿Quién no prefiere vender drogas y conseguir lo que sea, aunque sea por un minuto? ¿Quién no mata a su hijo o su hija pensando que todo está bien? ¿Quién no mata por un pedazo de pan? ¿Quién no se quita la vida pensando que no vale la pena vivir? ¿Quién no desea ser millonario en esta vida, y al mismo tiempo ser un excelente ejemplar de cristiano, hijo de Dios?

Dice el Apóstol Pablo en su Carta a los Filipenses Capítulo 2, 3-11: Sean Como Cristo

Sean como Cristo, el cual siendo de condición divina no quiso ser igual a Dios, más bien se despojó de sí mismo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo ante los hombres como un hombre cualquiera. Él se humilló y obedeció a Dios hasta la muerte y muerte de Cruz.

Hermanos míos, Cristo pudo ser multimillonario en esta vida. Cristo pudo haber tenido cuanto honor y gloria, y más que cualquiera en este mundo. Cristo pudo haber abusado de su poder en este mundo y hacer lo que cualquiera hubiera hecho, y como hoy lo hacen millares en el mundo y en la Iglesia. Cristo pudo haber formado una iglesia llena de sacerdotes corrompidos y abusivos con su poder. Cristo pudo haber tenido placeres, mujeres y concubinas como todos los reyes. Cristo pudo haber hecho lo que sea y seguir abusando a la humanidad eternamente. Con semejante poder, quien no quisiera tenerlo y hacer de las suyas como lo hacen tantos y tantos en este mundo.

Pero no, siendo Él: Dios, se despojó de su divinidad y se volvió un hombre semejante a cualquier hombre. No solo quiso ser un hombre cualquiera, pero decidió obedecer a Dios su Padre hasta la muerte y con una muerte de cruz.

Continuación…

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